Japan Weekend Madrid ha celebrado una nueva edición que ha estado marcada por la polémica y las dudas sobre la seguridad del evento.

El fin de semana del 24 y 25 de septiembre el Recinto Ferial – IFEMA Madrid acogió una nueva edición de Japan Weekend, esta vez sin restricciones sanitarias destacadas para combatir el Covid-19, algo que se percibió en la ausencia casi total de mascarillas entre los asistentes. Se ha tratado de un encuentro que ha contado con numerosas novedades, siendo la más destacada (y anunciada) la ampliación de espacio, con cuatro pabellones (1, 3, 5 y 7) que han permitido elevar el aforo máximo para los 50.000 metros cuadrados de espacio disponible, la cifra más grande hasta la fecha en la historia del evento organizado por Jointo Entertainment S.L. en la capital. Un espacio en el que se repartieron de forma desigual actividades tales como concursos, conferencias, talleres, exhibiciones, juegos y áreas específicas para la venta de manga, de merchandising, de productos artesanales y de alimentación.

Japan Weekend

Ya en el interior de los pabellones los asistentes pudieron disfrutar de las mismas actividades y distracciones de siempre, esas que atraen a todo tipo de amantes y consumidores de anime, manga, videojuegos, música J-Pop y K-Pop, alimentación y, en definitiva, cultura asiática. Pero no todo iba a ser “lo de siempre”. Este año, después de muchas peticiones del público, Japan Weekend contaba en Madrid con un espacio específico para la venta de manga que había desaparecido en ediciones anteriores, algo que los asistentes llevaban bastante tiempo reclamando (tratándose de un evento dedicado en parte al manga era llamativo que apenas hubiese stands que ofreciesen este tipo de literatura a los asistentes). Un espacio en el que destacaron editoriales como Norma Editorial, ECC Ediciones, Odaiba Ediciones, Fandogamia Editorial (con el catálogo de Arechi Manga en sus mesas), Ediciones Tomodomo, Editorial Hidra, LetraBlanca, Ooso Comics o Nowevolution, entre otras, donde muchos de los asistentes pudieron hacerse con las últimas novedades editoriales del mercado y con otros títulos de sus catálogos.

Japan Weekend

De igual manera, los invitados fueron otro de los puntos fuertes de esta edición. Entre estos sobresalieron los ilustradores Max Sarin, Luca B., Hanavbara, Crisalys, Chalseu, Prawnm33, Xuri Fenton, Ivart, Kaos, y Gema Vadillo, la autora Clara Patiño, los artistas Javier Jiménez, Andrea Calleja y Masaaki Hasegawa, los cosplayers Bambi Lashes, Mistvein, AKrCos, Fenix Fatalist, el dúo Manlima, el grupo de música ZEPPIN, el dúo de rap japonés FEMM, y los representantes de Noruega en Eurovisión 2022, el grupo Subwoolfer, entre otros. Todos ellos traídos hasta los pabellones de IFEMA para completar un ambiente festivo en el que los conciertos, espectáculos y firmas llenaron gran parte del tiempo de los asistentes.

Japan Weekend

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. A pesar de que esta edición de Japan Weekend se presentaba como la más ambiciosa de su historia en Madrid, lo cierto es que la realización del evento ha estado ensombrecida por numerosas críticas en su gestión que han desembocado en un malestar generalizado por parte de diversos grupos que han destapado (y siguen dando a conocer) mala praxis de la organización en diversos ámbitos: venta de entradas por encima del aforo permitido, trato y jornadas de trabajo inhumanas para los voluntarios, ausencia de gestión de robos en stands comerciales y no comerciales, trato desigual entre invitados nacionales e internacionales, cambios injustificados de hora de los eventos, o una guía de artistas con material cedido de manera altruista por estos para su distribución gratuita entre el público y que se terminó vendiendo a un precio de 6 euros en uno de los stands comerciales a nombre de la organización, entre otras muchas “perlas” vertidas en redes sociales.

Todo comenzó el pasado sábado, día en que, tras haber anunciado previamente la venta completa del aforo, se formaron inmensas colas (más bien tumulto) que impedían a los asistentes acceder a los pabellones o moverse libremente entre ellos debido al colapso de los mismos. Colas que sufrieron indistintamente personas con entrada de acceso anticipado (con un precio de 33 euros y que, supuestamente, aseguraba el acceso sin esperas), e incluso acreditados, que llegaron a alargarse en el tiempo más de tres horas para algunos y que se solventaron con la apertura de las puertas y vallas que los retenían, originando una auténtica avalancha. De hecho, algunos de los asistentes retenidos tuvieron que ser atendidos por ataques de ansiedad ante la situación vivida. Un descontento justificado y generalizado que provocó algún pequeño altercado en la zona exterior de los pabellones, donde hubo momentos en los que se podían escuchar gritos en los que se exigía la apertura del acceso a los mismos, la devolución del dinero de las entradas, y que dejaron encontronazos fuera de tono con los propios trabajadores de IFEMA, que ante la impasividad de los organizadores del evento, decidieron llamar a la policía para que ayudase a gestionar la situación.

Japan Weekend

De hecho, tuvimos la oportunidad de hablar con algunos de los responsables encargados de controlar el acceso a las naves del recinto, quienes señalaron que “normalmente los asistentes a Japan Weekend son educados y mantienen las formas, pero hoy está siendo un infierno”. También indicaron que “la organización tiene la aplicación de aforo de los pabellones en tiempo real, como nosotros. Al ver el tumulto que se estaba formando frente a los pabellones 3 y 5 hemos ido a buscar al encargado, pero curiosamente ha volado”. Un hecho que también se señaló en redes sociales ante la imposibilidad de encontrar a los organizadores del evento para que ayudasen a gestionar el problema de afluencia. Las trabajadoras de IFEMA continuaron señalando que “las quejas tienen que ponerlas a la Comunidad de Madrid, para que sepan lo que pasa y tomen medidas. Los papeles de reclamaciones de IFEMA que rellena la gente no sirven para nada poque caen en saco roto. Lo que tienen que hacer es pedir el documento de reclamación de la Comunidad de Madrid o del Ayuntamiento”. Todo ello ante un problema derivado de una venta de entradas fantasma que excedía el aforo real de los pabellones. “Lo que hace esta gente es ilegal” continuaron las trabajadoras de la empresa privada. “Han contratado más pabellones para tener más aforo, eso es cierto. Pero si pones los focos de interés en dos de los cuatro pabellones y los otros dos los dejas solo con restauración y cosas menores, la gente va a querer ir a los pabellones donde están las tiendas y los autores firmando. A comer vas un rato corto y te vas, pero la mayor parte del tiempo quieres estar donde están las tiendas y las actividades de interés. Eso lo sabe la organización tan bien como los demás. Lo que no puedes hacer es vender el aforo completo de un pabellón que sabes que vas a infrautilizar y que esas 10.000, 15.000 personas van a pasarse el día en otro pabellón cuya capacidad no puede asumir una afluencia que doble o triplique su capacidad real porque es una locura”. “Este reglamento no es nuevo, se instauró cuando pasó lo del Madrid Arena y los de Japan Weekend lo saben, pero siempre encuentran la manera de saltarse las normas en su beneficio y dejan el problema a los demás”.

Una conversación que, conforme avanzaba en la hora de la comida, iba subiendo de tono y de enfado. “La gente se me echaba encima gritándome. He dejado pasar a una muchacha con el pase rosa de stand y se han puesto a gritar como energúmenos que por qué ella sí entraba y ellos no y le he tenido que decir ‘¡Señora, que esa chica tiene una tienda a la que le va a ir a comprar cuando entre! ¡Ella tiene preferencia!’. Pero soy yo y después de los insultos, aunque sea perder una venta, no le vendía nada”. Y los voluntarios de Japan Weekend tampoco escaparon a los insultos y la furia del público asistente que esperaba a las puertas del pabellón 5. “[…] Y la señora seguía gritando como una loca e insultando y ya le tuve que decir ‘¡Señora! Si quiere decirme a mí algo me lo dice porque me da absolutamente igual, yo cumplo con mi trabajo y cobro a final de mes. Pero a estos dos no les falte al respeto porque son chavales que han venido de voluntarios, sin cobrar, y encima están teniendo que comerse el marrón que les han dejado los que deberían estar aquí dando la cara”.

Japan Weekend

Ante lo sucedido y los numerosos vídeos que circulan por las redes sociales, hoy se ha conocido que la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) ha denunciado a Jointo Entertainment S.L. ante el Departamento de Control de Mercado del Gobierno de Navarra por la organización de Japan Weekend Madrid por “gestión irregular y falta de seguridad” en el evento del fin de semana. En su comunicado, la organización señala que “se suponía que iban a ser unos días en los que disfrutar de conciertos, talleres, concursos, conferencias, cosplay, videojuegos, juegos de mesa y otras actividades”, pero acabó siendo una “situación caótica, donde, además de sufrir colas de más de dos horas para entrar a los recintos, varios asistentes sufrieron lipotimias y ataques de ansiedad”. Todo ello derivado de “falta de organización” que dio lugar a “aglomeraciones tanto dentro del recinto como en las colas previas de acceso” y que “no se cumplieron las medidas de seguridad mínimas, se puso en riesgo la seguridad y salud de los asistentes y la falta de organización impidió disfrutar de la jornada”. De igual manera, la OCU ha pedido que se realice una investigación del evento en Madrid y “en su caso, un procedimiento de sanción a la empresa infractora”, además de una “compensación” para los asistentes que sufrieron “algún perjuicio adicional”. IFEMA, como empresa privada, también ha decidido abrir una investigación para aclarar lo sucedido y si se vulneraron los criterios referentes al aforo máximo permitido en el evento.

Japan Weekend

Por otro lado, también hubo presentaciones de novedades y nuevos anuncios de licencias que tampoco escaparon a la crítica de muchos en lo que se ha convertido el Japan Weekend más polémico de su historia. En su presentación de novedades, Odaiba Ediciones contó con la presencia de un bailarín vestido de bombero que realizó un baile sensual y sugerente, acompañado del destape de su torso, para presentar una de las nuevas licencias que se unen a su catálogo (Yubisaki kara no Honki no Netsujou – Charao Shouboushi wa Massugu na Me de Watashi wo Daita). Una idea original, sí, pero que, a pesar de lo que muchos se afanan en defender, no tiene amparo ni cabida en un evento que desde hace años se anuncia como “familiar”. No obstante, muchas celebramos que la editorial se haya hecho con los derechos de publicación de la obra de Tanishi Kawano.

Japan Weekend

A ello hay que sumar diversos robos de material original que tuvieron lugar en el área de stands no comerciales, entre los artistas. Robos perpetrados por asistentes sin moral que demuestran no valorar el trabajo y esfuerzo de estas personas que dedican tiempo y ganas a crear obras originales y nunca iguales y que encuentran en Japan Weekend un modo de promoción de su trabajo. Una auténtica lástima que debería hacer reflexionar al público sobre el papel y el valor de estos artistas que merecen un respeto y el apoyo de todos para que puedan seguir adelante con su destreza creativa.

Japan Weekend

En definitiva, el que se suponía que iba a ser un evento divertido y de reencuentros ha acabado abriendo una polémica sobre la organización y sus actuaciones en diversos ámbitos, principalmente el de la seguridad y el cumplimiento de los aforos máximos de los pabellones de IFEMA. Una edición que, a pesar de contar con invitados de renombre queridos por el público, de crear un área específica para la venta de mangas, y de visibilizar a los artistas nacionales, pasará a la historia por ser la edición en la que se han revelado las carencias y defectos de una organización que, según algunos, juega con las esperanzas, la dignidad y la seguridad de los asistentes.

Japan Weekend