La espera ha merecido la pena. La segunda temporada de Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba ha llegado para dar una lección de lo que debe ser una épica adaptación al anime.

En 2019 el estudio de animación ufotable comenzó un camino que en 2020 siguió con mucho acierto. Fue en la temporada de primavera de hace tres años cuando llegaba a las televisiones niponas y a servicios de streaming como Crunchyroll la primera temporada de la adaptación animada de Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba. Una obra nacida del arte y la dedicación de Koyoharu Gotōge que en España primero llegó de la mano de Norma Editorial bajo el título Guardianes de la Noche y que a estas alturas, además, también podemos disfrutar en DVD y BD gracias a Selecta Visión, quien recientemente ha sacado al mercado la segunda parte de la primera temporada. En estos últimos meses los espectadores hemos podido gozar de una deseada continuación que se ha hecho esperar más de lo previsto debido a que la pandemia derivada de la crisis sanitaria del Covid-19 trastocó todos sus planes organizativos. Sin embargo, a estas alturas podemos confirmar que la espera, aunque larga, ha merecido (y mucho) la pena. En esta entrada analizamos lo mejor de esta segunda temporada que nos ha devuelto al apasionante y peligroso mundo de los cazadores de la noche y los demonios, quienes mantienen una lucha incansable y de lo más aguerrida en la que el espectador forma parte activa de la acción.

¡Bienvenidos al Tren Infinito y al Barrio del Placer!

Tras convertirse en un cazador de demonios, Tanjiro Kamado prosigue su camino para encontrar a Muzan Kibutsuji y devolverle la humanidad a su hermana Nezuko. En compañía de Zenitsu e Inosuke, los jóvenes se subirán al Tren Infinito para ayudar al Pilar del Fuego, Kyōjurō Rengoku, a vencer al demonio que en él habita para, a continuación, ir junto al Pilar del Sonido, Uzui Tengen, al divertido y peligroso Barrio del Placer.

Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba

Epicidad por doquier

La primera temporada de Kimetsu no Yaiba ya nos dejó claro que, con tiempo y dedicación, las cosas se pueden hacer muy bien. Una serie llena de acción y en la que el peligro acecha en cada esquina necesita una animación ágil, fluida, que sorprenda al espectador y le encierre en ese espacio de ficción creado con tanto mimo y esfuerzo para que viva una experiencia única que le haga desear más semana tras semana. Eso se cumplió con creces con la primera parte y se ha visto igualmente alcanzado en esta continuación. Dirigida por Haruo Sotozaki , la obra abarca dos de los arcos más espectaculares y exigentes a nivel técnico y visual. Algo que, a pesar de los buenos resultados que hemos podido ver, no ha estado exento de polémica al poner de nuevo sobre la mesa las exigentes y abusivas cargas de trabajo de los empleados del sector de la animación, que han llegado a pasar días sin volver a su casa debido a la elevada presión que se coloca sin remordimientos sobre sus hombros.

Centrándonos en esta segunda temporada, esta se ha emitido entre el 10 de octubre de 20021 y el 13 de febrero de 2022 y ha estado dividida en dos arcos bien diferenciados que han contado con protagonistas singulares y muy distintos. En primer lugar se encuentra el arco Guardianes de la Noche: Arco del Tren Infinito (Kimetsu no Yaiba: Mugen Ressha-hen), que no es sino la versión para televisión de la película Kimetsu no Yaiba – La película: Tren Infinito que narra el arco del Tren Infinito protagonizado por Tanjiro, Nezuko, Zenitsu, Inosuke y el Pilar de Fuego, Kyōjurō Rengoku. Cabe destacar que esta adaptación del largometraje, que ha estado compuesta por siete episodios, ha incorporado contenido original que no se vio en el largometraje y que ayuda a contextualizar el arco y a conocer mejor al personaje principal del mismo, el Pilar de Fuego. De hecho, de esos siete capítulos que abarca, el primero pone al espectador en antecedentes para conocer los motivos por los que Rengoku se sube al maldito Tren Infinito. También se muestran una serie de escenas de su pasado junto a su padre que destacan no sólo por lo que aportan a la historia y al personaje, sino por la calidad de esas transiciones pasado-presente que le aportan un toque de lo más idóneo, trabajado y acertado.

Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba

En cuanto al segundo arco, Kimetsu no Yaiba: Arco del Barrio del Placer (Kimetsu no Yaiba: Yūkaku Hen), este se ha emitido concretamente entre diciembre de 2021 y febrero de 2022 y ha abarcado el que en castellano conocemos como el Arco del Barrio del Placer, inédito hasta el momento en formato audiovisual. En este caso, el primer episodio es más largo de lo habitual, con una duración de 45 minutos que sirve de enlace entre el arco anterior y el actual. De hecho, además de servir de puente, supone un cierre más que digno a la relación de los tres muchachos y el Pilar de Fuego, algo que tanto la película como el arco del Tren Infinito dejaban en el aire pero que, a mi parecer, era necesario. De hecho, en ese largo capítulo se muestran las reacciones de los chicos respecto a lo sucedido con Rengoku (algo que no voy a detallar en minucia aquí porque no deseo hacer más spoilers de los necesarios), cómo les afecta y cómo son capaces de cerrar este breve capítulo de sus vidas para seguir adelante con sus propios objetivos. Simplemente destacar lo ya mencionado, que es un episodio que me parece de vital importancia para la trama para cerrar una etapa y dar paso a la siguiente. Un capítulo realizado con mucho cuidado y acierto y que muestra, una vez más, la parte más humana de unos personajes que han sido entrenados para mostrarse impasibles ante todo con tal de cumplir con su cometido: matar a tantos demonios y no perecer en el intento.

Tras estos sucesos conocemos a otro de los personajes más fuertes de la obra, Uzui Tengen, el Pilar del Sonido. Se trata de un personaje peculiar, lleno de sorpresas, que vive una vida más o menos plena (o al menos a su gusto dentro de los deberes que debe asumir y cumplir Pilar) y que contrasta con Rengoku. De hecho, mientras que a Rengoku apenas se le conoce, pues la obra le da al espectador unas pocas pinceladas sobre su persona, su pasado y su situación personal para darnos la ilusión de conocerlo cuando no es así, Tengen cubre ese vacío de información y deja al espectador mirar tras ese velo de poder y fascinación que envuelve a cada uno de los pilares. Así, Tengen goza de un desarrollo que a Rengoku se le priva. Mientras que el pilar de Fuego parece puesto ahí por casualidades del destino y, tras demostrar un gran poder termina su camino de manera abrupta, Tengen tiene un contexto, una misión, un desarrollo, un trasfondo que se le transmite al espectador y que da mayor profundidad al personaje. Ese es uno de los puntos fuertes de ese segundo arco sin desmerecer, por supuesto, la trama del mismo. Una trama que según van sucediéndose los episodios va a más para acabar en un desenlace épico, emotivo y que nos deja con ganas de saber qué es lo que ocurrirá después.

Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba

En lo que respecta a la animación, con la primera temporada ya nos maravillamos con ella y en esta ocasión sólo podemos reiterarnos y calificarla nuevamente como soberbia. Un despliegue de medios, técnicas audiovisuales, buen criterio y un deseo irrefrenable de sorprender al espectador, de atraparle en una magia que incorpora el CGI de manera que no chirríe en demasía y que más que suponer un pegote se entienda como un aporte que ayuda a mejorar la narración y hacerla más espectacular y completa. Algo que el equipo técnico consigue con creces. De esta manera nos encontramos una vez más con una animación atractiva, ágil, fluida y de gran calidad con la que ufotable ha puesto toda la carne en el asador en una apuesta segura que sabe que se traducirá en una respuesta más que aceptable por parte de los espectadores, y ellos lo saben. Es así como, con la dedicación y un excesivo trabajo, el estudio ha dado a luz a una segunda temporada en la que la propia trama y la animación van estrechamente cogidas de la mano, sin quitarse protagonismo o sin restarse valor la una a la otra. Es así como consiguen que los episodios, por muy largos que sean, transcurran de manera fluida uno tras otro, en una narrativa de lo más natural que, a pesar de su espectacularidad y los combates sin fin que se suceden, no cansa ni empacha al espectador gracias a esa animación tan bien desarrollada. A ello se le unen los escasos momento de esparcimiento, casi siempre protagonizados por el humor que aporta Zenitsu y que, en este caso, se hacen menos pesados y cargantes que en la primera temporada, dando un momento de respiro bastante aceptable a la incesante acción. Todo ello da lugar a un conjunto de capítulos que se digieren con rapidez y sin apenas darte cuenta, algo muy importante cuando hablamos de episodios que se emiten con una periodicidad temporal establecida y que, aun así, mantiene la intriga y el deseo por seguir en los espectadores.

De igual manera, y como ya ocurrió con la primera temporada, no podemos hablar de esta continuación sin destacar la maravillosa banda sonora que la acompaña en todo momento. Una consecución de melodías que potencian la acción a cada momento y que suponen un aporte narrativo de lo más cuidado y valioso. Mención especial merecen los opening Akeboshi y Zankyō Sanka, los cuales nos presentan la serie de una forma espectacular. Es más, son esos openings que no deberían saltarse al ver cada episodio y disfrutarse una y otra vez.

Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba

En resumen, esta nueva temporada de Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba ha dejado muy buen sabor de boca y unas expectativas muy grandes de cara a su tercera parte, ya anunciada. Todos los personajes tienen su momento de gloria, ese en el que el espectador se queda fascinado y atrapado por sus habilidades de combate, por su porte y, en definitiva, por su valor intrínseco y lo que aporta al conjunto de la obra para hacer de esta una historia de lo más atrayente y recomendable para disfrutar en cualquier momento. De igual manera, la acción, la animación, la música de fondo y, en general, la trama, hacen de esta una historia que con cada arco que aborda va in crescendo en espectacularidad y saber hacer. A esa acción sin tregua se suma el sentido del humor que aportan algunos personajes y que, incluso en los momentos más serios, esos que están llenos de sangre y con los protagonistas medio moribundos, consiguen aligerar el ambiente y sacarle una risa al espectador. Por último, esta segunda temporada ha dejado al descubierto diversos misterios que, esperamos, servirán de hilo conductor en futuras entregas, donde se irán desvelando para completar todos los engranajes que nos llevarán a un final que, de momento, queda lejano en lo que se refiere a su adaptación animada.


Lo mejor

  • La animación.
  • Banda sonora espectacular y acorde con la trama y con cada momento que acompaña.
  • Personajes a la altura de la historia que elevan su nivel y que se superan a sí mismos en el desarrollo del arco.

Lo peor

  • Nada.