Necrones y Tau se unen en la que, para muchos es la mejor expansión de Warhammer 40.000: Dawn of War.

Warhammer 4000: Dawn of War ya era todo un éxito de ventas y críticas allá en el lejano 2006. Pero THQ y Relic no se durmieron en los laureles tras el lanzamiento de la expansión Winter Assault. Y es que en dicho año lanzaron la que para muchos jugadores es la mejor expansión del conocido RTS: Dark Crusade.

La principal novedad de esta segunda expansión es que era totalmente autojugable. No era necesario disponer del Dawn of War original ni de Winter Assault para disfrutarla, aunque tenerlas instaladas nos permitía disfrutar de las facciones anteriors en el modo multijugador. Pero si nuestro interés era centrarnos en la campaña y en las escaramuzas contra la IA, entonces no hacía falta nada más. A las ya cinco facciones conocidas (Marines Espaciales, Eldars, Orkos, Caos y Guardia Imperial) había que sumar dos poderosas fuerzas nuevas: Necrones y Tau. Dark Crusade se convertía así en el videojuego basado en la licencia de Games Workshop más completo hasta la fecha.

La campaña de Dark Crusade también era otro gran aliciente y novedad frente a las anteriores entregas: frente a la clásica campaña narrada, en esta ocasión nos encontrábamos ante una especie de mapeado a lo Risk, en el que teníamos que conquistar el planeta Kronus y acabar con el resto de facciones. Poco a poco vamos conquistando (y defendiendo) nuestros territorios, mejorando a nuestro comandante, así como disponiendo de tropas y edificios iniciales en cada territorio. Una novedad que fue más que bienvenida y alabada por los fans.

Os dejamos con la introducción del juego, así como un tráiler centrado en los Tau. ¿Recordáis la primera vez que hicisteis frente a un monolito necrón? Dadle al play para que os invada la nostalgia.

https://www.youtube.com/watch?v=R8LVOtocmKk