Repasamos la saga Jedi Knight con el juego que dio origen a todo: Dark Forces.

Hoy en día pensar en un shooter ambientado en el universo de Star Wars no es algo raro, ¿verdad? Bien, pues a mediados de los noventa era el sueño húmedo de muchos frikis. Con el boom de Doom y la aparición de sus primeros mods, la idea de un juego de acción en primera persona en el que nos enfrentábamos al Imperio Galáctico se convirtió en una realidad gracias a escenarios ambientados en la Estrella de la Muerte. Esto llamó la atención a los jerifaltes de la antaño todopoderosa LucasArts, quienes lanzaron en 1995 un juego que sería de piedra angular de toda una saga dentro de esa máquina de generar dinero que es Star Wars. Estamos hablando de Dark Forces.

Desarrollado con el Jedi Game Engine, Dark Forces bebe de la jugabilidad de Doom. De hecho, se juegan prácticamente igual. Lo cual es perfecto si queremos una buena dosis de shooter descerebrado a la vieja usanza. Nosotros encarnamos a Kyle Katarn, mercenario al servicio de la Alianza Rebelde, que no solamente tiene la misión de robar los planos de la Estrella de la Muerte (hola, Rogue One), sino también acabar con el proyecto «Dark Trooper», que tiene la finalidad de crear una línea de droides asesinos de última generación y super-soldados de asalto imperiales. Casi nada.

Un excelente diseño de niveles, sumados a una dificultad bastante alta, así como la habitual excelencia técnica de la mayoría de juegos de Star Wars hicieron que Dark Forces consiguiera críticas muy favorables tras su lanzamiento en PC, DOS y Mac. Dichas críticas solo fueron ensombrecidas por la ausencia de modos multijugador y a una duración no demasiado elevada. Por cierto, si os interesa saber qué tal es su port para Playstation tan solo os diremos lo siguiente: ¡corred, insensatos!

El éxito de Star Wars: Dark Forces no se escapó a LucasArts, y dos años más tarde llegaría su secuela, Jedi Knight, ensombreciendo en todos los aspectos al juego original. Pero esa es una historia para la semana que viene, jóvenes padawan.