Bloodborne es un juego magnífico que además luce fantástico, pero leches, técnicamente si hubiera tenido 60 fps y se hubieran pulido algunos detallitos picojosos nos habría puesto el nabo como un oleoducto ruso a pleno funcionamiento. Simon Barle, gracias a su fantástico trabajo reimaginando el Sueño del Cazador utilizando el Unreal Engine 4, nos hace ver una pequeña muestra de cómo el juego luciría con el famoso motor gráfico.

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