Ninguna familia está libre de tener una oveja negra.

Metal Slug es una de mis sagas favoritas. Me conozco sus entregas al dedillo, especialmente las tres primeras (y el fantástico Metal Slug X), pero hay que reconocer que la saga también tiene sus ovejas negras. Los juegos para móviles lanzados por SNK-Playmore son bastante regulareos, y Metal Slug 7, sin ser una de las mejores entregas de la saga, proporciona la ración habitual de diversión arcade a la que nos tiene habituados la saga. Pero no estamos hablando de ninguno de estos juegos, queridos amantes de lo retro. La oveja negra de la conocida saga run ‘n’ gun es, afortunadamente, un juego que se ha quedado en Japón: Metal Slug 3D. Título exclusivo de Playstation 2 que vio la luz en 2006.

Como su nombre indica, estamos ante una entrega tridimensional de Metal Slug. La única hasta la fecha (afortunadamente) en la que Marco, Fio, Tarma y Eri se enfrentan al general Morden y sus hordas de soldados en formato poligonal, abandonando así los inmortales píxeles a los que nos tiene acostumbrados la saga. Esto, a priori, no tiene por qué ser algo negativo. ¿Llamativo? Sí. ¿Inesperado? No (casi todas las sagas bidimensionales han terminado probando suerte en el mundo de las tres dimensiones). ¿Jugable? En absoluto.

Trasladar el frenetismo de Metal Slug al mundo 3D no era cosa sencilla, y de hecho se cumplieron las peores expectativas: ralentizaciones por doquier, gráficos reguleros, una cámara más mortal que Morden y sus soldados y un sistema de apuntado que es mejor no recordar. El que escribe estas líneas ha tenido la desdicha de probar el juego de marras y sabe de lo que habla, agradeciendo a los hados del destino que decidieron no traer el juego a estas tierras.

Para que comprobéis lo fétido que es Metal Slug 3D os dejamos con su anuncio japonés. Y para quitaros el mal sabor de boca tenéis a continuación el anuncio de Metal Slug 7. ¡De nada!