Cool Spot

Existen juegos en los que aparece alguna imagen publicitaria, ya sea a través de carteles o de productos. Y otros, directamente, surgen de la publicidad. Es el caso de Cool Spot, un juego creado por Sega que sirvió para promocionar la bebida 7 Up.

Quizás por este motivo, Cool Spot y su protagonista (y a la vez mascota por un tiempo del refresco) ya nacieron con un aspecto en su contra. A casi nadie le gusta encontrarse publicidad por todos los lados en una película o en mitad de un programa y ver un videojuego con la botella por todos los rincones ya fue demasiado frustrante para muchos jugadores. Por suerte, supo vencer este punto negativo hasta convertirse en uno de los juegos de plataformas más recordados de la historia.

 

 

Un gráfico para resumir toda una aventura

Se busca héroe. Liberar a éstos. Malo. Bueno. Disparar aquí. Con este gráfico, que aparece antes de empezar el juego, podría resumirse toda la aventura. El protagonista de Cool Spot recorre diferentes escenarios con el objetivo de liberar a otros seres de su familia. Por el camino, podrá recolectar bolitas rojas y acabar con la vida de diferentes enemigos.

Cool Spot intro

Así, cumple con todas las condiciones para ser un auténtico juego de plataformas. En el año 1993, Virgin Interactive decidió dar una nueva vida a la mascota de 7 Up, creando su propio videojuego. El simpático círculo rojo, ataviado con deportivas y gafas de sol, dejó a un lado los anuncios de televisión para ponerse en las manos de los jugadores. El resultado: un nuevo mundo por descubrir y en el que mostrar sus habilidades.

Aunque, más que habilidades, quizás deberían considerarse funciones básicas, puesto que el pobrecillo solo sabe caminar, agacharse, saltar (aunque muy alto) y disparar burbujas. Todo a través de distintos escenarios, que pasan por playas infestadas de cangrejos, por puertos marítimos, por sótanos algo abandonados, por habitaciones infantiles y por jugueterías, repletas de todo tipo de trastos.

En todos ellos encontramos diferentes enemigos, aunque unos más conflictivos que otros. Mientras que los cangrejos se empeñan en pinchar, unos ratones en pijama se divierten lanzando trozos de queso y unas dentaduras a cuerda se esfuerzan por morder y morder. Y eso por no hablar de los hombrecillos que lanzan trozos de carbón a lomos de un tren de juguete y de unas ranas que se desprenden de sus ojos saltones a cada segundo.

Cool Spot juego

Este juego pudo disfrutarse en consolas como Sega Mega Drive, SNES o Game Boy en versiones casi idénticas, en las cuales no faltaron el humor ni las rarezas. ¿O desde cuándo se lógico matar a criaturas a base de burbujas o ver merodear por el cielo a pájaros que funcionan a cuerda? Aunque esto no quita que tenga muchos aspectos en común con los otros títulos desarrollados por Virgin Interactive…

 

 

¿Objetivo conseguido?

Estos aspectos en común con sus compañeros pasan por escenarios que acaban repitiéndose tarde o temprano, pero con una disposición diferente, y por niveles en movimiento. En esta ocasión, tras varios escenarios en los que caminar a pie, llega la hora de saltar de barco en patito de goma para no caer al agua y de volar de un lugar a otro a bordo de grandes burbujas. Por supuesto, no falta el movimiento, puesto que el protagonista viaja a lomos de un tren de juguete, mientras se preocupa de esquivar a los enemigos y de no caer al suelo para morir atropellado.

Si esto ocurre, el hombrecillo rojo habrá perdido una vida. Además, perderá otra cuando su salud, medida a través de un círculo rojo que se va consumiendo de manera trágica, desaparece. También cuando se consume el tiempo. Cada escenario cuenta con un tiempo determinado que en un principio puede añadir presión. Sin embargo, y debido a que aparecen con gran frecuencia relojes para aumentarlo, el jugador descubre que no supone ningún tipo de problema.

Cool Spot escenario

Lo que sí que puede llegar a ser un pequeño problema son los escenarios largos. Algunos pueden llevar al protagonista a recorrer kilómetros y kilómetros, ya sea a pie, colgado de globos o trepando por cuerdas y tuberías. Por suerte, Cool Spot cuenta con las también clásicas banderas a mitad de nivel, que ahorran tiempo y sufrimiento. Estos se encuentran plagados de pequeños círculos rojos que recoger, a modo de monedas. Y, para que el jugador no se deje ninguno, aparece un porcentaje en la parte superior de la pantalla, que indica cuantos han sido recogidos.

Con todo ello, Cool Spot es un juego divertido, con un objetivo claro e imprescindible para los amantes del género plataformas. Sus sencillos controles hacen que sirva para pasar un buen rato y que pueda completarse en menos de dos horas. Y, a diferencia de otros, merece la pena llegar hasta el final, solo para disfrutar de la bonita coreografía que se marcan el protagonista y sus compañeros rescatados. Por eso, aunque no sea el juego de plataformas por excelencia, aporta entretenimiento y detalles a través de sus bonitos escenarios. Estos aspectos siguen presentes en su secuela, Spot Goes To Hollywood, aunque de una manera muy distinta. En la segunda ya no existe el avance lateral y las tres dimensiones son las protagonistas absolutas.

Y volviendo al tema de su publicidad y a pesar de tratarse de un punto negativo, no se puede negar que aporta una buena dosis de humor a través de los objetos a recoger y de la continua mención a la bebida. Sin embargo, tras jugarlo de nuevo, una servidora solo tiene ganas de zamparse una buena bolsa de M&M’s por el enorme parecido del protagonista con uno de ellos. ¿Cumple así su objetivo publicitario? ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!