¿Has oído hablar alguna vez del Gran Santuario de Ise? Es, aún en estos días, uno de los lugares más sagrados de Japón. ¿Quieres saber por qué?

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Hoy, paseando por la red, nos hemos encontrado con unas imágenes maravillosas del Gran Santuario de Ise ¿Habéis oído hablar alguna vez de él? Si sois aficionados a la mitología o la cultura japonesa es posible que sí, o al menos os sonará de algo, de lo contrario seguramente no, pero no os preocupéis, pues nadie nace enseñado. Por eso hoy hemos querido hacer un poco de tour virtual por el famoso santuario, para contaros la mitología que es esconde entre las paredes del recinto más sagrado de Japón, con la única excepción del Palacio Imperial.

El Gran Santuario de Ise está situado cerca de Osaka y Kyoto, entre las ciudades de Nara y Nagoya. Es conocido por albergar el Espejo Sagrado, una de las tres reliquias divinas, en el que la diosa Amaterasu (diosa del Sol y una de las tres hijas de los dioses creadores de Japón, Izanagi e Izanami) se reflejó al salir de la cueva dónde se había recluido, enfadada con su hermano Susa-no-o, quién celoso de Amaterasu había subido desde su reino, el mar, hasta el cielo y para crear el caos en el reino de su hermana.

Cuenta la leyenda que el espejo sagrado fue entregado de manos de Amaterasu a su nieto Ninigi cuando este bajó desde los cielos a la tierra para convertir este territorio en su reino. Junto con el espejo Amaterasu le entregó a su nieta también unas piedras preciosas de las montañas del Cielo, bolas de cristal blanco y la espada divina que Susa-no-o halló dentro de una serpiente, cuando bajó a la tierra desde los cielos para convertirlo en su reino.

Después de eso el espejo sufrió varias pérdidas y otras aventuras, hasta que terminó en el Gran Santurario de Ise, oculto tras una tela que se va cambiando con los años, ajeno a la miradas de los miles de peregrinos que viajan hasta el santuario cada año. Unicamente su legítimo heredero de la reliquia, el emperador, descendiente directo de Ninigi y por ende de los dioses Izanagi e Izanami, se le permite verlo y tocarlo tras su coronación.

¿Se esconderá tras la tela realmente el espejo en el que Amaterasu fue testigo de su brillo? Ese misterio se quedará por siempre oculto tras el tupido velo de la familia imperial.

Os dejamos con las fotos que nos han inspirado este artículo, que tan ensombrecido queda frente a las maravillosas imágenes del recinto sagrado de Ise, que brillan con la luz de Amaterasu.

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Fuente imágenes: Nakano Haruo (Fotografías) [Perfil]

Si os ha gustado este artículo podéis mirar la web del Gran Satuario de Ise, tiene un vídeo que mezcla imagen real y manga muy bonito, en el que es muy fácil encontrar ciertos paralelismo con un serie de anime ¿Adivináis cual? Link al santuario 😉