The Elder Scrolls Online

De Skyrim al MMO

Cuando a mediados de 2012 Bethesda anunció el desarrollo de The Elder Scrolls Online, muchos jugadores sintieron un subidón de hype como el que pocas veces habían tenido hasta el momento. La niña bonita de ZeniMax Media nos había maravillado previamente con Morrowind, Oblivion, y por supuesto, Skyrim, pero la franquicia más exitosa de RPG occidental aún tenía un mundo por explorar: el de los MMORPG.

Y hoy, 4 de abril de 2014, The Elder Scrolls Online (a partir de ahora ESO) sale a la venta oficialmente en PC y Mac (la versión para Xbox One y PS4 llegará en junio), tras más de siete años de desarrollo y varias fases beta, con la intención de conjugar las posibilidades que ofrece un MMORPG con la épica y enormidad que caracteriza a The Elder Scrolls. ¿Lo habrá conseguido Bethesda?

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Antes de nada, hemos de aclarar que para realizar este análisis hemos empleado la Imperial Edition del juego en su versión digital. Esta nos ha permitido acceder al juego cinco días antes del lanzamiento oficial gracias a su fase «Early Access«. De esta manera, podemos ofreceros hoy, una visión exhaustiva y detallada de todo lo que ofrece la que probablemente sea la propuesta más apabullante de todo lo que llevamos de año.

Lo primero que nos llama la atención es que en una era repleta de juegos F2P y de micropagos, Bethesda y ZeniMax han querido llevar a cabo su debut bajo la clásica subscripción mensual (12,99€) , pagando a su vez el juego por separado (54,99€). Sus responsables defienden este modelo de negocio afirmando que regularmente añadirán contenido sustancial y que los jugadores realmente disfrutarán, por lo que la justificación principal de las cuotas mensuales radica en la inversión para crear dicho contenido. Todo ello no hace sino que los usuarios de todo el mundo tengan la vista puesta en el proyecto más arriesgado de Bethesda hasta la fecha, el cual puede reportarle aún más prestigio y beneficios de los que ya tienen. Todo depende de cómo jueguen sus cartas.

Afortunadamente, los primeros pasos del juego (la parte más espinosa para todo MMO ambicioso) parecen ir en la dirección adecuada, y prueba de ello es el mimo puesto en todos y cada uno de los elementos que rodean al juego. No hay más que disfrutar de las infinitas posiblidades de creación que nos ofrece el editor de personajes, así como del espectacular arranque del juego para darnos cuenta que la compañía norteamericana ha puesto toda la carne en el asador  en el juego.

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Razas, clases y muchas posibilidades

Tres son las grandes facciones que habitan Tamriel durante el tiempo en el que transcurre ESO, mil años antes de los hechos acontecidos en Skyrim. Dichos bandos están compuestos por viejos conocidos de la serie, como los Bretones, Redguards y Orcos, pertenecientes al Pacto de Daggerfall; así como los Elfos Oscuros, los Nórdicos y los Argonians (el Pacto de Ebonheart), sin olvidar a los Altmer, Bosmer y Khajit, quienes forman la Alianza de los Aldmeri. Todos cuentan con las características clásicas y que todos conocemos de entregas anteriores, y aquellos que sean unos neófitos tampoco tienen por qué preocuparse, puesto que gracias a un completo menú de ayuda y espectacular tutorial inicial, conocer los entresijos y jugabilidad de ESO estará a la altura de cualquiera.

Dicha jugabilidad (con una perspectiva a elegir en todo momento entre primera y tercera persona), trata de conjugar de la mejor manera posible los combates de Skyrim con la de cualquier otro MMO, con más de lo segundo que de lo primero, puesto que los, en ocasiones, lentos combates de la serie no podrían mantener el endiablado ritmo de un juego online masivo. ¡Pero no os preocupéis, temerosos de lo «casual», porque la libertad que caracteriza a The Elder Scrolls no se ha perdido con su salto al mundo online! Aunque cinco clases de personaje puedan parecer pocas (Dragonknight, Templar, Sorcerer, Nightblade e Imperial), lo cierto es que todas ellas ofrecen múltiples especialidades, pudiendo encarnar a un lanzador de conjuros de muy diversos tipos, a un bruto experto en un determinado tipo de armas de melé, o a un curandero capaz de defenderse con el arco cuando sea necesario. Gracias a los atributos de Magicka, Health y Stamina, así como a los puntos de habilidad que ganaremos al subir de nivel o completar determinadas misiones, la libertad a la hora de crear al personaje es enorme, ya que como siempre, la clase inicial es en realidad una base según la que construir a nuestro héroe (base que se sustenta en una serie de habilidades activas, pasivas e incluso «definitivas»).

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El fuerte componente narrativo y rolero de las entregas anteriores también se mantiene en ESO, con una historia que comienza con nuestro personaje cautivo (como no podía ser de otra manera), y que incluye profecías, invasiones daédricas y muchas formas de encarar las misiones principales y secundarias del juego. Y es que frente a otros MMO, aquí haremos algo más que matar X enemigos o conseguir los objetos de rigor, sino que la interacción con los PNJ realmente será trascendental para la evolución de nuestro personaje, pudiendo, por poner varios ejemplos, traicionar a aquel que nos ha mandado la misión, expulsar a un grupo de terratenientes mediante nuestra persuasión verbal, o incluso perdonar la vida a algún enemigo importante. Este guiño al rol clásico se integra de maravilla en el juego, puesto que da la sensación de que realmente estamos viviendo la historia única de nuestro personaje, en lugar de ser uno más de un rebaño de aventureros que se dedican a hacer lo mismo una y otra vez. Es en su ejecución donde la trama de ESO despunta por encima de otras propuestas del género, importándonos de verdad el desarrollo de los acontecimientos, y no siendo tanto una caza única y constante de nuevo y mejor equipo.

El destino grupal del héroe

Si en el enfoque de las misiones y desarrollo del personaje es donde ESO bebe más de su vertiente monojugador, nuestro éxito dependerá enormemente de la cooperación con otros jugadores. Y es que pese al gran contenido que nos invita a perdernos y a explorar por nuestra cuenta; las mazmorras, misiones especiales con enemigos de alto nivel y contenido PVP nos obligarán a socializar y a formar parte de hermandades, como mandan los cánones del MMORPG. Pertenecer a estos grupos de aventureros también es imprescindible si queremos disfrutar de la clásica casa de subastas, debemos formar parte obligatoriamente de una hermandad (podemos estar hasta en un total de cinco al mismo tiempo), forzando en cierta medida el componente social del juego. Afortunadamente, a lo largo de nuestro periplo por Tamriel nos hemos encontrado con una comunidad de jugadores realmente implicada con el juego, respetuosa y siempre dispuesta a echarnos una mano. Es cierto que la vida del juego acaba de comenzar, pero ya podían aprender muchos otros de los jugadores de ESO.

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Antes hemos mencionado la importancia de progresar en la vertiente PVP del juego, y no es para menos, puesto que aquí no nos encontramos ante un complemento más del juego, sino de auténticas campañas de conquista por todo el continente de Cyrodiil, donde las tres facciones luchan por el control de la capital imperial e incluso desafiar a Molag Bag y sus secuaces. Crear y defender fortalezas, gestionar ciudades, organizar asedios o incluso realizar encargos especiales para los clásicos gremios de magos y guerreros (el resto llegarán dentro de un tiempo). La vertiente PVP de ESO recuerda poderosamente a la de Dark Age of Camelot y Age of Conan, y estará disponible una vez alcancemos el nivel 10 (de los cincuenta que hay disponibles) con nuestro personaje. Se podría decir que el apartado competitivo no inventa la rueda (no es su objetivo), pero resulta tremendamente adictivo, tanto que en ocasiones pasaremos más tiempo luchando por la conquista de Cyrodiil que resolviendo la trama principal.

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Igualmente conservador es el sistema de «crafteo» del juego, el cual se basa en la clásica mecánica de recolectar materiales y creación de objetos. En ESO podemos desempeñar todas las «profesiones» al mismo tiempo, sin restricciones de ningún tipo: Alquimista, herrero, sastre, cocinero, pescador, leñador o experto en encantamientos… El único límite se haya en nuestro propio tiempo para especializarnos en todas y cada una de estas vertientes. Una vez tengamos los materiales adecuados para crear objetos, no tendremos más que desplazarnos al lugar adecuado en las ciudades y pueblos y trabajar duramente subiendo de nivel estas habilidades y gastando materiales, los cuales podremos almacenar en el siempre socorrido banco.

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¿Más vistoso que Skyrim? Imposible

Mucho se ha dicho durante las temporadas de beta acerca del apartado gráfico de ESO. Que si es flojo, feo o no se encuentra a la altura de las circunstancias son algunas de las «joyas» que un servidor ha leído en los últimos días, y lo cierto es que dichas frases no podrían carecer de más sentido. Comparar el apartado gráfico de ESO con el de Skyrim es hacerle un flaco favor al primero. Mientras que la quinta entrega numérica de la serie era un juego para un solo jugador, ESO necesita mover a centenares de jugadores, enemigos, efectos, movimientos y entornos al mismo tiempo, y por ello mismo su apartado gráfico no puede competir con el de Skyrim si quiere llegar al mayor número de jugadores posible. Además, no es necesario disponer de un ordenador de última generación para disfrutar del juego, algo que muchos agradecerán (a no ser que seais unos puristas de los gráficos).

En lo referido al apartado sonoro encontramos una de cal y otra arena. Mientras que las composiciones musicales y efectos de sonido son de carácter épico y bello a partes iguales, las voces y textos únicamente se encuentran en inglés, francés y alemán. En el caso del inglés, este no es nada difícil, pero quizás más de uno tendrá problemas para seguir la aventura debido a las ingentes cantidades de texto que tendremos que leer durante nuestro periplo. También hemos encontrado un curioso bug en el que algunos personajes cambian de idioma constantemente, especialmente los espíritus del bosque de Daggerfall, quienes parecen estar realizando un curso intensivo de alemán mientras luchan contra la corrupción.

Salvo este detalle sonoro, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que se trata del juego más estable que Bethesda ha realizado hasta el momento. Esto es aún más encomiable si tenemos en cuenta no solo los problemas pasados con Fallout 3 o el propio Skyrim, sino que estamos ante un MMO, los cuales son más propensos a los bugs que otros géneros.

Conclusiones

The Elder Scrolls Online llega con fuerza a PC y Mac en un MMORPG que no dejará indiferente a nadie. Si bien no inventa la rueda, la combinación de las mecánicas tradicionales del género junto con la enfermiza obsesión por los detalles y la libertad de la que siempre hace gala Bethesda en sus RPG lo convierte en una de las propuestas más interesantes de lo que llevamos de año, y una de esas locuras que bien puede acabar con nuestros ahorros, estudios y vida social. Si bien no es perfecto (la ausencia de traducción al castellano y el siempre espinoso tema de las subscripciones echarán para atrás a más de un jugador en nuestro país), el juego logra insuflar nueva vida a un género que, con la llegada de los MOBA, ha visto desplazada su relevancia pasada y a vivir a la sombra de los F2P. ¿Será ESO el juego que de un mazazo sobre la mesa y reivindique la importancia de los MMORPG en la actualidad? Aún es pronto para decirlo, pero los más de cinco millones de jugadores que han participado en la beta y los que están jugando actualmente han situado a Bethesda en el buen camino.

Lo mejor

  • The Elder Scrolls da el esperado salto online en un juego que no pierde sus puntos clave y toma lo mejor de los MMORPG.
  • El componente rolero clásico no es dejado de lado en pos del juego masivo. Las misiones son algo más que meros encargos.
  • Enormes posibilidades de creación de personaje.
  • Mil y un horas que invertir tanto en el PVE como PVP.
  • Estable y prácticamente carente de bugs.
  • Comunidad de jugadores muy activa y respetuosa.
  • Excelente banda sonora.

Lo peor

  • Solamente está disponible en inglés, francés y alemán.
  • El precio de lanzamiento del juego y la subscripción mensual supone un desembolso de dinero considerable.
  • Pese a funcionar en una amplia gama de ordenadores, para exprimir el juego a nivel técnico, es necesario tener un ordenador de gama alta.

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