Se reían de mi me ignoraban. Lo soporté durante años… Prediqué una verdad que no quisieron oír y fui el hazmerreír de los niños… y llegó el fin del mundo… Como yo había predicho… ¡Ahora en este purgatorio soy la única voz que escuchan!

Así se presenta este émulo del mileniarista Fernando Arrabal, todo un profeta que de un día para otro abandona su familia y su vida, para predicar, Biblia en mano, la inminente llegada del Apocalipsis por las calles de Moscú. Tras ser ignorado por la muchedumbre, sus proclamas se tornaron en realidad tras el ataque nuclear. Ahora, se ha convertido en una especie de guía espiritual de los Supervivientes…

Os dejamos con el nuevo vídeo de Metro: Last Light mientras nosotros recordamos eso de: ¡El Apocalipsis va a llegarr!

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