Metal Gear Rising: Revengeance era uno de los juegos que más ganas teníamos de probar en la Gasmecom, ya que en Tallon4 somos tremendamente fans de Platinum Games. Quizás por ese motivo nos dolió tanto las trabas que obtuvimos para poder disfrutar de él por parte de Konami, teniendo que hacerlo en unas condiciones un tanto «especiales». Afortunadamente, el trato recibido es inversamente proporcional a la calidad que atesora el juego (quizás por qué lo está desarrollando un estudio externo), y nos hemos encontrado en Metal Gear Rising: Revengeance un juego sólido, divertido y muy dinámico.

La demo que nos dejaron probar comenzaba con un pequeño tutorial de entrenamiento en el que Raiden tiene que aprender a usar la Katana. Como podéis ver en el primer vídeo, nada más comenzar nos indican que existen dos formas de atacar: la precisa, en la que nosotros decidiremos la dirección del corte de la Katana, y la de toda la vida en los Hack and Slash, mediante la cual podremos encadenar combos y movimientos espectaculares. El ataque de precisión se activa manteniendo pulsado el gatillo izquierdo, y mediante movimientos rápidos  con el analógico izquierdo haremos los diferentes cortes. Al principio cuesta un poco adaptarse a este nuevo sistema, ya que todo trascurre a cámara lenta y con el mismo analógico que apuntamos asestamos los golpes, pero cuando le pillamos el tranquillo se vuelve tremendamente frenético y divertido. Como podéis ver en el vídeo, al realizar este ataque a los enemigos más vulgares estos acabarán troceados o mutilados, aunque tendremos que tener en cuenta que para realizarlo con éxito tendremos que pillarlos desprevenidos o haberles roto la guardia con algún golpe, ya que de lo contrario conseguirán detener nuestra estocada.

Una cosa que nos gustó mucho del desenlace del juego es que podemos afrontarlo de muchas formas distintas, ya que no hay que olvidar que Raiden es un cyber-ninja y que el sigilo y la fuerza bruta son dos de sus características más importantes. Gracias a ellas podremos asesinar a los enemigos por la espalda de forma silenciosa y acabar con nuestros objetivos casi sin ser vistos, o bien irrumpir en medio de ellos y matarlos a todos a la vez a golpe de katana.

El resto de la jugabilidad va en armonía con lo que nos tiene acostumbrados Platinum Games: combos para todo tipo de jugadores, frenética velocidad del protagonista, enemigos a los que hay que entender su patrón de ataque y Quick Time Events que nos permitirán salir ilesos de ataques enemigos o realizar un golpe devastador capaz de arrancar el corazón de un enemigo.

En los demás apartados, los gráficos rayan a un gran nivel sin ralentizaciones y la música acompaña a lo largo del desarrollo del juego. Además, las escenas de codec que hay nos permiten movernos libremente por el escenario y continuar con nuestra misión mientras ocurren, dejando a un lado los eternos momentos de pausa que vivíamos en las entregas Solid y que habrían arruinado por completo la dinámica de este gran Hack and Slash.

 

Metal Gear Rising: Revengeance (Gameplay Gamescom Parte 1)

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Metal Gear Rising: Revengeance (Gameplay Gamescom Parte 2)

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