Norma Editorial, Fidel De Tovar y Dani Bermúdez nos presentan El tiempo de los tres, una emotiva historia que nos transporta a la Barcelona de los años 90. ¡Cuidado con los spoilers!

Viajar es una de las actividades de ocio que más nos aportan en la vida. Esta no solo nos permite conocer lugares nuevos tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, sino también para adentrarse en su cultura, conocer su historia, probar su gastronomía, convivir temporalmente con sus gentes… En definitiva, viajar es sinónimo de expandir horizontes y abrir la mente a formas distintas de vivir, de entender el mundo o nuestra propia y efímera existencia. Pero también puede ser la clave que nos inspire y dé fuerzas para crear algo original. En este sentido, un viaje a Japón fue el germen que permitió comenzar a dar forma a la obra de la que hablamos hoy. Un manga con seña española firmado por Fidel De Tovar y Dani Bermúdez que se une al catálogo de Norma Editorial. Una historia que nos invita a recorrer los puntos más turísticos y representativos de la Ciudad Condal al tiempo que nos adentramos en las vidas de tres personas muy distintas, pero que forjaron un vínculo fuerte y sólido que con el paso del tiempo se ha ido debilitando, pero nunca ha logrado desaparecer. Una obra que más allá de su historia nos invita a reflexionar sobre el propio ser humano, sobre cómo ha cambiado y sobre cómo la sociedad y nuestras decisiones y actos influyen directamente en nuestro entorno. Un título imprescindible de dos autores que nos demuestran, una vez más, su gran versatilidad para cambiar de registro de manera más que sobresaliente. Hoy nos adentramos en El tiempo de los tres.

“El tiempo nos pone a prueba para comprobar hasta dónde somos capaces de aguantar antes de rompernos”

El Tiempo de los Tres

Elda es una profesora de cerámica que hace muchos años emigró a Kobe, donde se instaló y creó una vida. En 2026 se entera por las noticias de que la Basílica de la Sagrada Familia, icono de Barcelona, se ha derrumbado, dejando tras de sí numerosos fallecidos y heridos. Este inesperado suceso será el que la lleve a desear volver a la Ciudad Condal en busca de sus seres queridos. Un viaje que la llevará a rememorar su época universitaria, un tiempo pasado en la capital catalana junto a sus compañeros de piso Jules y Hiroshi. Una época pasada que le cuesta afrontar, pero que jamás ha olvidado y que forjó su propio futuro.

El tiempo de los tres es un manga de autoría nacional firmado por Fidel De Tovar y Dani Bermúdez que se ha incorporado recientemente al catálogo de Norma Editorial, siendo una de sus novedades más destacadas del 27 Manga Barcelona.

Edición de El tiempo de los tres por Norma Editorial

Norma Editorial ha sacado al mercado el nuevo trabajo de estos dos autores todoterreno en formato rústica con sobrecubierta y un tamaño de 13×18,2cm. El tomo en sí, que ya está a la venta en tiendas especializadas a un precio de 9 euros, está compuesto por 240 páginas, siendo dos de ellas a color y el resto en blanco y negro. Para todos aquellos que quieran echar un vistazo a la historia antes de decidirse a comprarla la editorial ha compartido en su web un avance de la misma donde se pueden leer las primeras páginas del primer capítulo.

El Tiempo de los Tres

El tomo en sí está formado por ocho capítulos en los que el lector se adentra en el presente y pasado de Elda, Hiroshi y Jules en una aventura con un marcado carácter social que no deja a nadie indiferente. Junto a ellos el lector recorre diversos puntos de la Ciudad Condal en la época de los 90, reviviendo su ambiente y su historia, incluidos sucesos históricos como el trágico incendio de Liceu. Tras estos capítulos se encuentra la doble página a color. A continuación, se ubican diversas informaciones finales sobre el origen de El tiempo de los tres, el diseño de sus personajes y agradecimientos. Cabe destacar el original diseño de la portada y contraportada del tomo, en las que aparece el título en los idiomas de los coprotagonistas masculinos de la historia, el francés y el japonés. Un detalle muy original.

En cuanto a la edición de Norma Editorial, esta cuenta con un buen acabado final, con una alta calidad de impresión, realizada en hojas de alto gramaje, y que dispone de textos claros y bien justificados. Una edición a la altura de la obra que alberga en sus páginas y que pone de relieve la calidad del trabajo de Fidel De Tovar y Dani Bermúdez.

Valoración personal

El tiempo de los tres es una historia que en un primer momento nos pone en un panorama terrible, una hipotética destrucción de uno de los iconos más simbólicos de Barcelona: la Sagrada Familia. Partiendo de esta original (y terrible) premisa, Fidel De Tovar y Dani Bermúdez construyen una historia que pronto deja este punto de partida en un segundo plano para centrarse por completo en los tres personajes que dan forma y sentido a la obra. Es por ello que esta historia cuenta con un trasfondo humano de vital importancia, ya que la convivencia de Elda, Hiroshi y Jules, sus aventuras y desventuras en la época universitaria mientras comparten piso, es el argumento real de esta historia que termina siendo una crítica social más que justificada, una obra reivindicativa que pone de manifiesto cómo el ser humano puede dar lo mejor de sí en momentos clave de la historia, pero que también puede ser cruel e inhumano para según qué otros aspectos. Una dualidad, la de la (des)humanización del ser humano, que es inherente al mismo, que nos ha acompañado y nos acompañará hasta el fin de nuestra existencia y que se pone de manifiesto en tono de crítica en El tiempo de los tres.

El Tiempo de los Tres

Los tres protagonistas de la obra son personas muy comunes y sencillas con las que el lector conecta rápidamente. En primer lugar tenemos a Elda, una chica jovial que, al empezar la universidad, descubre la vida y el ambiente de una ciudad como Barcelona, en la que el ritmo no cesa y que te permite conocer a personas de todo el globo gracias a su multiculturalidad. Una chica ingenua que comienza a estudiar Periodismo y que termina descubriendo que su pasión y vocación es otra muy distinta, más encaminada a las artes que a la información. A lo largo de toda la obra el lector descubre, de manera escalonada y perfectamente administrada, ese momento clave que cambió su vida y, por consiguiente, la de sus compañeros de piso.

Pero Elda no sería nada sin esos dos elementos anexos que también dan título al volumen. Por un lado tenemos a Hiroshi, un japonés jovial y risueño con ganas de aprender en todos los sentidos que termina encontrando su hogar en la Ciudad Condal. Un personaje que rápidamente cae en gracia y que termina dando un giro de guion veraz y doloroso a la obra. Por otro lado está Jules, un francés amante de la arquitectura y de la Sagrada Familia que, aunque al principio es un poco arisco, termina simpatizando con el lector. Un protagonista fundamental para la trama que conocerá lo mejor y lo peor de la vida al lado de sus compañeros de piso y que da sentido a la parte crítica del argumento. Un personaje, con el permiso de Elda, sin el que la obra no tendría sentido y sería insustancial. Entre los tres van dando forma a un presente y un pasado que se unen y cobran sentido conforme se avanza a través de los ocho capítulos del volumen.

En lo que respecta al dibujo, este destacada por sus trazos finos, seguros y definidos que transmiten multitud de sensaciones y sentimientos al lector. Un dibujo soberbio y muy trabajado que otorga a los personajes una viveza única gracias a sus abundantes cambios de expresión y al mimo con el que estos interactúan. A este hay que sumarle los magistrales diseños del skyline de Barcelona que se suceden en diversos puntos del tomo. Si la ambientación de toda la obra es un punto extra que da mayor valor a la misma, los diseños de la Ciudad Condal vista desde las alturas y en perspectiva es, sin lugar a dudas, un regalo para la vista de todos los que hemos dado el paso de leer esta historia. Una muestra más de la evolución no solo narrativa, sino también artística, de sus autores.

Otro aspecto a destacar es, lógicamente, las numerosas referencias que contextualizan esta obra en los 90 y que dan un pellizquito en el corazón a todos los que tuvimos la suerte (aunque la edad ya nos vaya pesando) de conocer y convivir todos esos elementos. Desde el ‘toi aburrida’ que dibuja Elda hasta los chupetes de plástico que lleva por colgante, pasando por los casetes, los radiocasetes, los carretes de fotos o expresiones que fueron tan nuestras (y modernas) como “alucino pepinillos”. Elementos que forman parte de nuestro ‘ayer’ y que en nuestro ‘hoy’ nos siguen sacando sonrisas de nostalgia y buenos recuerdos que permanecerán siempre con nosotros.

El tiempo de los tres es un título que ensalza el valor de vivir como sinónimo de avanzar en nuestro propio camino, aunque eso suponga dejar gente atrás. Una obra muy humana que nos recuerda el valor de cada momento que compartimos con las personas que nos importan, así como el valor de escuchar a esas personas, de tratar de entenderlas, de ponernos en su lugar y de darles el apoyo que necesitan en según qué momentos de su vida. Además, es un título que pone de relieve la grandísima calidad de nuestros autores nacionales. Creadores que, con esfuerzo, sacrificio y mucho tiempo, nos dan la oportunidad de viajar de su mano por argumentos que nos invitan a reflexionar y a cuestionarnos aspectos de nuestra propia vida. Una obra emotiva que nos invita a echar la vista atrás para rememorar ese pasado que siempre nos acompaña y que forma parte del “yo” que cada uno de nosotros somos ahora.