Tras el sorprendente final de la segunda temporada, es hora de resolver todas las dudas y misterios alrededor de la familia Sōma. ¡Cuidado con los spoilers de Fruits Basket The Final!

Parece que fue ayer cuando se anunció que Fruits Basket, shōjo de referencia creado por la singular Natuki Takaya, iba a recibir un nuevo anime que compensaría la más que cuestionable (e incompleta) primera adaptación que Studio DEEN realizó en 2001 bajo la dirección de Akitaro Daichi. Tras tres años de duro trabajo, el estudio TMS Entertainment y el director Yoshihide Ibata han completado una adaptación que, además de muy solicitada por los fans de la obra original, era necesaria para hacerle justicia a un manga que ha marcado a muchos lectores del género y que supone todo un icono y referente del mismo. Una historia tierna, cálida, de esas que podemos asegurar que llegan al corazón y al alma, pero que encierra una historia trágica, oscura y con mucho dolor emocional, psicológico y físico que no queda eclipsado por las escenas más luminosas y la candidez de sus protagonistas. Un manga que pudimos descubrir hace años gracias a Norma Editorial y que ha regresado a la palestra en los últimos tiempos tanto por la publicación en castellano de su edición coleccionsita como por su nueva adaptación animada. Un anime que ha llegado a su fin con su tercera temporada y que, a pesar de cerrar con acierto la obra, también ha dejado algunos resquemores en los incondicionales de la obra de Takaya-sensei debido a su selectiva narración. Trece episodios que (casi) ponen punto final a la historia que protagonizan Tohru Honda, Yuki Sōma y Kyō Sōma, en la que hemos sido testigos de su desarrollo como personas, en la evolución de su relación sentimental, y en la liberación emocional de ellos y del resto de personajes que dan sentido a esta emocionante historia. Como siempre os decimos: ¡Cuidado con los spoilers!

“Eventualmente, la maldición se romperá”

Tras su reunión fortuita con Kureno Sōma, el gallo (ave) del zodiaco chino, Tohru queda impactada ante la revelación de dos de los mayores secretos que guarda la actual familia Sōma: por un lado, el hecho de que Kureno no mantiene el lazo que le une al resto de animales del zodiaco y al Dios de la leyenda; por otro, el descubrimiento de que Akito Sōma es una mujer. Con estos datos, y ante el aparentemente inevitable confinamiento de Kyō por su condición de gato del zodiaco, Tohru comienza a agobiarse aún más con las opciones que le quedan para romper esa maldición de la que Kureno ya no es preso, pero que juega en contra de su futuro con el gato de la leyenda. Sin embargo, mientras cada uno de los miembros de la familia Sōma continúa adelante, asentando con sus propios esfuerzos las bases para encarar el futuro que desean para sí mismos, ocurre algo que trastoca la realidad de Akito: el lazo que la une a Momiji, el conejo de la leyenda, se rompe. Con este nuevo y repentino “adiós”, que choca frontalmente con lo que parecía un hecho incuestionable y eterno, Akito se replantea su lugar en el mundo, a sabiendas de que una simple estudiante de secundaria ha propiciado un cambio en la actitud y comportamiento de todos aquellos Sōma con los que se ha cruzado, poniendo en peligro su estatus de “Dios”. Con una despedida paulatina que avanza lenta, pero segura, la única pregunta que queda por resolver es, ¿tendrá Kyō el tiempo y la determinación suficientes para evitar su trágico destino y quedarse al lado de Tohru?

En abril de este año llegaba a la televisión nipona la tercera y última temporada de Fruits Basket, titulada Fruits Basket The Final, que adapta la obra original de Natsuki Takaya. Producida por TMS Entertainment y dirigida por Yoshihide Ibata desde sus comienzos en 2019, esta nueva versión animada, de tres temporadas y un nuevo proyecto animado aún por definir, destaca por la fidelidad con la que ha trasladado la historia de Tohru y la familia Sōma del papel a la pequeña pantalla. Sin embargo, aquello que supuso el punto fuerte de la primera y segunda temporada se ha visto un tanto ensombrecido en esta última parte, la cual se ha visto gravemente modificada con respecto a su original en papel.

Fruits Basket The Final

“Quiero pasar el resto de mi vida contigo”

Una de las peculiaridades que destaqué en el análisis de la primera y segunda temporada de este nuevo anime de Fruits Basket fue que la obra cuenta con un importante componente emocional. Es un hecho que las relaciones interpersonales de todos los protagonistas suponen una parte argumental de vital importancia para la obra, ya que son, de hecho, las que vertebran la misma. Además, estas relaciones interpersonales son las que motivan a los personajes a avanzar en la vida, a descubrir por sí mismos aquello que ansían, que anhelan, y tratar de esforzarse para conseguirlo por sus propios medios. No cabe duda de que el deseo principal que todos aspiran cumplir es la liberación, romper las ataduras invisibles que les encadenan a una maldición pasada que no deja de regir su presente y su destino, aunque cada vez con menor fuerza (a excepción de Kyō). Irremediablemente, esa carga emocional tan intensa que soportan los personajes hace que la trama, en muchas ocasiones, posea unas cantidades de drama considerables. Aun así, y a pesar del carácter sentimental de muchas escenas, la autora supo combinar estas con ciertas dosis de humor que ayudan a aligerar la tensión, que muestran un lado más privado (o desconocido) de los personajes y, sobre todo, que equilibra la narración para hacerla más atractiva y llevadera para los lectores. Sin embargo, en Fruits Basket The Final hemos sido testigos de cómo ese equilibrio se ha roto completamente de manera deliberada para ofrecer a los espectadores una temporada con una carga emocional asfixiante, que ha olvidado casi por completo la parte cómica de la obra original, dejando un reguero sin igual de drama, dolor y lágrimas a lo largo (a veces larguísimos) de trece episodios. Realmente es una lástima que esta última temporada de la adaptación animada de la obra de Natsuki Takaya haya dejado ese sabor agridulce a los fans. Lo que hace tres años comenzó como una adaptación fiel (aunque algo lenta y con ciertas alteraciones en el orden de narración de los acontecimientos) ha perdido en parte su punto de partida en esta tercera y última temporada. Pero vayamos poco a poco.

El principal punto negativo que los lectores del manga habrán percibido es, claramente, la libertad con la que el estudio de producción (TMS Entertainment) y el director (Yoshihide Ibata) han metido la tijera y han recortado los sucesos de la obra original. Lógicamente, al contar con una temporada de tan solo 13 episodios dicho recorte iba a ser necesario (algo que se podría haber evitado con una última temporada de 24 episodios, igual que las dos anteriores), pero lo cierto es que esta eliminación de contenidos ha dolido (y mucho) a los que habían depositado sus ilusiones y esperanzas en esta nueva adaptación animada. De hecho, la trama ha eliminado completamente el miniarco que explora el pasado de los padres de Tohru (algo que, ahora sabemos, se va a remediar con un proyecto animado especial del que pocos detalles se conocen); sin embargo, una de las subtramas que ha sido capada y que no va a correr tanta suerte es la que desarrolla la relación entre Yuki y Machi, la pareja coprotagonista de la historia y que para muchos es incluso más querida y simbólica que la formada por Tohru y Kyō. De igual manera, los recortes han atacado sin remordimientos al Consejo Estudiantil, un equipo humano clave para el desarrollo de Yuki como personaje que pensábamos que tendría mayor presencia (y peso) en esta tercera temporada, pero que ha visto limitada su presencia al mínimo imprescindible. Es así como, tras ver un avance espectacular de Yuki en la primera y segunda temporada, en esta tercera se ha quedado como un mero personaje secundario más (aunque con una participación notoria, pero residual) al que le han robado deliberadamente parte de su protagonismo en la parte final de la historia.

Fruits Basket The Final

En el caso de Kyō, la verdad es que este ha mantenido su parte de protagonismo más o menos intacta, aunque sus momentos con Tohru también se han visto afectados por el tijeretazo de la producción. A pesar de los recortes de guión, la pareja ha podido mostrar de manera bastante acertada su relación y su desenlace. No obstante, los lectores del cómic japonés hemos notado que tanto recorte ha trastocado un tanto la trama y ha acelerado momentos que, en el manga, cuentan con un mayor desarrollo y con una base que explica mejor dicho momento y, por tanto, le da un mayor sentido y significado. Sentido que en ciertos momentos se ha perdido, de igual manera que la catarsis se alcanza de una manera un tanto atropellada.

Otro de los puntos negativos de Fruits Basket The Final es que se ha centrado por completo en el drama de la obra original. Todos sabemos que Fruits Basket es un shōjo en el que el drama es un elemento imprescindible y de gran relevancia debido a la situación familiar, personal y emocional de prácticamente la totalidad de los personajes, ya sean principales o secundarios. Sin embargo, esta viene aderezada con grandes dosis de humor que ayudan a aliviar la tensión argumental en ciertos momentos, a la vez que muestra ese lado que los personajes poseen y que en muchas ocasiones queda ensombrecido debido a sus problemas y situaciones personales. En el caso del anime, Fruits Basket The Final ha borrado casi por completo todos estos momentos que incluso en la recta final de la obra ayudan a aligerar la tragedia, manteniendo un tono narrativo con cierto equilibrio para el lector. Una auténtica pena, pues el humor, por extraño que pueda parecer para quienes no hayan tenido la oportunidad de disfrutar del manga, es un eje principal de la historia que da alas y ayuda a asentar la personalidad de algunos personajes, un elemento indispensable para poder llegar a conocerlos y quererlos tal y como son (aunque, repito, esas partes humorísticas no aplacan la elevada carga dramática de la obra). El recorte deliberado de todas estas escenas para poder encuadrar la parte final de la historia en esos reducidos 13 episodios es un ataque directo a la columna vertebral de la obra que, como ya hemos dicho, ha dado origen a una temporada que peca en exceso de melodrama, algo que no ha gustado del todo al público en general que ha visto estos episodios con el manga original en mente.

Fruits Basket The Final

Por último, hay que destacar la bajada de la calidad del diseño de personajes en algunas escenas de estos últimos trece episodios. Si en la segunda temporada alabábamos el trabajo de TMS/8PAN en la animación de la serie, en esta debemos darle un pequeño tirón de orejas, ya que esta ha flaqueado en algunos momentos. Más concretamente, lo que más ha chirriado en según qué partes ha sido el diseño de personajes, que de pronto perdían sus proporciones o se mostraban completamente planos sin saber exactamente por qué. Pequeños defectos y fallos que le han restado calidad a esta última temporada y que se podrían haber evitado si se hubiese mantenido la calidad de la segunda entrega.

En cuanto a la parte positiva, hay que reconocer que, a pesar de todos los tijeretazos que ha sufrido esta temporada, lo cierto es que las partes que sí se han adaptado son completamente fieles a la obra original, algo que los fans del manga de Natsuki Takaya hemos agradecido desde lo más profundo de nuestro corazón. Asimismo, la banda sonora de esta continuación de Fruits Basket recupera temas de la primera y segunda parte y añade nuevas melodías que dan mayor impulso a las (excesivas) partes dramáticas, consiguiendo ponerle los pelos de punta al espectador. En este apartado merecen especial atención tanto el opening, Pleasure, de WARP’s UP, como el ending, Haru Urara, tema de Genic lleno de positivismo y energía que contrasta con todo el drama de la temporada y que sirve de despedida final con los espectadores.

Asimismo, esta tercera temporada nos ha permitido conocer un poco más del futuro de Isuzu Sōma (la yegua) y de Hatsuharu Sōma (el buey). De igual manera, se ha ahondado en el personaje de Akito Sōma, el “Dios” de la leyenda, temido y respetado por todos, del que poco se conocía más allá de sus arranques de ira y su aire totalitario y absolutista. Con esta tercera temporada el espectador descubre que tras esa fachada se esconde una niña a la que sus padres educaron erróneamente bajo una perspectiva equivocada, haciéndola creer ser alguien alejado de lo que era en realidad. Una mujer atormentada e igualmente atrapada por su pasado y por su condición dentro de la maldición que se enfrenta a un reto mucho más duro que el de los animales del zodiaco. Mientras el resto de la familia Sōma ha experimentado la vida más allá de la residencia familiar, Akito se presenta como un ser extremadamente vulnerable tanto física como mentalmente. Alguien que ha sido criada entre algodones y a la que se la ha ofrecido todo, pero, en realidad, no posee nada, ni siquiera el conocimiento o la confianza necesarios para valerse por sí misma fuera del caparazón familiar. Un personaje afligido y con un pasado doloroso que le ha llevado a forjar un carácter dañino y venenoso que le ha hecho aislarse del mundo mucho más de lo que el resto de los miembros de la familia lo está por su maldición.

Fruits Basket The Final

En relación con Akito hay que mencionar a Shigure Sōma, un personaje con un papel imprescindible en la obra. Ya en la reseña de la segunda temporada señalaba la importancia de este personaje que, según sus actos, se posiciona en una delgada línea entre héroe y villano. En estos últimos capítulos, el espectador por fin comprueba y conoce de una manera más clara las auténticas intenciones del que se presenta como el perro del zodíaco. Un hombre que, al igual que los demás, ansía algo (o mejor dicho a alguien) con desesperación, pero que a diferencia del resto no ha hecho ningún movimiento directo para conseguirlo, sino que ha esperado a que las circunstancias y los demás afectados forzasen la máquina. En cualquier caso, Shigure también consigue su “final feliz”, aunque sigue quedando en el limbo su papel como “bueno” o “malo” en la historia (máxime cuando se conoce su tórrido encuentro con Ren Sōma, la madre de Akito).

En definitiva, Fruits Basket The Final es el final que cierra la historia de Tohru Honda con la familia Sōma. Una temporada excesivamente corta que ha omitido partes relevantes de la historia y que ha prescindido casi por completo de ese humor que caracteriza este inmortal shōjo ideado y dibujado por Natsuki Takaya. Un toque cómico que mejora considerablemente la digestión de esta tierna historia, permitiendo conocer lados desconocidos de personajes que, aparentemente, sólo viven atormentados por su destino, pero que les ayuda a liberarse y mostrarse tal y como son en realidad. Una obra que, a pesar de la intensa emoción y felicidad que provoca su final, deja un poco de mal sabor de boca por todo lo que ha dejado en el tintero. Aun así, no cabe duda de que esta adaptación de Fruits Basket es, sin dudas, una de las mejores de los últimos años y un imprescindible tanto para los fans del género romántico como para los otakus que deseen disfrutar de una gran y enternecedora historia.