Ataque a los Titanes: Temporada Final ha puesto sobre la mesa una nueva realidad que afectará al devenir de los personajes y de su futuro como seres libres. ¡Cuidado con los spoilers!

El año 2021 ha comenzado a lo grande. Si somos justos, lo cierto es que a lo que nos referimos dio inicio a finales de 2020, pero ha sido en los primeros meses de este turbulento año (porque sus inicios han sido igualmente titánicos) cuando los fans del anime hemos podido disfrutar de una de las continuaciones más esperadas del año. Y hay que destacar que la espera ha merecido la pena. La cuarta temporada de Ataque a los Titanes, Ataque a los Titanes: Temporada Final, ha llegado pisando muy fuerte, dando un tremendo giro de guión a la realidad que los espectadores creíamos conocer de esta obra y planteando un futuro incierto y oscuro para todos los personajes. Una temporada final que se presenta espectacular gracias a una acción trepidante que no da descanso capítulo tras capítulo, a una animación a la altura de las expectativas (e incluso más allá de estas) y que, además, hemos podido disfrutar a la vez con Japón gracias al simulcast ofrecido por Selecta Visión. Hoy nos adentramos en el nuevo escenario que plantea Ataque a los Titanes y que vuelve a poner a Eren en el punto de mira, pero desde una nueva perspectiva.

«Eres el único que puede salvar al imperio eldiano»

Tras conocer la existencia de la isla Paradis y el origen de los titanes al final de la tercera temporada, Ataque a los Titanes: Temporada Final nos traslada más allá del océano, concretamente a la ciudad de Liberio, situada en el imperio de Marley. Allí, en un pequeño espacio delimitado como un campo de refugiados, vive parte de la población descendiente del imperio eldiano y de Ymir, aquella que hace miles de años sometió al mundo entero y provocó la aniquilación de numerosos pueblos gracias al poder de los titanes. Personas con deseos de libertad a las que se conoce despectivamente como los descendientes del demonio. Debido a su condición de esclavos recluidos, el imperio de Marley ha utilizado a los eldianos más capaces en su beneficio para convertirse en una potencia militar capaz de someter al resto de poblaciones con la ayuda de la fuerza inigualable de los titanes. Sin embargo, el poder titánico de estos humanos está próximo a su fin, ya que la humanidad ha ido desarrollando armamento con el que poder hacer frente a semejante amenaza.

Ataque a los Titanes

Eren consigue llegar hasta Marley e infiltrarse en Liberio sin ser reconocido. Tras ganarse la confianza de Falco, un pequeño candidato a guerrero que aspira a heredar el poder del titán acorazado de Reiner, Eren lidera un ataque contra la población de Liberio concentrada en un evento, revelando que parte de la milicia de Paradis ha conseguido llegar hasta tierra firme para plantarle cara a aquellos que durante tanto tiempo han querido aniquilarles. Un enfrentamiento que pone de manifiesto la capacidad militar y de combate de ambas partes y que será el pistoletazo de salida de una guerra abierta en la que los límites entre el bien y el mal, e incluso entre buenos y malos, quedarán difuminados de tal manera que pondrá patas arriba las relaciones interpersonales de todos los personajes e incluso su papel en la historia. Llegados a este punto, ¿quién seguirá siendo aliado y quién se habrá convertido en enemigo?

Tras tres años en manos de Wit Studio, el estudio MAPPA se ha hecho cargo de animar esta cuarta y última temporada del anime Ataque a los Titanes. La primera temporada estuvo dirigida por Tetsurō Araki y se emitió entre abril y septiembre de 2013. La segunda temporada, a cargo de Masashi Koizuka, se emitió en Japón entre abril y junio de 2017. La tercera, dirigida nuevamente por Masashi Koizuka, estuvo en emisión entre julio de 2018 y junio de 2019 al fraccionar su emisión en dos mitades. Finalmente, esta cuarta temporada, dirigida por Yuichiro Hayashi, ha emitido su primera mitad entre diciembre de 2020 y marzo de 2021, mientras que su segunda y última parte llegará en invierno de 2022.

“Ángeles que juegan disfrazados con máscaras de demonios”

Desde que Wit Studio se puso al frente de la adaptación animada de Ataque a los Titanes en 2013 hemos conocido una historia y a unos personajes fuertes, con carácter y que nos han metido de lleno en una historia apocalíptica de lo más adictiva. En estos años hemos visto crecer a Eren, Mikasa, Armin y el resto de compañeros de su escuadrón, así como a otros miembros de vital importancia que habitaban dentro de los muros de ese reducido mundo en el que vivían asediados por los titanes. Tras muchas idas y venidas, mucha tensión, muchas pérdidas, mucho sufrimiento, mucho coraje y mucha fuerza de voluntad, los personajes han ido desarrollando una personalidad y un firme instinto de supervivencia que les ha permitido sobreponerse a todas las adversidades y salir más o menos airosos de ellas, sobreviviendo a duras penas con la ilusión y la esperanza de alcanzar un futuro mejor libre del peligro de los titanes. Sin embargo, todos esos esfuerzos parecen haber topado con un muro de cristal infranqueable que se ha erigido entre la tercera y la cuarta temporada y que está representado por Eren, Zeke y un buen puñado de humanos que han decidido sumarse a su causa.

Ataque a los Titanes

En esta nueva y última temporada la carga argumental de la historia recae sobre dos pilares principales. En primer lugar se encuentra el aspecto geopolítico. Mientras que las temporadas anteriores de Ataque a los Titanes centraban toda la acción en un territorio concreto, el espacio intramuros y los bosques y páramos más allá de estos, ahora la acción pasa a desarrollarse en una ubicación completamente nueva y desconocida para los espectadores. Ya el final de la tercera temporada desvelaba que Eren y compañía vivían en realidad en una isla, Paradis, y que más allá de esta se encontraba un vasto mundo desconocido para los protagonistas y que parecía estar en pie de guerra con ellos por el hecho de ser descendientes de un pueblo capaz de convertir a sus ciudadanos en titanes. Por ello, Ataque a los Titanes: Temporada Final da comienzo en ese territorio más allá del mar. Allí el espectador conoce una nueva realidad, la del beligerante imperio de Marley, que mantiene en cautiverio al reducido pueblo de Ymir, que sobrevive a duras penas entre las fronteras impuestas en Liberio. Como descendientes de los habitantes de «los demonios del imperio de Paradis», es decir, aquellos que con su poder de titán sometieron al mundo y causaron terror y aniquilaron pueblos enteros durante años, estos viven en un campo de concentración vigilados y controlados por los marleyanos. Es precisamente su condición de esclavos y las falsas promesas de convertirse en ciudadanos de pleno derecho en Marley lo que les lleva a someterse a los deseos y voluntades del imperio, quien aprovecha su situación y su misterioso poder para ampliar sus territorios y asegurarse la victoria en combate y el favor de otras naciones debido a su abrumador poder de ataque. Un poder que tiene como último objetivo volver a todas las naciones contra la isla de Paradis y sus habitantes para atacarles y recuperar el poder del Titán Fundador, ese cuyo poder está en manos de Eren Jaeger. Sin embargo, y a pesar de las vanas promesas, la vida de los habitantes de Liberio es precaria. Es precisamente este hecho tan relevante el que da lugar al segundo pilar sobre el que se sostiene el argumento de la temporada: el emocional.

El primer contacto que el espectador tiene con este aspecto se realiza a través del personaje de Reiner. Odiado por muchos debido a su condición de titán y el daño que ha causado a lo largo de toda la obra a los habitantes intramuros de la isla de Paradis, en esta ocasión el espectador tiene la oportunidad de conocer más en profundidad a este personaje y entender mejor su situación personal. Esto hace que la opinión de muchos haya cambiado al pasar de ver a Reiner como un infiltrado al servicio de los titanes a verle como una persona mucho más humana, llena de dudas, temores, deseos y anhelos a la que la vida le ha obligado a convertirse en algo que sólo le ha causado daño, indecisión y más temores. Como preso Liberio, Reiner pasó su infancia esforzándose por ser uno más de los guerreros que aspira a convertirse en ciudadanos marleyenses de pleno derecho con la esperanza de conocer a su padre y poder formar una familia feliz junto a este y su madre. Sin embargo, la realidad de su nacimiento le golpeó de manera brutal y sin compasión, mostrándole cuál es el lugar que la historia y el imperio de Marley le tenían realmente reservado como un mero títere al servicio del poder militar. Precisamente el conocer su pasado, su relación con Annie y Bertolt y sus intenciones al llegar a Paradis muestran su faceta más humana y débil. Esta impresión se ve intensificada al recordar su relación con sus compañeros en la isla y cómo, al sentirse uno más del grupo (algo que hasta el momento nunca había sentido), con un enemigo común a los demás, comienza a dudar de su misión, comprobando que todo cuanto le habían enseñado desde pequeño no se asemejaba con la realidad, al ver cómo esos nuevos compañeros no eran los demonios de los que le habían hablado. Realmente Reiner es un personaje que muestra una evolución más destacada y un trasfondo de mucho peso, especialmente al mostrar su lado más amable, por lo que es de agradecer que se dedique un espacio a contar su historia y darle una complexión mucho más amplia a su existencia.

Ataque a los Titanes

También en Liberio encontramos a Gabi y Falco, dos niños que optan a ser guerreros titanes y por los que Reiner siente un especial aprecio. Es en ellos en quienes se ve reflejada esa dualidad de cómo unos niños con sueños y esperanzas se ven manipulados por una realidad que escapa a su control y en la que se ven forzados a matar por una causa que no es la suya con tal de ser tratados como lo que son: personas. Este hecho es algo que ya hemos visto y experimentado en nuestra historia pasada y reciente, pero estos dos personajes son el mejor ejemplo de cómo una sociedad y una condición concreta pueden obligar a los ciudadanos a convertirse en algo que no desean con tal de sentirse parte del grupo, o cómo son manipulados hasta hacerles partícipes de una causa concreta a cambio de jugar con sus sueños, esperanzas y futuros. Además, tanto Gabi como Falco tienen un papel destacado en esta última temporada, por lo que cuentan con un peso argumental importante que dará pie a diversos sucesos y comportamientos por parte del resto del elenco, lo que ayudará a diluir aún más esa fina línea entre los buenos y los malos que en esta temporada queda tan extinta.

En lo referente al plano emocional, no podemos pasar sin hablar del personaje que presenta un cambio de carácter, conducta e intenciones más acusado. Lógicamente hablamos de Eren, protagonista de la obra que carga con el peso del futuro de los habitantes de Paradis desde el minuto uno de la historia. Ese niño de carácter indestructible, de convicciones férreas, de ojos brillantes llenos de esperanzas de futuro y que se presenta como la gran esperanza de la humanidad gracias a su poder de titán presenta un cambio muy notorio en esta última temporada. Ahora, conocedor de su pasado como individuo y como descendiente del imperio de Eldia, Eren ha desarrollado una personalidad independiente desmarcada de los intereses generales de los habitantes intramuros, incluso de sus compañeros de equipo. Tras años de experiencia e investigación el chico llega a la conclusión de que su hermano Zeke no está tan equivocado en su idea para terminar de manera más o menos pacífica con el sufrimiento y la existencia de esos a los que el resto del mundo considera demonios. Tras llegar a la conclusión de que su condición de titán y los conocimientos adquiridos a través de este le convierten en un individuo libre, decide explorar su propia capacidad de liderazgo al oponerse abiertamente a los deseos y necesidades de los habitantes de Paradis. Es justamente ese poder sobrehumano del que dispone gracias al Titán Fundador el que le lleva a concebirse a sí mismo como una autoridad por encima de cualquier otra, con una capacidad de raciocinio y de comprensión superior y con plenos derechos para imponer su voluntad, aunque esta suponga asesinar a personas inocentes para conseguir su objetivo.

Un momento muy significativo de esta temporada es cuando Eren afirma ante Mikasa, Armin y Gabi que es “libre”, un concepto nuevo para él, un muchacho que siempre se ha regido por las normas que restringían la vida dentro de los muros de la isla Paradis. Además, por ser portador del titán, la vigilancia y control sobre su persona se ha visto intensificado a lo largo de la serie, motivo por el cual el concepto de libertad adquiere mayor significado en su persona. Mientras que sus amigos de la infancia siempre han sido dos puntos de apoyo y defensa indispensables para Eren, su nueva condición y determinación le llevan a enfrentarlos directamente, haciéndoles ver que mientras él ha alcanzado la libertad ellos siguen siendo meros títeres del destino, personajes sin voluntad propia que no pueden decidir por sí mismos lo que les conviene, sino que se ven influenciados por su genética y por su adoctrinamiento previo. Es en este punto cuando el espectador se da cuenta de lo lejos que ha llegado Eren y del profundo cambio que ha experimentado, ya que pasa de ser un personaje que antepone sus principios, su carácter combativo y sus anhelos de libertad a un personaje que aplasta y destroza las ilusiones y la voluntad de los demás al remarcarles su condición de sometimiento mental y emocional a elementos ajenos a su persona. Es así cómo se muestra el paso del personaje de ser un superviviente con ansias de vivir a convertirse en una especie de dictador con poder para imponer sus ideales y visión del mundo a la fuerza que busca algo semejante a un genocidio, pero de una manera menos brutal y tajante a lo que asociamos a este concepto.

Ataque a los Titanes

Tratados los principales puntos argumentales de la historia, algo que llama la atención de Ataque a los Titanes: Temporada Final es la velocidad a la que se desarrollan los acontecimientos. Mientras que en temporadas anteriores la acción se dosificaba hasta el punto de aglutinar las escenas de mayor acción al principio y final de temporada, creando un cliffhanger a final de las mismas, en esta última etapa la acción se distribuye a lo largo de sus dieciséis episodios. Y no es para menos, ya que aún queda bastante chicha por cortar para una única temporada. Por ello, nos encontramos ante la temporada más trepidante de esta obra, con un nivel de dramatismo que rivaliza con las anteriores, pero que se ve amplificado gracias a su vertiginosa narrativa.

Cambiando al aspecto más técnico de la obra, Ataque a los Titanes: Temporada Final cuenta con un notorio cambio en el diseño de los personajes. Mientras que Wit Studio se esforzó por estilizar a unos personajes que el autor original, Hajime Isayama, no terminaba de perfilar, MAPPA ha optado por calcar a dichos personajes del puño de su autor, consiguiendo un efecto muy destacado. Estos diseños, más austeros y con más líneas de expresión faciales, permiten reflejar la madurez de estos personajes a los que hemos visto crecer y que ya se encuentran en la edad casi adulta de su vida. Asimismo, su diseño refleja con mayor claridad el peso emocional que cargan sobre sus hombros y como este se intensifica a cada paso que dan, a cada nuevo dato que descubren sobre su existencia y a cada nuevo dato que conocen sobre los planes de Eren. Y qué mejor ejemplo que el joven Jaeger para comprobar esa fidelidad con la que estudio MAPPA ha plasmado los diseños creados por Isayama-sensei.

Ataque a los Titanes

A este respecto cabe añadir el espléndido trabajo realizado por el estudio MAPPA, quien ha recogido el testigo de Wit Studio con gran maestría y saber hacer. Tal y como ya nos tiene acostumbrados el estudio MAPPA, la animación de Ataque a los Titanes: Temporada Final es de una calidad soberbia. Con muchísima potencia en los momentos de mayor acción, la animación resulta explosiva en las escenas bélicas, haciéndole justicia a cada momento con una viveza que mete al espectador de lleno en el combate.

Otro elemento que siempre ha tenido especial importancia en las adaptaciones animadas de Ataque a los Titanes es su banda sonora. Se trata de un acompañamiento musical que potencia las numerosas escenas de acción y dramáticas (estrechamente relacionadas en esta obra en concreto) y que en esta temporada lo ha vuelto a bordar. Mención especial merecen también sus openings, que se han convertido en himnos que cualquier otaku se lanza a cantar en cualquier lugar y momento en cuanto escucha sus primeros acordes. Como no podía ser de otra manera, la intro de esta primera mitad de la temporada final no ha querido defraudar a los fans. Se trata de una apertura llena de fuerza visual en la que desaparecen las alusiones directas a los personajes principales (siempre protagonistas de estas piezas) para dar paso a un diseño mucho más abstracto, pero igualmente directo, en el que individuos sin rostro (pudiendo ser cualquiera de los personajes) marcha a la guerra abierta que se ha desatado en esta temporada. Se trata de una introducción llena de fuerza y mucho más significado que todas sus predecesoras. Una obra maestra que, jugando al “despiste” o la “ambigüedad” al no utilizar rostros conocidos, es de lo más conciso en cuanto a lo que va a suceder en los dieciséis capítulos que conforman esta primera mitad de temporada. Un opening que no tiene término medio, o te encanta o lo detestas, pero que, en cualquier caso, tiene muchísima fuerza visual y mucho más poder intrínseco del que algunos pueden percibir a primera vista, con una explosión de color otorgada por las armas que contrasta con ese blanco impersonal del espacio y los personajes.

En definitiva, Ataque a los Titanes: Temporada Final es una explosión de color, de emociones y de sensaciones que muestra al espectador un escenario completamente nuevo, en el que todo lo que creíamos saber sobre la historia y sus personajes queda en el pasado para revelar un nuevo significado de los mismos en diversos aspectos. Un comienzo del final que pone el listón muy alto para lo que está por venir y que, por fin, ha mostrado las cartas de los personajes, poniendo de manifiesto sus verdaderas intenciones. Ahora sólo queda esperar para conocer el desenlace de esta guerra que enfrenta a todos contra todos.


Lo mejor

  • Esta temporada cambia el panorama de lo visto en anteriores temporada y le da un giro al guión muy interesante.
  • Cuenta con un estilo de dibujo más cercano al del autor de la obra, Hajime Isayama.
  • La animación. MAPPA ha realizado un gran trabajo al frente.
  • Se da a conocer a más titanes destacados y su origen.

Lo peor

  • El final, que se queda en lo mejor.
  • El personaje de Gabi, que en ocasiones se hace un tanto odioso.
Ataque a los Titanes

Ficha Técnica

Título: Ataque a los Titanes: Temporada Final
Título original: Shingeki no Kyojin: The Final Season
Estudio de animación: MAPPA
Dirección: Yūichirō Hayashi, Jun Shishido
Guión: Hiroshi Seko
Género: acción, post-apocalíptico
Inicio de emisión: 07 de diciembre de 2020
Fin de emisión: 28 de marzo de 2021
Número de episodios: 16