Gabriel Knight demuestra que el hábito no hace al monje en su segunda aventura.

La semana pasada recordábamos los viejos tiempos de una de las sagas más queridas (y poco explotadas) de la ilustre Sierra On-Line: Gabriel Knight. Su primera entrega, Sins of the Fathers, dio un mazazo sobre la mesa, demostrando que se podían hacer aventuras gráficas de misterio, adultas, con una historia absorbente y personajes para el recuerdo y con una dificultad no apta para cardiacos. El listón dejado por Jane Jensen y los suyos estaba muy alto, y esta, en lugar de dormirse en los laureles, decidió romper el molde de cara a la siguiente aventura de Gabriel Knight y Grace Nakimura.

En The Beast Within: A Gabriel Knight Mystery, dejamos las calles de Nueva Orleans y nos vamos a tierras bávaras. Gabriel, convertido ahora en el último miembro de los Schattenjäger (Cazadores de Sombras), acaba de asentarse en el castillo de sus ancestros alemanes cuando un nuevo misterio sacude su vida. A grandes rasgos este incluye maldiciones de hombres lobo, asesinatos por toda Alemania, crímenes sexuales y una ópera perdida de Richard Wagner. Poca cosa, vaya.

Pero junto con este intrigante punto de partida hay que sumar que por fin controlamos tanto a Gabriel como Grace, dejando esta de ser mera comparsa a convertirse en personaje jugable con todas las de la ley. No obstante, la gran novedad del juego es que en lugar de ser la clásica aventura gráfica de la época (1995) realizada a base de sprites 2D o pequeños acercamientos a las 3D, The Beast Within abraza un formato muy de moda por aquel entonces: el Full Motion Video (FMV), que Sierra también explotó en la saga Phantasmagoria. De este modo nos encontramos ante un point ‘n’ click de toda la vida pero rodado con actores reales, como si de una película se tratara. Este formato ha envejecido terriblemente mal, pero en el caso del título que nos ocupa, el FMV no ha envejecido nada mal. El equipo de actores encargado de dar vida a los personajes cumplió sobradamente con su objetivo, el universo que presentan es creíble, y por encima de todo, la jugabilidad no se resiente en ningún momento. De ahí que se diga que The Beast Within es el juego que mejor supo aprovechar esta tecnología. Los seis discos que ocupaba en su versión física (una auténtica animalada en aquella época) así lo demostraron.

Durante mucho tiempo fue prácticamente imposible hacerse con el juego debido a su formato y a la absorción de Sierra por parte de Activision. No obstante, desde hace unos años el juego está disponible a través de GOG y es toda una maravilla de tiempos pretéritos a descubrir. Os dejamos con su anuncio exclusivo.