El capítulo perdido de Shin Megami Tensei por fin vio la luz en Nintendo 3DS hace un par de años. ¿Pero cómo era el juego original de Sega Saturn?

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Los usuarios europeos cada vez lo tenemos más sencillo para poder disfrutar de los juegos de Atlus, y en especial de los diferentes títulos que engloban la franquicia Shin Megami Tensei, su saga estrella. Vale, es cierto que aún tenemos reciente el caso de Shin Megami Tensei IV y su nefasta distribución digital y con un retraso de dos años, pero antes era incluso aún peor.

Así es, amigos míos. Hubo una época en la que ni siquiera sabíamos de la existencia de estos juegos, como es el caso de Shin Megami Tensei: Soul Hackers, título que hoy protagoniza nuestro Retroanuncio de la semana.

Seguro que más de uno ya ha disfrutado de la versión para Nintendo 3DS del juego, lanzada en 2013 en Europa, pero no olvidéis que el juego original vio la luz en 1997 en Sega Saturn y dos años más tarde en PSX. En ambos casos el juego de marras se quedó en Japón.

Para aquellos que desconozcan todo acerca de Soul Hackers, sabed que estamos ante un «dungeon crawler» con toques de visual novel, siguiendo la línea más dura de los Shin Megami Tensei. Nos encontramos en un Japón futurista, en Amami City. Nosotros formamos parte de un grupo de hackers conocidos como Spookies, quienes se ven arrastrados por ola de misterios relacionados con la compañía Algon Soft, la cual quiere convertir Amami City en «la ciudad del mañana» gracias al mundo virtual Paradigm X. Todo se irá al traste cuando comiencen a aparecer demonios y todo tipo de seres mitológicos.

Por si no lo sabíais, cuando Soul Hackers llegó finalmente a Occidente, las reacciones del público fueron muy dispares. ¿Por qué? Pues porque pese a incluir ciertas mejoras gráficas y otras dispuestas a hacer el juego más accesible, el título sigue siendo un JRPG de la vieja escuela. Y no lo decimos por el uso de encuentros aleatorios o combates por turnos, sino por su altísima dificultad en algunos combates y puzles a resolver en ciertas mazmorras, capaces de desesperar al más pintado. ¿Pertenecéis vosotros a ese grupo de escogidos que no se ha tirado de los pelos jugando a Soul Hackers?