Caveman Games juego

La celebración de los Juegos Olímpicos no se remonta a la Antigua Grecia. No es por contradecir a la diosa Wikipedia, pero los jugadores de Caveman Games descubrimos que en el Paleolítico ya se celebraban unas olimpiadas muy particulares. Es más, los participantes recurrían a la incorporación de dinosaurios en sus pruebas y sus mujeres formaban parte de ellas, aunque no de la forma que cabría esperar…

Vale, quizás el hecho de saber que humanos y dinosaurios nunca convivieron echa por tierra nuestra teoría del origen de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, no se puede negar que, si la competición hubiese sido igual que en el juego, tendríamos unos deportes más originales que en la actualidad. ¿No sería entretenido ver como dos corredores huyen de una leona? ¿O como dos participantes tratan de hacer fuego antes que el otro?

 

Seis participantes y seis eventos disponibles
Existen algunos juegos en los que empezar a jugar lleva más tiempo que el propio juego. Que si pantallas de inicio, imágenes, opciones de jugadores, de escenarios, de personajes, descripciones… Caveman Games era uno de ellos. Aparecido en 1990 de la mano de Data East para NES, se convirtió en un juego con muchas opciones de partida, pero muy corto de completar.

Así, el jugador se encontraba con la opción de decidir el número de jugadores tras la imagen de inicio (de uno a seis). Cada uno podría contar con un personaje diferente, puesto que había seis distintos. Unos tenían una única ceja, otros se habían unido a la moda hipster, mientras que uno de ellos ya conocía las ventajas de llevar gafas (nadie ha dicho que sean un invento moderno). Todos ellos tenían un pasado, un carácter y unas aficiones, que serían explicadas en la siguiente pantalla. Tras 59 años, 11 meses y 25 días, podíamos ver el escenario de la primera competición. Tras unos cuantos años más de preparaciones, ya podíamos empezar el juego.

Caveman Games

Caveman Games estaba compuesto por un total de seis deportes. Completar uno con éxito llevaba al siguiente y así sucesivamente. Aunque lo realmente emocionante era superar los propios récords o los de los rivales. Empezaremos por recordar esas competiciones desde la más suave hasta la más “emocionante”. Así, la primera de ellas era la creación del fuego. El jugador se enfrentaba a la difícil tarea de encender una hoguera antes que el contrincante. La pequeña humareda indicaba que íbamos por buen camino y con un poco de constancia se llegaría a crear fuego de verdad. Aunque eso sí, el ganador se chamuscaba la cara, algo que ni la mejor de las medallas podría compensar.

La segunda competición consistía en una carrera a lomos de un dinosaurio. El personaje elegido tenía que llegar a la meta antes que el otro, habiendo evitado las enormes piedras por el camino. El animalejo en cuestión era larguirucho, pero no muy ágil. Esto provocaba que los competidores se cayesen al suelo en más de una ocasión. Y pasamos al tercer deporte (aún entre los que la vida no peligraba especialmente). Los hombrecillos se colocaban en una gran roca, con el objetivo de liarse a bastonazos. La misión era hacer retroceder al enemigo hasta un extremo, lo que provocaba la caída de una parte de la roca y, con ella, de él mismo. Al menos, aún a punto de morir, el perdedor no renunciaba a la educación y decía adiós con la mano desde las alturas, con cara de circunstancia.

La siguiente prueba obligaba a correr como nunca antes se había imaginado. El motivo no era otro que una leona corriendo detrás de los participantes. A través de una pantalla dividida, veíamos como estos se las ingeniaban para correr y llegar hasta la rama de un árbol. Mientras, el animal avanzaba a gran velocidad, hasta llegar al árbol y comprobar que se había quedado sin cena (en el mejor de los casos) o hasta zamparse al más lento. Para colmo, los corredores podían empujarse, haciendo que uno de ellos se quedase atrás. ¡Viva el compañerismo deportivo!

Caveman Games NES

Tras dejarse la vida corriendo delante del animal, los deportistas se enfrentaban a un reto aún más peligroso. En él no había animales ni precipicios. Era una prueba de lanzamiento de peso. Este debía girar sobre sí mismo para coger impulso y lanzar “el peso” para alcanzar una buena marca. Hasta aquí todo normal, sino fuera porque lo que se lanzaba por los aires era la propia mujer del protagonista. Para coger impulso la agarraba por las piernas (eso sí, la mujer no perdía la sonrisa) y, para avanzar más lejos, esta se dedicaba a mover las piernas y los brazos. El aterrizaje probablemente le provocaría una rotura de curcusilla, pero en lugar de eso, se levanta y comienza a bailar cual gallina. Y, ya de paso, avanza unos pocos centímetros disimuladamente…

La última competición tuvo a un enorme dinosaurio como máximo protagonista. Después de que un ayudante trate de alimentarle con un trozo de carne (y evitar ser comido), el deportista se enfrenta a un reto definitivo. Correr e impulsarse en el suelo, con la ayuda de un palo, para pasar por encima de la boca del dino. El animal ocupaba casi toda la pantalla, por lo que solo quedaba un pequeño hueco por el que pasar. Para colmo, este abría y cerraba la boca en señal de amenaza.

 

¿Completarlo en diez minutos?
Dado que Caveman Games solo se componía de seis pruebas, no resulta extraño que pudiera completarse en diez minutos. Incluso podría terminar de jugarse en menos, pero los preparativos previos a cada prueba ya hacían perder mucho tiempo. Esta apuesta se convirtió en uno de los antecedentes a la saga Mario & Sonic en los Juegos Olímpicos, como ya ocurriera con Track and Field.

No se puede negar que las pruebas de la apuesta que nos ocupa eran originales y diferentes al resto, independientemente de que se pueda estar en contra del mensaje que se le daba a los niños. Pero no hay que olvidar que se trató de un juego más, cuyo objetivo único era divertir. Sus gráficos no eran especialmente buenos, aunque sí su banda sonora. Los creadores parecieron comprender que una melodía siempre idéntica podía llegar a causar dolores de cabeza, por lo que solo recurrían a ella antes de cada competición. Mientras se desarrollaba, solo se podía escuchar el sonido ambiente, ya fuera el viento o el fuego.

Volviendo a su estética, podía verse a simple vista que no estaba muy trabajada, en comparación con otros juegos de su época. Los personajes ponían caras raras y los escenarios de fondo eran casi idénticos. Suerte que, al menos, provocaban situaciones humorísticas, ya fuera guiando al hombre que alimentaba a los dinosaurios, como si simplemente estuviese aparcando un coche, o diciendo adiós a la leona mientras ella se deprimía por quedarse sin almuerzo.

Con ello, el principal atractivo de Caveman Games fueron y siguen siendo sus pruebas. La emoción de participar en primera persona en tales hazañas tenía tanta emoción como vencer al amigo de al lado, aunque no ofrecían demasiada rejugabilidad. Aún así, fue un título diferente, repleto de humor y que merece la pena jugarse, al menos una vez. ¡Hasta el próximo menos peligroso Retromanía, talonianos!