El pasado fin de semana (19 y 20 de septiembre) tuvo lugar una nueva edición de la Japan Weekend de Madrid. Estas son nuestras impresiones del evento.

Japan Weekend de Madrid

El pasado fin de semana (19 y 20 de septiembre) se celebró en la capital la novena edición del Japan Weekend Madrid, evento relacionado con la cultura japonesa, el manga, el anime y los videojuegos organizado por Jointo. Para esta ocasión, la compañía catalana alquiló ni más ni menos que las tres plantas del Pabellón de cristal de la Casa de Campo de Madrid. Una empresa que, una vez más, y a pesar de la considerable ampliación del espacio disponible, salió mal parada y dio más que un quebradero de cabeza a organizadores y asistentes. Hay tanto que contar que es difícil decidir por dónde empezar, así que comenzaremos por el principio.

A las 9:30 de la mañana del sábado se abrían las puertas del edificio, dando la bienvenida a los primeros asistentes que, previsores donde los haya, se hicieron con la entrada online (las cuales se agotaron días antes, tal y como informó Japan Weekend Madrid a través de sus perfiles en las redes sociales) para ahorrar tiempo. Justo en frente, la cola de aquellos madrugadores que acudieron con la intención de comprar la entrada in situ se hacía más y más larga con cada minuto que pasaba, ya que las taquillas no se abrieron hasta las 10:30 (y como recompensa por la espera, además de la entrada se llevaron una piruleta). Lo que ninguno de los acreditados se esperaba es que, en esta ocasión, los problemas viniesen por su parte. No se sabe si por falta de tiempo, de organización o de previsión, las acreditaciones de los invitados no estaban impresas en su totalidad (y para colmo estas personas tampoco estaban inscritas en las hojas de “acreditados”, por lo que sin un dispositivo móvil desde el que mostrar la confirmación de la acreditación era difícil demostrar que estabas autorizado a cubrir el evento). Esto hizo que hubiese que esperar más de cuarenta minutos para recoger los pases, con el consiguiente cabreo de quienes se tenían que quedar a la espera de saber si finalmente podrían cubrir el evento o no. Sabemos que, comparado con una cola de horas, cuarenta minutos no es nada, pero cuando debes cubrir un evento de estas características dicha demora puede ser bastante puñetera.

Horas después, y con mucha gente preguntándose cuánto más deberían esperar, las taquillas fueron cerradas. El motivo fue que, a pesar de que el foro del Pabellón de Cristal se había ampliado, este se distribuía por plantas y, como era de esperar, la planta donde se encontraban los stands comerciales ya tenía el cartel de “aforo completo” (mientras las otras dos plantas estabas semi o totalmente vacías). El malestar hizo que alguna que otra persona que hasta el momento estaba esperando pacientemente se enfrentase a las fuerzas de seguridad presentes en la zona. Mientras la policía se excusaba alegando que el aforo estaba completo, los asistentes se preguntaban cómo era posible que estuviese el aforo completo cuando el propio evento no había hecho ningún comunicado oficial al respecto (como colgar una hojita en las taquillas informando de este pequeño detalle), más cuando se había anunciado a bombo y platillo que este sería el mayor evento de la cultura japonesa en la capital.

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Por otro lado, una vez más el evento se vio bastante justo en cuanto a la comunicación de los actos que iban a tener lugar durante el fin de semana. A pesar de que se colgaron hojas por todo el recinto informando de las actividades, la ausencia de flyers o panfletos informativos (papelitos que en eventos como el Expomanga y el Salón del Manga de Barcelona se entregan a los asistentes junto con la entrada para que puedan ubicarse en el espacio y conocer el horario y lugar de cada actividad) hizo que más de uno se perdiese aquella conferencia, charla o concurso que esperaba presenciar. A esto se sumó la nueva distribución de los escenarios y espacios reservados para tal fin. Asimismo, y aunque Jointo había avisado con antelación, la ausencia de los stands de comida japonesa y de dulces fue otro duro palo para los asistentes (aunque eso, por suerte, se vio remediado con más de un bocata envuelto en papel de plata y alguna que otra tartera).

Pero pasando por alto tanto incidente, la Japan Weekend fue más de lo mismo, por lo que no defraudó en absoluto a quienes acudieron al evento con la intención de pasar un fin de semana diferente, entretenido y, sobre todo, lleno de puestos para comprar. Los habituales stands (y estos engloban tanto a los que ofrecen al público productos originales –aunque caros- hasta aquellos que ponen precios desorbitados a falsificaciones de calidad un tanto dudosa) se llenaron de personas que iban con los monederos un tanto cargados y con ganas de llevarse productos de sus series favoritas o de los animes del momento. Los cosplayers también hicieron su parte, animando el ambiente con sus creaciones (unas veces más fieles de sus personajes favoritos y otras más libres).

Por su parte, los participantes de los concursos de cosplay y karaoke sacaron más de una ovación al público gracias a su entusiasmo y a su gran trabajo tanto con sus creaciones como con su propia voz. Asimismo, la distribuidora Selecta Visión hizo lo propio en su conferencia, con la que se metieron a parte del público en el bolsillo tras anunciar tres nuevas licencias. Aunque el plato fuerte, como era de esperar, llegó de la mano de los actores de doblaje de Dragon Ball, quienes no dudaron en amenizar la tarde del sábado con todo tipo de anécdotas y curiosidades del doblaje de Dragon Ball Z La Resurrección de F.

El cosplay también fue el gran protagonista del tranquilo y más asequible domingo, pues los más pequeños demostraron que también pueden ser unos grandes cosplayers. Transformers que quitaban el hipo, actuaciones increíbles… podéis respirar tranquilos, pues el mundo del cosplay se queda en buenas manos, talonianos.

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Por otro lado, y tal y como hemos ido anunciando estos días, esta nueva edición de la Japan Weekend ha contado con invitados muy especiales que firmaron encantados y atendieron a sus fans. En el stand de la editorial Ivréa pudimos encontrar a Kenji Oiwa, autor de Welcome to the NHK y  Assassin’s Creed 4: Black Flag I – Awakening; el ilustrador RYOTA-H también contó con stand propio repleto de sus últimos y espectaculares trabajos; por último, pero no menos importante, el mangaka especializado en hentai Toshio Satou ofreció a todos los asistentes una muestra de su arte a la hora de hacer hentai.

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Así pues, una vez más debemos dar un tirón de orejas a Jointo y a su Japan Weekend. A pesar de los esfuerzos de la compañía (porque a fin de cuentas no dejan de ser una empresa) por ampliar el espacio y tratar de alzarse con el nombre de “mejor evento de Madrid”, la falta de organización y de previsión hizo que hubiese que hablar de malos rollos y discusiones indeseadas de puertas para afuera. Bien es cierto que en este caso la limitación del aforo depende de la Comunidad de Madrid y no del evento en sí, aunque la distribución de los espacios de manera que todo se divida entre todas las plantas para evitar la saturación de una zona sí que depende de Japan Weekend.

También se deberían revisar las gestiones que conciernen a los acreditados. Aunque el trato hacia nosotros (casi) siempre ha sido bueno, se debe trabajar más duro en empezar las gestiones antes para que no les vuelva a pillar el toro, como ha ocurrido en esta edición. Y, ya puestos, también sería conveniente que se replanteasen los accesos para los acreditados. Es lógico que después de tanta espera la gente estuviese enfadada y molesta por el inesperado cierre de las puertas del evento y de sus taquillas (debido al aforo). Malestar que se vio profundamente incrementado en el momento en que los acreditados, con su cara bonita, debían atravesar la cola de los que esperaban horas tras haber pagado su entrada y se “colaban por todo el morro” (palabras textuales de la gente). Por suerte, el Pabellón de cristal dispone de numerosas entradas que se pueden gestionar para el acceso diferenciado de los asistentes, evitando enfrentamientos innecesarios que, una vez más, han sido originados por su propia obra y gracia.

Ahora sólo queda esperar a la próxima edición de Japan Weekend Madrid y rezar porque, a pesar de que hieran, se tomen en cuenta ciertas “críticas constructivas” para elevar la calidad de estos eventos no sólo en Madrid, sino en toda España. Porque, aunque no lo parezca, todos deseamos que los Japan Weekend se conviertan en un referente para este tipo de celebraciones otaku en los que los incidentes y la mala gestión se conviertan en anécdotas del pasado. A fin de cuentas, todos somos otakus y cuando asistimos a estos eventos lo hacemos con la ilusión de pasarlo bien y disfrutar del ambiente (y, en nuestro caso, de paso, informar).

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