Este año ha sido el escogido por Tallon4 para dejarse caer por el evento manganime más importante a nivel europeo, la Japan Expo. Esto es lo que nos pareció.

Japan Expo

Todos tenemos una lista de “cosas que hacer antes de morir” y, en nuestro caso, una de esas cosas era asistir a la Japan Expo, la mayor convención relacionada con el manga, el anime y los videojuegos de toda Europa. Un evento único en su especie (debido a su enormidad) que se celebra cada año desde 1999 en París. Al llegar, nuestro alma otaku comenzó a dar saltitos de ilusión (llevábamos años queriendo ver con nuestros propios ojos qué se cocía por tierras francesas), aunque conforme pasaban las horas descubrimos que no es oro todo lo que reluce. ¿Queréis saber qué ofreció esta edición de la Japan Expo y qué nos pareció? Pues seguid leyendo esta entrada para descubrir cómo es uno de los eventos manganime de más renombre de todo el mundo.

Cómo llegar a la Japan Expo: un viaje al fin del mundo

Moverse por el metro y los cercanías (RER) de París puede resultar un tanto complejo, aunque una vez que le pillas el truco es pan comido. Además, la multitud de líneas que pasan por los principales puntos turísticos de la ciudad, sumado a la rapidez del transporte, hacen que utilizar el subterráneo sea la manera más fácil y cómoda de llegar a los sitios en un tiempo razonable. Llegar hasta Parc des Expositions es tan simple como, estemos donde estemos, encontrar la parada de la línea de RER B más cercana (os mostramos la línea completa en el mapa de abajo). Esto se debe a que esta es la única línea del transporte público subterráneo de la capital francesa que nos lleva hasta el destino deseado. Una vez conseguimos llegar hasta alguna de las estaciones de la línea de RER B, debemos coger el primer tren que siga la ruta B3 con destino Aéroport Charles de Gaulle 2 –TGV (fin de línea). Si conseguimos llegar hasta este tren y cogerlo podremos sentarnos y disfrutar de las vistas de un largo paseo, ya que la estación Parc des Expositions es la antepenúltima de la línea.

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Cabe destacar que, a sabiendas de la masiva afluencia de personas que asisten a la Japan Expo, el sistema ferroviario de París pone a disposición de los usuarios trenes especiales en la línea B3 que, en lugar de concluir en el Aeropuerto Charles de Gaulle 2, finalizan su recorrido en Parc des Expositions. Un detalle que se agradece, especialmente cuando estás en el andén rodeada de multitud de personas que sabes a ciencia cierta que llevan el mismo camino que tú y, para remate, hay retrasos y averías en las líneas debido a las elevadas temperaturas (cosillas que tiene ir justo cuando hay una de las peores olas de calor de los últimos años).

No obstante, si prefieres evitarte el agobio que supone viajar en transporte público y dispones de coche propio, otra opción es conducir hasta el parking de Parc des Expositions. Este se encuentra un tanto retirado de los pabellones en los que se celebra la Japan  Expo. Sin embargo, existe una línea gratuita de autobús que en unos cuantos minutos te traslada desde el parking hasta los pabellones de la convención.

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Organización de la entrada: minipunto para los franceses

Una vez allí, llegar al Paris-Nord Villepinte Exhibition Center no tiene pérdida. Lo más sencillo es, como suele decirse, “seguir a la masa”, pero si no te fías de ello es tan simple como salir del andén, atravesar la estación subterránea de metro, salir por las escaleras opuestas y, una vez en la calle, torcer a la derecha (si vas en coche sólo debes bajarte del autobús que conecta el parking con los pabellones y seguir de frente). Tras dar algunos giros bordeando los pabellones se accede a un recinto diáfano en el que se debe pasar un pequeño control de seguridad (nada excesivo, sólo registran las mochilas, bolsos y bolsas que lleva la gente para comprobar que no se introducen armas, bebidas alcohólicas y demás objetos considerados peligrosos o inadecuados). Acto seguido podremos proseguir con nuestra ruta hasta el siguiente pabellón, también completamente vacío, en el que los visitantes comenzarán a dividirse en distintas colas según sus intereses.

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Por un lado existe una fila para aquellos que hayan adquirido sus entradas por Internet; en el centro del pabellón, y ocupando el espacio más amplio, se encuentra la cola que deben seguir quienes quieran adquirir sus entradas en taquilla pagando en efectivo. Lo que más nos sorprendió de esta cola es que, a diferencia de lo que ocurre en los eventos de España, en París había a disposición de los asistentes hasta catorce taquillas abiertas (no habéis leído mal, catorce), por lo que la espera, a pesar de la abrumadora cantidad de gente que se reúne, es bastante corta; justo a su lado se encuentra otra fila para aquellos que deseen comprar las entradas en taquilla pero pagando con tarjeta de crédito. En el extremo opuesto del pabellón se encuentra la cola que conforman los asistentes que hayan comprado alguno de los pases especiales (para varios días) del evento; finalmente, se encuentra la entrada de los medios acreditados, que acceden por un espacio lateral para no molestar ni interferir con quienes hayan comprado o vayan a comprar sus entradas. Asimismo, existen dos accesos distintos (uno por cada pabellón) para introducirnos en este espectáculo que representa la Japan Expo.

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Valoramos este punto de manera positiva por dos motivos distintos. En primer lugar, el hecho de que los asistentes tengan que hacer cola en espacios cerrados pero con ventilación y a cubierto del sol es un elemento grato, ya que estas personas no deben esperar al aire libre a temperaturas excesivamente elevadas (lo que acaba desembocando en más de una lipotimia o golpe de calor, como ya comprobamos hace años en Expomanga). En segundo, la cantidad de filas y taquillas a disposición de los asistentes hacen que, en lugar de perder toda una mañana para acceder al evento en cuestión, tan sólo se empleen unos cuantos minutos (que pueden llegar al par de horas, como mucho).

Japan Expo, un lugar donde perderse

Y no es broma. Todos los que estamos acostumbrados a asistir al Salón del Manga de Barcelona nos sorprendemos y alegramos de lo mucho que ha ido creciendo en los últimos años. Pero lo de la Japan Expo es otro cantar. Nada más entrar te sumerges de lleno en el evento, en un pabellón lleno a rebosar de stands y gente (sobre todo gente) que hacen que el ambiente se vicie y acalore rápidamente.

Japan Expo se compone de dos pabellones entre los que se dividen las zonas de juego (videojuegos y juegos de mesa/rol), los stands comerciales, los stands no comerciales, los stands de empresas de videojuegos y editoriales, las exposiciones, la zona de firmas de autores invitados, los puestos de comida y los escenarios. Asimismo, el recinto dispone de dos jardines interiores para que los fumadores puedan salir a despejarse o simplemente para que todo el que lo desee pueda respirar un poco de aire puro (porque fresco, lo que se dice fresco, no era debido al intenso calor de esos días).

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Aún así, y a pesar de la sorprendente cantidad de gente que había por allí, lo cierto es que caminar no era del todo complicado (aunque se iba excesivamente lento entre los stands, además de que había ciertas colas en determinados momentos para poder acercarse a determinados sectores del evento). Sin duda, un “salón de juegos” impresionante en el que dar rienda suelta a nuestra afición e imaginación como nunca antes lo habíamos hecho. Eso sí, si esperas poder disfrutar al máximo de la Japan Expo, incluyendo compras, firmas y actuaciones, ya te decimos que necesitarás más de un día (o puede que incluso más de dos) para experimentar al completo lo que es estar en este evento.

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Comida: manjar de reyes

Al igual que ocurre en los eventos de nuestro país, muchos de los asistentes prefieren ahorrar dinero (para invertirlo en compras la mar de frikis) llevándose la comida de casa. No hay nada que impida acceder al recinto con comida y bebida. No obstante, muchos preferimos aprovechar la ocasión para degustar alguno de los platos japoneses más deliciosos y conocidos gracias a los mangas y animes que leemos y vemos. Eso sí, se debe tener en cuenta que en París todo es más caro que en España (ya nos habían avisado de ello). Lo que no esperábamos era que algunos de los stands de comida tuviesen precios que sólo se podrían calificar como “abusivos”, “exagerados” o “prohibitivos”. Por poneros un ejemplo, existía un menú llamado Menú Naruto consistente en 6 gyoza, una botella pequeña de soda y un mochi helado que costaba 12 euros (y te quedabas con hambre, conste). Tomando los 12-13 euros como referencia, se podían encontrar platos (sin bebida) más o menos completos y medianamente asequibles en función de nuestra hambre y nuestro poder adquisitivo. También se podían encontrar pequeños puestos de bocadillos, perritos calientes, granizados y dulces por todo el recinto (aunque en ambos pabellones había espacios reservados para comer). Asimismo, en algunos stands comerciales vendían productos típicos japoneses, como los Pocky, aunque un tanto caros (una cajita de estos “mikado” tan ricos podían llegar a costar hasta tres y cuatro veces más de su precio original).

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Exposiciones: no sólo ilustraciones

Lo mejor de la Japan Expo es que, según vas andando por allí, te topas de pronto con exposiciones que te dejan con la boca abierta. Mientras que en los salones y eventos de España solemos asociar el concepto “exposición” con un grupo de ilustraciones y bocetos de la serie de turno, en Francia entienden que una exposición tiene que ser más espectacular y ofrecer a los visitantes algo más que simples dibujos. Prueba de ello era la exposición dedicada al 20 aniversario de la franquicia Evangelion. En un espacio que recreaba una miniciudad llena de edificios, la imagen del Eva-01 (el de Shinji), casi a escala real, presidía la mencionada ciudad. Era necesario bordear cada edificio para descubrir, en uno de sus laterales, una muestra del abundante y variado merchandising al que Evangelion ha dado lugar, desde figuras hasta bufandas, pasando por zapatillas deportivas, peluches, straps, DVD/BD, ratones de ordenador, videojuegos y abanicos, entre otros. En la parte posterior de la exposición, justo detrás del EVA-01, se encontraba una imagen de igual tamaño del Eva-02, perteneciente a Asuka.

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Seguimos paseando para encontrarnos con la segunda exposición, la dedicada a la mangaka Hiromu Arakawa. Un poco más aislada que la de Eva (ya que no se encontraba abierta, sino que era un espacio cerrado por paredes con dos entradas), los muros entre los que se encontraba la muestra ofrecían ilustraciones de los mangas originales (incluyendo algún que otro spoiler de Fullmetal Alchemist, Silver Spoon, Aristocracia Campesina o Arslan Senki, entre otras). La zona central estaba presidida por una representación a escala del protagonista, Edward Elric, con un círculo de transmutación a sus pies. Un marco precioso y megafriki para hacerse una original foto de recuerdo. Este espacio se hallaba rodeado de vitrinas en las que se exponían no sólo los tomos de las obras, sino bocetos originales de las mismas, ilustraciones firmadas y dedicadas, así como diverso merchandising de las series.

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Y aunque más que exposición era una muestra para poner los dientes largos a los asistentes, vamos a incluir en este apartado el espacio dedicado a la venta de productos de Sailor Moon. Un stand que apenas lo parecía presidido por una enorme ilustración de las cinco protagonistas originales de la obra a cuyos pies, en expositores perfectamente iluminados, se encontraban todo tipo de joyas, bisutería y elementos de cristal que recreaban desde los accesorios que llevan las guerreras (incluyendo pendientes, anillos y cetros), hasta creaciones originales con las que decorar tu mesa en una ocasión especial con invitados. Además, como no podía ser de otra manera, también había un decorado especial que representaba la habitación de Usagi Tsukino. Otro escenario para el recuerdo.

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¿Ichiban Kuji? ¡¿Dónde!?

Entre los muchos stands que poblaban la Japan Expo uno destacaba por llamar a gritos a nuestra suerte: el stand de Ichiban Kuji. Esta lotería tan especial organizada por la empresa Banpresto se coló en el evento francés para que nos lleváramos premios exclusivos de algunas series muy conocidas (Puella Magi Madoka Magica, Sword Art Online o Kill la Kill, entre otras). Dependiendo de la hora a la que pasabas se podía encontrar un sorteo u otro, por lo que había que estar muy pendiente si se quería conseguir alguna figura en concreto. Aparte, debemos advertiros que también hay que ser rápido, puesto que los fans más acérrimos de dichas obras son capaces de desembolsar una buena cantidad de dinero en tickets y dejarte sin la posibilidad de comprar uno.

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Aparte del stand de Ichiban Kuji, la zona de Bandai Namco también ofreció a los presentes un Ichiban Kuji de One Piece en el que se sorteaban figuras, vasos y straps de los personajes creados por Eiichiro Oda. Tan sólo por 5€ podía tocarte una figura valorada en más de 100€. Sin duda, una oferta que muy pocos pudieron rechazar. Nosotras también participamos en todo lo que pudimos y mirad lo que nos tocó.

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Do you speak english?  Désolé, mais nous ne vous comprenons pas

“¿Habla inglés? Lo siento, pero no le entendemos”. Uno de los aspectos más chocantes que nos llamaron la atención en la Japan Expo fue el tema del idioma. Cabe suponer que en un evento que tiene lugar en París la mayoría de los stands (a excepción de las grandes empresas de videojuegos) pertenezcan a francoparlantes. Sin embargo, en muchos de los puestos se negaban a atenderte (o directamente te ignoraban) si les hablabas en inglés o español. De hecho, algunos mostraban tal nivel de impertinencia que, a pesar de que les señalases el producto que querías, no te atendían. ¡Simplemente por no hablarles en francés! Y no es que se tratase de personas mayores, sino que había vendedores de todas las edades pero, especialmente, jóvenes o de mediana edad. ¿En qué cabeza cabe que un negocio, cuyo fin último es vender y hacer dinero, se niegue a atender a alguien simplemente por no hablar en el mismo idioma? Así pues, hubo que echar mano de nuestro francés (dando gracias los 7 años invertidos en estudiar el idioma) para manejarnos con mayor soltura por la feria.

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Aparte de este amargo trago que de ninguna manera es extrapolable a toda la Japan Expo (a decir verdad eran pocos los que no se querían hacer entender), lo cierto es que los comercios franceses ofrecen una variedad muy colorida y llamativa de productos, incluyendo impresionantes reproducciones de series muy conocidas que en España jamás hemos visto antes. A continuación os dejamos una muestra de algunas de las figuras y productos que se podían encontrar.

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Editoriales, un paraíso de letras

Y para majos y agradables los dependientes de los stands de las editoriales. No sólo se hacían entender y te trataban con amabilidad, sino que hasta te recomendaban obras según tus gustos y preferencias (shōjo, shōnen, obras de tomo único, largas, cortas, abiertas, cerradas, etc). Además, algunas de ellas pusieron en sus mesas montañas de algunos de sus títulos más populares para que el propio comprador fuese quien eligiese qué tomo se llevaba (lo cual vuelve a ser todo un detalle maravilloso).

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Por otro lado, mientras que en España estamos acostumbrados a que por comprar en el stand de una editorial se nos regale un abanico, un marcapáginas o una postal, en Francia las editoriales preparan regalos exclusivos y en mayor o menor medida útiles para todos sus compradores. Bandoleras, pósters, llaveros,… la variedad en merchandising para regalar era grande, pero el número de series entre las que poder elegir para llevarte a casa era gigantesco. A continuación os mostramos algunos de los regalos que nos dieron por la compra que realizamos en algunas de las editoriales.

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Entre pasillo y pasillo, encuentro con más de un invitado especial

No nos referimos a los autores y cantantes que llegaron al evento para amenizarlo. Hablamos de otros invitados que, ya fuese por el aire o por el suelo, aparecían de la nada y te obligaban a sacar la cámara para hacerles una foto. Así nos encontramos a Shenron (Dragon Ball), Naruto (Naruto) o Koro-sensei (Assassination Classroom). Unas reproducciones inesperadas que concentraban a numerosos curiosos a su alrededor para hacerse una foto con ellos.

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Y  para terminar la fiesta… únete al colapso del RER

Otra de las cosas que más sorprende del horario francés es que tanto los museos como los diferentes eventos cierran sus puertas las 18h, incluida la Japan Expo. Sí, talonianos, a mitad de tarde va siendo hora de despedirse de un gran día de compras, cosplay y manganime. Aún con la sorpresa de tener que salir tan pronto, toca volver por donde hemos venido, es decir, hay que regresar a la estación del RER (o al parking si has ido en coche). Ahora preguntamos: ¿qué es lo que ocurre cuando centenares de personas que salen de un mismo recinto utilizan un único medio de transporte? Exacto, que se colapsa. Eso es lo que ocurre cada día de la Japan Expo: colas interminables y un tapón importante a las puertas de la estación. Nuestro consejo es que cojáis sitio bajo un árbol, en las escaleras de alrededor del lugar o en el césped y esperéis pacientemente a que la masa de gente se diluya. Mientras tanto podéis ir echando un vistazo a las compras que habéis realizado o, simplemente, admirar el espectáculo que es la entrada al RER de una cantidad abundante de gente.

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Resulta ilógico que un evento como la Japan Expo, el cual congrega a miles de personas, cierre sus puertas a las seis de la tarde dejando a mucha gente a medias y sin posibilidad de recorrer todo el evento al completo. Sabiendo esto de antemano, la organización debería plantearse seriamente ampliar el horario tal y como hacen algunos lugares de París (ej: el Museo del Louvre cierra más tarde los miércoles y los viernes). Aparte, son sólo cuatro días al año, ¿qué mal puede hacer que se cierre un poco más tarde?

Estas son nuestras impresiones acerca de la Japan Expo 2015. Como ocurre con todo en esta vida, el evento tuvo sus cosas buenas y sus cosas malas. Pero, a pesar de lo que pueda parecer en un primer momento, lo cierto es que nos llevamos un muy grato recuerdo de esta experiencia, por lo que os animamos y recomendamos encarecidamente (si tenéis oportunidad en algún momento de vuestra vida) que viajéis hasta la capital francesa para que veáis por vosotros mismos esta explosión de manga, anime y cultura japonesa. Sin duda merece la pena el viaje hasta París.

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