Elevator Action

“Pues al final hoy se ha quedado buen día, aunque para mañana han dicho que va a llover. Hay que ver qué loco está el tiempo”. Esta es la frase estrella en el 99,99% de los ascensores de casa (enhorabuena si os libráis de ella), seguida de la pregunta sobre cómo le va a la hermana en la universidad y de la afirmación contundente de “no te preocupes, ya han dicho que la situación mejorará pronto”.

Para quienes aún se atreven a coger el ascensor a riesgo de encontrarse con la vecina del tercero, tal vez les venga muy bien recurrir a las habilidades del protagonista de Elevator Action, que no son otras que utilizar la pistola o realizar saltos sobre la cabeza de los inquilinos. Vale, tal vez el pobre hombre que solo intenta evitar un silencio incómodo no merezca un castigo así, pero ser el rey del ascensor es un gran objetivo a cumplir en la vida… Y la vecina del tercero es la vecina del tercero.

 

Los grandes espías se mueven en ascensor y escaleras mecánicas

No siempre los espías han iniciado persecuciones a pie o han buscado documentos dejando tras de sí un enorme cansancio físico. Los hay muy pijos que prefieren moverse en ascensor y en escaleras mecánicas. Es el caso de Otto, un agente secreto con la misión de recuperar importantes documentos, nivel tras nivel. El espía se adentra en la parte superior de los edificios ayudado por una cuerda mágica. Su objetivo es bajar hasta la planta baja, con los documentos en mano, y escapar con el coche que ha dejado previamente aparcado en la puerta.

Elevator Action inicio

Esta misma técnica le funciona en edificios casi idénticos, con el mismo tipo de enemigos. Lo fácil hubiese sido que estos le hubiesen destrozado el coche para atraparle y evitar que huyera con los papeles, pero al parecer es más divertido liarse a tiros con él y esperar a ser pisoteados. Y mirándolo bien tampoco es algo que deba extrañar tanto, puesto que no siempre se encuentra a alguien en un ascensor que intercambia los monótonos temas de conversación por acción en estado puro.

Elevator Action es un juego de plataformas, aparecido en 1983 de la mano de Taito. Su paso por Sega Master System y NES se tradujo en un enorme éxito, que trajo consigo nuevas versiones para las consolas Game Boy Color, Wii o PS3. ¿A qué se debió su popularidad? Las claves de su éxito podrían pasar por su originalidad en cuanto al argumento (no siempre se encuentra un título en el que exista una historia más allá de huir y matar a los enemigos) y en su sencillez. Porque no se necesitaban grandes dosis de habilidad para completar el juego, aunque sí mucha paciencia.

Cada edificio se compone de un total de treinta plantas numeradas, con puertas de colores, ascensores y escaleras mecánicas a lo lados, solo en los pisos privilegiados. De esas puertas aparecen hombrecillos vestidos de negro, con sombrero incluido, que no dudarán en disparar al protagonista. Si este recibe un tiro, habrá perdido una vida, al igual que si cae por el hueco del ascensor o si choca directamente contra uno de ellos. Por su parte, los malotes también morirán si es el protagonista quien les dispara.

Elevator Action juego

Para acabar con ellos, Otto puede recurrir a los disparos, a los saltos sobre la cabeza o a técnicas más avanzadas con las que lucirse a lo grande, como saltos profesionales en la parte más alta del ascensor o disparos a las lámparas de luz, que dejan todo el edificio a oscuras y que tienen una buena función si caen sobre la cabeza de los hombres de negro.

 

Puertas rojas, igual a puertas con premio

Los edificios de Elevator Action bien podrían haber sido diseñados por Agatha Ruiz de la Prada. Sus paredes son de un gran colorido, así como sus ascensores, pintados de color rosa chicle. A esto se le añaden las puertas. Si de las puertas azules aparecían enemigos constantemente (más nos valía no introducirnos en el interior de una si no queríamos acabar mal), de las rojas se extraía el tesoro principal, es decir, los documentos para robar.

Para completar un nivel, es imprescindible coger todos los documentos, atravesando las puertas rojas, y salir sanos y salvos del edificio. Y tan importantes son los papelitos que, además, ofrecen puntuación para añadir al marcador final. Papeles que, por cierto, no se sabe qué contienen. ¿Y si en realidad durante muchos años ayudamos a destruir las pruebas que contenían los chanchullos ilegales de algún que otro político?

Este juego, uno de los referentes de las aventuras retro tanto por sus gráficos como por su mecánica de juego, contaba con niveles casi idénticos. En ellos, se mantenía la misma misión y los controles seguían siendo los mismos. Para cumplir con el objetivo, solo era necesario saber cómo moverse, cómo hacer saltar al protagonista y la manera de abrir puertas y disparar. Lo que sí que cambió fue la dificultad. Las puertas aumentaron en número, los ascensores comenzaron a estar más separados unos de otros y la velocidad de los enemigos fue en aumento. Por desgracia, tampoco cambió su banda sonora, llegando a convertirse en un verdadero dolor de cabeza tras unos minutos de juego.

Elevator Action también contó con una modalidad para dos jugadores, que funcionaba a modo individual. Es decir, cada jugador disponía de su propia partida y, cada vez que uno perdía una vida, el siguiente continuaba con su historia. Y, en ella ni tan siquiera cambiaba la camiseta del protagonista. ¡Qué menos! Quejas aparte, volvemos a estar ante uno de esos juegos que demuestran que la jugabilidad de los títulos para móviles no ha cambiado en absoluto con respeto a los arcade de hace treinta años. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!