Los fetiches japoneses son tan rarunos como variopintos, en este caso nos llega la noticia sobre un establecimiento que se podría definir como un  «Salón de oler colegialas».

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El caso es que su dueño y uno de los dependientes han terminado en la cárcel ¿El motivo? De las 30 chicas que ofrecían el servicio a sus clientes, la mayoría de ellas eran menores de edad. Este tipo de negocio se llaman “JK” que es una abreviatura de «Joshi kosei«, cuya traducción sería “chica de secundaria”, y el gran problema oculto tras algo tan inocente y bizarro como oler a una chica, es que estos negocios suelen ofrecer otro tipo de servicios «extras» a sus clientes, entre los que se suele encontrar los favores sexuales,… con menores.

En este caso el olisquear en servicios básico se vendía a 4.000 yenes los 30 primeros minutos, también se podía escoger la modalidad de chicas con cosplay, oler el pelo de la joven (3.000 yenes más) y recibir un señor guantazo en la cara (1.000 yenes), el servicio que sin duda debía de dar más placer a las señoritas.

Oler colegialas
Fotografía publicada en los medios de la redada policial al local

 

Este tipo de locales están a la orden del día en Japón y se pueden encontrar locales «JK» de diferentes temáticas y servicios como pasear con una chica de la mano, disfrutar de un combate de lucha libre o dormir sobre las faltas de las chicas, eso sí, todas ellas colegialas puras y virginales (bueno, solo en apariencia).

Fuente: Tsundere Nation