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Se considera al pueblo de los Ainus como una de las culturas autóctonas de Japón. Aunque su origen no está claro todo parece indicar que este pueblo vivía ya en tierras niponas mucho antes de que el pueblo japonés, tal y como lo conocemos hoy en día, comenzara a colonizar las islas procedentes de otros países asiáticos (pero que nadie se escandalice, estamos hablando de hace milénios). Parece ser que a medida que los nipones entraban por el sur del archipiélago, fueron arrinconando al pueblo Ainu hacia el norte, hasta que finalmente quedaron relegados a un pequeño territorio, apartados de la “nueva” sociedad japonesa y tratados como primitivos, parias y vagabundos, en algunas épocas se llegaron a cometer auténticas barbaries contra ellos, incluyendo limpiezas étnicas.

Por suerte en la actualidad la comunidad Ainu está comenzando a ser reconocida por aquellos que desde siempre la han rechazado. Numerosos Ainus, junto a muchos defensores de su cultura, tanto en Japón como en el resto del mundo, están consiguiendo que este pueblo vuelva a ser visible para la sociedad y sus ancestrales costumbres se conserven y extiendan entre las nuevas generaciones. Aunque tras cientos, si no miles de años de rechazo social aún queda un largo camino por recorrer.

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Hoy en Tallon4 queremos poner nuestro granito de arena para la difusión de la cultura Ainu, y lo vamos a hacer de la mejor forma que sabemos: hablando de yôkais.

El yôkai de esta semana proviene de una leyenda Ainu y es una mezcla entre folklore popular y la mitología más próxima a los antiguos dioses, con una bonita reflexión final al más puro estilo fabulesco. Hoy hablaremos de «Amemasu, el creador de tsunamis«.

Amemasu, el yôkai

Amemasu es un enorme yôkai, responsable de los tsunamis que llegan a las costas japonesas, azotando y devastando todo cuanto alcanzan, como un castigo divino. Tiene forma de ballena y vive en el mar, se sirve de sus medidas descomunales para provocar enormes olas al mover su cuerpo bruscamente. Pero, ¿qué es lo que lleva a este yôkai a querer castigas a los humanos que viven sobre tierra firme con sus tsunamis? La respuesta está oculta tras su leyenda…

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La leyenda del Amemasu

Según cuentan las antiguas historias del pueblo Ainu el Amemasu vivía originalmente en lo que por entonces se conocía como lago Mashu, bloqueando con su cuerpo la entrada de las aguas del océano Pacifico al interior de las tierras donde vivían los humanos, pero de eso ya hace miles y miles de años.

Un día pasó por esa zona un precioso y delicado ciervo, y se acercó a la orilla para beber de la cristalina agua del lago. De repente Amemasu, que debía de tener mucha hambre, emergió de las aguas y engulló al animal con tanta gula que ni lo masticó. El ciervo quedó atrapado en el estómago del yôkai aún vivo, llorando desconsoladamente por su terrible suerte. De hecho, lloró tanto y con unas lágrimas tan puras que destrozaron el estómago de Amemasu, abriendo un agujero en su estómago que le permitió escapar y mató a la descomunal ballena.

Un pajarito que acababa de presenciar tan grotesca escena voló rápidamente a avisar a los humanos de los pueblos cercanos, pues el agua que hasta el momento había bloqueado Amemasu, podría terminar por inundar todas sus casas tras su muerte.

Pero aunque las aldeas fueron avisadas únicamente el pueblo de los Ainu se refugió en una zona segura. El resto de pueblos vecinos acudieron curiosos a ver el cadáver del gran yôkai y una vez allí decidieron comerselo, sin guardar el respeto que Amemasu merecía. Una vez terminaron de devorarlo las aguas se liberaron e inundaron todas las aldeas, arrasando las casas y matando a sus habitantes.

Según cuenta la leyenda los tsunamis que tienen lugar en Japón son debidos a la ira de Amemasu, que entra en cólera por los crímenes que los japoneses cometen contra los seres que viven en el mar. Por ello Amemasu sacude todo su cuerpo desde el fondo del océano para provocar enormes olas que castiguen el comportamiento de los seres humanos.