Dragon Buster

Dragon Buster no sólo está compuesto de dragones. Está formado por serpientes, pajarracos, pollos voladores, esqueletos e incluso por lo que parecen ser rinocerontes rosas. No es de extrañar que tenga criaturas de todos los tipos posibles, ya que no sólo es un juego de plataformas. Puede definirse también como una aventura arcade de mazmorras, de rol, de acción y de estrategia.

Tampoco se compone sólo de mazmorras. Los castillos, las montañas, las torres y las ruinas también forman parte de los escenarios por los que se adentrará Clovis, el protagonista, para vencer al dragón más poderoso y salvar a la tradicional princesa. ¡Pero menuda misión más complicada!

Dragon Buster 1

Con todo ello, Dragon Buster podría definirse como una aventura muy completa en cuanto a enemigos, escenarios, jefes finales, con una adictiva pero difícil jugabilidad y con una estética realmente buena para tratarse de un juego del año 1985. ¡Ah y con barra de vida! A pesar de salir a la luz hace casi 30 años, su lanzamiento se centró en tierras niponas, por lo que no resulta raro que muchos lo descubriésemos hace unos pocos años en su versión original con los especiales Namco Museum de PlayStation, PSP y Xbox 360.

Pero más vale tarde que nunca y los años no han hecho que Dragon Buster pierda su encanto, teniendo aún más magia que los propios magos que aparecen en él. Así que, comencemos por el principio…

Clovis es un héroe con grandes habilidades con la espada, que sabe dar saltos dobles, defenderse y que, en ocasiones, puede lanzar útiles bolas de fuego. Para cumplir con su objetivo de rescatar a la princesa, tendrá que recorrer varios niveles, con distintos escenarios cada uno, como ya hemos explicado, de bastante dificultad.

Dragon Buster 2

Uno de sus aspectos más llamativos, para tratarse de un juego de los años 80, es su libertad a la hora de elegir el recorrido, algo que no estaba muy visto en esa época. Cada nivel finaliza con un castillo o montaña y, para llegar hasta allí, podemos tomar diferentes caminos. Podemos avanzar por ruinas, por montañas o por torres, entre otros, dependiendo también de nuestra habilidad, ya que estos escenarios son muy diferentes entre sí. Es decir, si preferimos seguir caminos rectos no hay nada mejor que las cuevas, pero si nos gusta más escalar por las lianas y tener multitud de caminos que elegir, no hay nada mejor que las torres. De esta forma, Dragon Buster invita a rejugarse para cruzar caminos que no nos hayamos atrevido a atravesar antes.

Eso sí, tomemos el camino que tomemos, será necesario encontrar la puerta de salida, que aparecerá derrotando a alguna de las criaturas de las que se compone el recorrido. De esta manera, la puerta puede aparecer al acabar con el primer enemigo que encontremos o cuando estemos ya desesperados por dar vueltas y vueltas… Así, puerta tras puerta, llegaremos al castillo o escenario final de cada nivel. Al introducirnos en ellos, caeremos por un pasillo interminable y nos veremos, cara a cara, con un dragón, con el que demostrar nuestras mejores dotes de combate. Si acabamos con él pasaremos de nivel, pero si no, tendremos que volver a empezar, algo que no sentará demasiado bien…

Y es que los escenarios son bastante complicados, ya no sólo de completar, sino de completarlos con la máxima vida posible. Al terminar cada uno de ellos recuperaremos algo de vida, pero no por completo, y no hay nada peor que enfrentarnos al dragón con un número muy bajo de vida. Por suerte, en estos escenarios encontramos algunos objetos que nos curarán o que nos prolongarán la vida, pero no son nada comparables en número a los enemigos con los que nos vamos topando en la aventura.

Dragon Buster 4

Mientras que algunos son sencillos de matar, como las serpientes o los murciélagos, otros como los magos o los esqueletos están programados para quitarnos mucha pero que mucha vida. ¡Y a la mayoría no podremos evitarles, ya que nos encontraremos encerrados con ellos entre cuatro paredes! Encima, a una parte de ellos, no les afectan en absoluto las bolas de fuego e incluso sueltan a varias criaturas para que se nos peguen al cuerpo y acabar con nosotros mucho antes.

Esperamos que después de todo esto no se os hayan quitado las ganas de jugarlo si aún no lo habéis probado. Venga vale, no es para tanto. Entre esta dificultad existen aspectos muy sencillos como pueden ser sus controles. Movimiento, salto, doble salto, espada y fuego es lo único que el joven Clovis puede realizar en esta vida, aunque claro, siempre puede recurrir a combinar varios botones para ataques especiales y, desde el primer minuto, lo tendremos más que dominado. ¿Más aspectos que dan sencillez? Pues su orden, a pesar del caos de algunos escenarios por dentro. Para movernos por los diferentes escenarios de un nivel contamos con un mapa exterior, con caminos muy bien señalados, en los que es más que fácil saber donde estamos a cada momento. Y bueno, digamos que ya no hay nada más fácil… ¡Pero sí bonito!

Menudos escenarios tan realistas hay en Dragon Buster. Aunque en ocasiones no se sepa muy bien si estamos ante un rinoceronte rosa o ante un unicornio o cueste distinguir a los monjes, es un juego repleto de colorido y de detalles. Sin embargo, es extraño que el protagonista pueda recorrer tantos mundos con la cabeza mirando hacia el frente y el cuerpo de perfil sin sufrir un ataque de tortícolis… Pero bueno, si quiere correr de esta manera tan cómica ¡allá él!

Por supuesto, como juego Namco, cuenta con un modo para dos jugadores, aunque ya se sabe que no es de lo más interesante, aunque tampoco necesario. Resumiendo, Dragon Buster ha sido un ejemplo a seguir en muchos de los juegos de esta temática y aún hoy en día nos puede hacer pasar muy pero que muy buenos momentos. ¡Hasta el próximo Retromanía, talonianos!