«[…] Los efectos del accidente están bastante controlados y no hay peligro para la salud pública […]».  Luis Echávarri, director de la Agencia de Energía Nuclear de la OCDE.

«[…] He visto en un estudio que si la cuarta planta de Fukushima se colapsa por un terremoto, y las varillas quedan expuestas, sería el adiós a Japón. Además, todo el mundo en la costa oeste de América del Norte debería de ser evacuado[…]». David Suzuki, académico canadiense, locutor, científico y activista del medio ambiente.

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Regresamos una semana más con la tercera entrega sobre el reportaje especial dedicado al día a día de Fukushima. En esta ocasión, queremos tratar de conocer la situación actual de la central nuclear de Fukushima, pero lo vamos a hacer desde un punto de vista muy cercano para que el lector más amateur, aquel que no está acostumbrado a oír hablar de fisiones, fusiones de núcleo o que desconoce la diferencia entre radiactividad y radiación, pueda leer sin perderse ni dormirse por el aburrimiento. Porque dudamos que haya algún ingeniero de energía nuclear entre nuestros lectores (nosotros somos los primeros que «no entender esa jerga») y, si lo hubiera, por favor, nuestra humilde redacción está abierta a su experiencia.

Son muchas las preguntas que están en el subconsciente colectivo sobre la situación de la zona de exclusión y la seguridad de la central nuclear. ¿Cuán peligrosa es en estos momentos la central? ¿Es cierto que tiene fugas descontroladas de agua radiactiva? ¿Solucionará el problema el muro de hielo que se ha comenzado a construir? ¿Me puede afectar la radiación si voy a Japón? Intentaremos resolver todas estas preguntas y algunas más en los siguientes párrafos.

El pasado es la clave para entender el presente

Hagamos un resumen muy rápido para poder comenzar este especial sin que nadie se pierda en la terminología y la historia. Pocas horas después de la llegada del tsunami a Japón, se supo que la central nuclear de Fukushima Daiichi había sufrido daños por la ola, los cuales provocaron una parada de los sistemas de refrigeración de dos reactores y cuatro generadores de emergencia. En ese momento funcionaban los reactores 1,2 y 3, mientras que los 4, 5 y 6 estaban parados por una revisión. En poco tiempo hubo evidencias de una fusión parcial del núcleo en los tres reactores en funcionamiento. A ellos se les añadió el reactor 4, el cual se vio afectado por una explosión que dañó su estructura externa. Los expertos miraban con especial temor el reactor 3, que funcionaba con un material especial llamado MOX.

Finalmenteen junio de 2011 se confirmó la «fusión del núcleo» de los tres reactores activos durante el desastre (1, 2 y 3).

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Pero, ¿qué es exactamente una fusión del núcleo? Un término tan importante para conocer la gravedad de la situación no podemos darlo por sabido, así que os lo describimos brevemente: Se llama fusión del núcleo cuando el material que se utiliza como combustible (normalmente uranio o plutonio) pasa de estado sólido a líquido. Es el accidente más temido ya que puede ocasionar un «colapso» de la estructura y hacer que grandes cantidades de materiales radiactivos salgan al exterior.

Se le llama colapso a la rotura de la estructura que mantiene aislados estos materiales. Para hacernos una idea mejor: imaginemos a «Rasca y Pica» o a «Tom y Jerry» cuando utilizan unas gotas de ácido contra su oponente ¿Qué ocurre? El ácido atraviesa todo cuanto encuentra a su paso ¿verdad? Salvando las distancias, esta es una buena comparativa de la reacción del combustible de las centrales en estado líquido, por eso es tan importante mantenerlo frío, para que se mantenga en estado sólido y no «colapse» su recipiente, que en este caso es la vasija de contención.

Nos hemos quedado en los tres reactores en estado de fusión del núcleo… Los especialistas japoneses no se quedaron de brazos cruzados e idearon un sistema temporal de refrigeración con agua marina para frenar esa fusión, o sea, para volver a enfriar el material hasta que volviera a su estado sólido, algo que lograron antes de que la vasija de contención, la última barrera que impide a ese material salir al exterior, fuera dañada en cualquiera de los tres reactores. Dicho sistema de refrigeración se basa en una corriente de agua continua ya que, en contacto con el combustible, el líquido se calienta rápidamente, por lo que la circulación tiene que ser constante. Y así se lleva haciendo desde entonces.

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Una vez sale del sistema, ese agua no puede ser reutilizada, ni derramada, pues el nivel de contaminación es muy alto. Por ello, es almacenada en tanques especiales. Pero desde hace ya varios años, algunos de los contenedores han tenido fugas y ese agua contaminada ha llegado hasta el mar. Para atajar el problema, el Gobierno japonés ha iniciado ya la construcción de un muro de hielo subterráneo con el objetivo de congelar el agua y pararla antes de que llegue a los acuíferos o al mar.

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El futuro de la central es ser desmantelada, todas las barras de combustible han de ser extraídas una a una y cerradas herméticamente en contenedores especiales almacenados en zonas controladas.

Con todo este resumen se nos plantean entonces varias cuestiones básicas, que son las que queremos tratar en este especial:

  • La situación actual de la central.
  • Las fugas de agua radiactivas.
  • El muro de hielo.
  • El riesgo para la salud de la zona.

Situación de la central

Lo primero que llama la atención cuando se comienza a buscar información sobre la gravedad de la situación en torno a la central de Fukushima Daiichi son las opiniones contradictorias entre científicos y expertos en la materia, muchas de ellas radicalmente opuestas y enfrentadas entre sí. Sin ir más lejos, y como reflejo de estas contradicciones, hemos destacado dos de las opiniones más radicales en el inicio de este reportaje.

Sumidos en el caos de las discordancias, hemos decidimos buscar la información por nuestros propios medios. Eso nos ha llevado hasta el Sr.Francisco Castejón, físico nuclear y presidente de Ecologistas en Acción, con quién hemos podido mantener una interesante charla sobre la actualidad de la central de Fukushima. Esta entrevista nos hará de eje central a través de nuestro reportaje y nos ayudará a aclarar muchas de nuestras dudas sobre Fukushima Daichii.

La primera pregunta que debíamos realizar al Sr. Castejón era obvia:

Tallon4: Durante estos días se están escuchando muchas voces de expertos y científicos totalmente opuestas sobre la situación de la central nuclear de Fukushima Daiichi. Mientras unos afirman que la situación está controlada y evoluciona favorablemente, otros, menos optimistas, dicen que Fukushima puede ser el inicio del fin de la humanidad, con la contaminación de los océanos por las fugas radiactivas y un posible síndrome de China (entendiéndolo como el filtraje del material radiactivo hasta el núcleo de la tierra). ¿Nos podría explicar desde su experto punto de vista la situación de la central nuclear de Fukushima en estos momentos? ¿Tenemos que ser pesimistas u optimistas?

Francisco Castejón: Creo que hay que ser realistas, ni optimistas, ni pesimistas. Hay que valorar la situación en su justa medida. El desastre de Fukushima no va a ser el fin de la humanidad ni nada parecido, pero vamos a asistir a una extensión de la contaminación desde la central al mar y al subsuelo. Se calcula que el 80% del material radiactivo escapado de la central está en el agua del subsuelo o en el mar. Las consecuencias de esto no se conocen porque nunca había ocurrido una cosa así.

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T4: ¿Existe peligro de contaminación más allá de la zona de exclusión?

F.C.: Podemos esperar altos niveles de radiactividad en el mar a unas distancias no tan próximas a la central. Quizá en un radio de 200 km se note algún efecto, si bien los efectos intensos hay que buscarlos en un radio de pocos kilómetros cerca de Fukushima. En tierra se continúa la limpieza para ir ganando superficie a la zona de exclusión. La extensión de la radiactividad al subsuelo dependerá de las características de éste. La mera presencia del acuífero (*bolsa o acumulación de agua en el subsuelo) muestra que la profundidad será limitada.

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Esta limpieza en tierra a la que refiere el Sr. Castejón fue noticia hace algunos meses, cuando la prensa japonesa se hizo eco de que la Yakuza había estado reclutando a sin techo y ancianos con pocos recursos económicos para realizar trabajos de descontaminación en algunas zonas de Fukushima. Respecto a este dato, Luis Echávarri, director de la Agencia Nuclear de la OCDE, aseguraba en una entrevista concedida al periódico El País hace pocos días que en su visita realizada en enero a Fukushima, como parte del equipo que asesora a TEPCO en la descontaminación, solo vio “controles exhaustivos” y “personal cualificado”, aunque añadió que él “no descartaría que en algún pueblo, fuera de la central, se hubiera contratado para labores de descontaminación a alguna persona con un perfil menos cualificado”, pese a esa concesión asegura no dar credibilidad a la noticia.

Contaminación y filtraciones

Otro de los temas más polémicos en torno a la central nuclear de Fukushima Daiichi son las fugas radiactivas. Cada pocas semanas se publican referencias sobre alguna nueva fuga de agua contaminada. ¿Significa esto que la central tiene fugas de material radiactivo? Para nada. Ante todo, tenemos que tener muy claro que una cosa es el material radiactivo, o combustible, que contiene el interior de la central, y por otra el agua que se utiliza en el sistema de refrigeración para mantener los materiales fríos, y por consiguiente, en estado sólido. Sobre este tema también le hemos preguntado al Sr. Castejón para conocer su opinión:

T4: La central nuclear de Fukushima sigue inyectando 400 toneladas de agua al día para enfriar los reactores y mantener así el sistema de refrigeración en funcionamiento. Cada dos días y medio se llena un tanque de 1.000 toneladas de capacidad. ¿Este agua está contaminada? ¿Dónde se guarda o se vierte?

F.C.: En efecto, se llena un tanque de 1000 toneladas de agua, cada dos días y medio. Este agua ha paseado por los reactores y ha estado en contacto con sustancias radiactivas e, incluso, con el combustible irradiado, luego sí, es un agua muy contaminada. En algunos tanques se registra una actividad radiactivas de 1 Sv/h (1 Sievert a la hora), cuando la dosis máxima para el público es de 1 mSv/año (1 miliSievert al año). TEPCO ha previsto la construcción de tanques para 800.000 toneladas de agua. Este es un problema grave: ¿cómo mantener la robustez del almacenamiento de agua? De hecho, la última fuga se produjo en febrero.

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Según algunas fuentes periodísticas, se ha detectado que los tanques más antiguos son los causantes de estas fugas de agua radiactiva. Esto se podría deber a dos razones principalmente: la primera fue la falta de un plan para una situación de alarma similar, pues el accidente cogió a todos los responsables desprevenidos y sin apenas tiempo de reacción. La segunda razón es que durante las primeras semanas tras el tsunami el objetivo primordial era frenar la fusión del núcleo, y no se prestó tanta atención a los efectos secundarios que podía tener el uso o almacenaje de los bidones. Pero aunque en la actualidad se utilizan tanques mejor preparados, el problema ya está presente y se le debe poner freno lo antes posible para evitar daños mayores sobre el ecosistema y la salud. Para ello, el Gobierno japonés va a invertir 243 millones de euros en la construcción de un «muro de hielo» subterráneo que, en principio, frenará el agua de las fugas antes de que se filtre en el subsuelo, evitando así que la contaminación se expanda por los acuíferos y el mar.

El futuro inmediato: Muro de hielo

Como comentábamos, el sistema de refrigeración mantiene en estado sólido las barras de uranio, plutonio y MOX (una mezcla experimental de óxido de uranio y óxido de plutonio usado en el reactor número 3 que, según Greenpeace, sería más peligroso que los materiales normales por su inestabilidad) para que no se filtre al subsuelo. En una central nuclear este proceso está muy controlado, pero en Fukushima se ha tenido que montar deprisa y corriendo el sistema de refrigeración temporal, que tantas fugas de agua está ocasionando. Para poder subsanar este problema se ha ideado “un muro de hielo” que se construirá en el subsuelo y solidificará el agua en caso de fuga.

Francisco Castejón también nos ha hablado sobre este muro de hielo, respondiendo a nuestras preguntas:

T4:¿Cual es su opinión profesional sobre el “muro de hielo” que se quiere construir para frenar el filtraje de material radiactivo al subsuelo? ¿Cree que será eficaz?

F.C.: Este tipo de operaciones se ha realizado previamente para la construcción de túneles en zonas con acuíferos. Por ejemplo, en la zona del Metro Sur de Madrid. Se inyecta aire líquido u otro fluido a muy baja temperatura para que congele el agua y ésta se solidifique. Este sistema funciona, pero tiene el problema de que es muy caro enfriar el subsuelo. Para mantenerlo congelado es imprescindible inyectar fluido a baja temperatura de forma continua. No es igual hacer esto durante unos días, mientras se construye el túnel con una tuneladora, que hacerlo indefinidamente. Esta solución debería combinarse con la construcción de un muro convencional impermeabilizado. Es decir, se construye primero el muro de hielo y, a continuación, se construye un muro convencional muy profundo. Habría que estudiar hasta qué profundidad hay que llegar para evitar las filtraciones. Quizá haya que pensar en sarcófagos subterráneos para evitar que las aguas subterráneas entren en los reactores y las aguas contaminadas no puedan salir de éstos. Además, hay que fabricar los tanques de almacenamiento de agua contaminada de forma lo bastante robusta. Este es un ejemplo de que los protocolos habituales para gestionar accidentes nucleares han fallado y hay que improvisar. Es posible que se encuentren soluciones o quizá no.

Pese a que la explicación del Sr. Castejón nos parece la más realista de entre todas las que hemos podido acceder. De nuevo en este punto nos encontramos con opiniones contradictorias entre los expertos. Por ejemplo, según Konstantín Símonov, director de la Fundación de seguridad energética nacional, el sistema que se quiere construir no frenará la radiación, y asegura que «el muro de hielo es una idea bonita, pero cualquier persona que entienda lo mínimo de los procesos radiactivos sabe que, con hielo, no es posible protegerse de las filtraciones de residuos radiactivos». Esta opinión choca de frente con la del Gobierno japonés y su primer ministro, Shinzo Abe, quien afirmó que con la construcción de este muro de hielo pretende «cerrar filas para afrontar esta situación» mediante la toma de «medidas radicales» en el asunto de las filtraciones.

Peligrosidad real y efectos a corto y largo plazo

Pero, sin duda, aquello que más alarma ha causado entre la sociedad son los rumores de un posible colapso de uno de los reactores, ya dañados, si se produjera un terremoto de unos 7 grados o más en la zona. Tal y como podemos leer en el inicio del especial, el académico canadiense, locutor, científico y activista del medio ambiente David Suzuki realizó unas declaraciones con las que provocó una gran alarma social y que pronto retumbaron en periódicos y noticias de todo el mundo. Pero… ¿son demasiado alarmistas estas declaraciones? También hemos preguntado a Francisco Castejón sobre este tema:

T4: Hemos podido escuchar en algún medio que si en estos momentos Japón se viera azotado por un terremoto de unos 7 grados que afectase la zona de la central, los daños podrían ocasionar el «colapso» de Fukushima y la contaminación de todo Japón. ¿Le parece posible este hecho?

F.C: Sí, en efecto, un terremoto intenso causaría grandes daños a los maltrechos edificios de los reactores y existe la posibilidad de que el colapso de estos edificios diera lugar a un reinicio de la reacción nuclear, lo cual supondría nuevos escapes radiactivos masivos y revivir la pesadilla. Por eso urge controlar la situación y empezar a ocuparse de los reactores dañados.

Parece que aunque la forma de exponerlo del señor Suzuki resultara alarmista, este problema es muy real.

Recomendaciones 

Tal y como y mencionamos en el especial anterior, las recomendaciones de nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores es no entrar en la zona de exclusión, situada actualmente a 20 kilómetros de la central nuclear, ni ir a las zonas que registran mayor índice de radiactividad. También indica que debemos tener cuidado con los alimentos que tomemos, pese a que los diferentes análisis de científicos sobre la radiación en ellos indican que son plenamente seguros.

En Tokio, la ciudad más grande y turística de Japón, así como la metrópolis más cercana al accidente, los niveles de radiación se han mantenido igual que antes del accidente, por lo que según todas las fuentes consultadas no supone un peligro para la salud visitarla.

Según Greenpeace, «desde febrero de 2012, las autoridades japonesas han certificado 573 muertes relacionadas con el desastre nuclear de Fukushima», aunque este dato no significa que los muertos sean por la radiación, si no que estas personas no habrían muerto de no haberse producido el accidente nuclear. «La exposición a la radiación en los niveles que observamos en la prefectura de Fukushima es demasiado baja para tener impactos inmediatos, pero es suficiente para aumentar el riesgo de problemas de salud y cánceres en el futuro», concluye la asociación Greenpeace.

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Noticias más preocupantes nos llegan desde Estados Unidos, donde varios medios de prensa aseguran que 51 miembros de la Armada estadounidense que viajaron a Japón en labores de ayuda y rescate tras el tsunami «comenzaron a desarrollar diferentes tipos de cáncer (cáncer testicular, leucemia y tumores cerebrales) como consecuencia de la radiación a la que se expusieron por trabajar cerca de la planta Nuclear de Fukushima».

En nuestra humilde opinión, la mejor recomendación que os podemos hacer, después de tres meses centrados en la preparación de estos especiales, es «pensar«. No os dejéis llevar por las opiniones sobrevaloradas, el dramatismo o el optimismo de nadie. Fukushima es una situación completamente nueva para todos, desde el doctor en física nuclear hasta cualquier persona que esté paseando por la calle en estos momentos. Hemos de ser cautos. Lógicamente, no debemos internarnos en la zona de exclusión por mero placer turístico, pero tampoco tener reparos a la hora de visitar un país tan especial como Japón por miedo a la radiactividad. Nosotros, de todo lo aquí hemos expuesto a lo largo de estos tres especiales, nos quedamos con el buen sabor de boca de la sonrisa de muchos afectados que están rehaciendo sus vidas gracias a su gran fuerza de voluntad y a la ayuda de algunas personas de gran corazón.

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Agradecimientos y fuentes: Francisco Castejón, presidente de Ecologistas en Acción / Ministerio de Asuntos Exteriores / El País / Luis Echávarri, director de la Agencia Nuclear de la OCDE / David Suzuki / IAEA (International Atomic Energy Agency) / CNS / Foro Nuclear / La voz de Rusia / Sipse.

Special Thanks 😉 : Satori Ediciones / Ana / Thais / MªÁngeles.

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