“Corría por las costas de Soma, mirando fijamente las secuelas del tsunami. Entre los barcos volcados y el montón de escombros, camina un hombre de contextura gruesa, limpiando el interminable rastro de lágrimas que caen de sus mejillas, con su puño…

No puedo imaginar lo que ha perdido, o lo que ha sido arrasado… En esta larga vida mía, nunca imaginé un dolor que se debía limpiar con un puño… El pensamiento cruzó mi mente. El señor A lloraba, contándome su historia un día.

Me lavo el pelo. Yo también, todo lo que puedo hacer es llorar. Todos los evacuados, por favor evacúen con calma de las montañas de Fukushima… Recuerdo haber salido del baño cuando escuché eso en la radio… Desde entonces, nunca volví  a abrir la ventana del baño.

Un viejo sentado en un tatami flotante. La brigada de incendios trata desesperadamente de rescatarlo y le arroja una cuerda. Tristemente, al final el agua supera su fuerza…

‘Haz que Iwaki vuelva a ser grande…’, gritaba, mientras soltó la cuerda y se hundió en el mar… La brigada de incendios sollozaba incontrolablemente por la pena… O-san lloraba, contándome la historia un día.

Me lavo el pelo. Para mí también, todo lo que puedo hacer es llorar. Desde entonces, nunca volví a abrir la ventana del baño.

A una persona de Tomioka se le permitió regresar a casa durante dos horas. En la casa entraron por primera vez en mucho tiempo, esa persona hizo algo. ¿Pueden adivinar qué estaba haciendo esa persona en la casa? Le pregunté a O-san.

Solamente lloraba, durante dos horas…

Y esa persona regresó sin nada de la casa. O-san la consoló diciendo… ‘Fui a casa a llorar… solamente di a ti mismo que eso fuiste a hacer a la casa’.

Me lavo la espalda. Para mí también, todo lo que puedo hacer es llorar. Desde entonces, nunca volví a  abrir la ventana del baño.”

“Ryoichi Wago (和合亮一) @wago2828. Poeta de Fukushima. Difunde sus versos a través de Twitter a modo de terapia”

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En Tallon4 seguimos con la serie de reportajes dedicados a la actualidad de Fukushima. Hemos creído que lo más correcto en un día tristemente señalado como el de hoy, cuando se conmemoran los tres años de la tragedia, era publicar el especial centrado en los afectados. De esta forma conoceremos un poco mejor la situación a la que se están enfrentando cientos de japoneses que, aún hoy, siguen sin un hogar, con grandes traumas o con familiares y amigos desaparecidos, presuntamente muertos, engullidos por las aguas en su regreso al océano.

Un reportaje centrado en las personas, ya que las vidas de los afectados son lo más importante, aunque paradójicamente, lo que más rápido hace perder el interés de las masas. En este caso, el grave accidente nuclear causado por el terremoto y la enorme ola fue eclipsando poco a poco la tragedia humana. Desde entonces, el resto del planeta ha estado más preocupado por sus intereses particulares (como el miedo a que la contaminación llegue a su país, su agua o sus alimentos) que por la desgracia humana, algo que se nos antoja demasiado lejana. Ajena completamente a nosotros.

Personas tras las cifras

El tsunami que arrasó la costa noreste de Japón dejó un total de 2.654 desaparecidos y 18.537 muertos. A estas cifras se han de sumar las muertes indirectas ocasionadas por la falta de higiene, los traslados forzosos de ancianos o enfermos y el aumento (alarmante en ciertas poblaciones) de suicidios. En algunos casos son causados por el recuerdo de la tragedia y las horribles escenas a las que se tuvieron que enfrentar, y en otros por el dolor de haber perdido todo cuanto tenían o amaban. En total la cantidad de vidas perdidas roza las 21.000.

Las cifras son frías y se dicen tan fácilmente como se olvidan, pero dediquemos un minuto a pensar en lo que está tras ellas. En todos aquellos que vieron impotentes cómo el mar se llevaba a otras personas, quizás desconocidos, quizás su propia familia o amigos, incapaces de hacer nada para salvarlos. Cómo su casa desapareció, y con ella los recuerdos de toda una vida.

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La búsqueda de esos 2.654 cuerpos aún continúa, aunque las posibilidades de encontrar alguno son ya ínfimas. Guardacostas y policías japoneses realizan batidas periódicas por la costa con la esperanza de que alguna de las víctimas haya sido arrastrada por las mareas de regreso a las playas. «Imagínese los sentimientos de las familias de los desaparecidos, es muy triste«, comenta Hiroshi Kuno, jefe de la policía del este de la ciudad de Iwaki a la prensa. «Queremos encontrar a los que fueron arrastrados o por lo menos sus efectos personales«, añade.

En las primeras semanas tras el desastre fueron cientos de miles de personas las que tuvieron que ser evacuadas y acogidas en centros habilitados para que pudieran resguardarse. A estas personas se fueron uniendo poco después las familias que se encontraban en la zona de exclusión de la central nuclear de Fukushima. Actualmente aún quedan unas 135.000 personas desplazadas que no pueden regresar a sus hogares.

Este mismo mes se ha sabido que alrededor de 300 habitantes del distrito de Tamura, a 20 kilómetros de la central nuclear de Fukushima, podrán regresar por fin a sus hogares. Pero el destino de las otras 100.000 personas aún es incierto. Se calcula que en los próximos 2 años otras 30.000 personas podrán regresar a sus casas.

Entre aquellos afectados por el tsunami que han podido regresar a sus pueblos y ciudades, se encuentran familias que, con esfuerzo y ayuda, han reconstruido sus casas para hacerlas habitables de nuevo. Otros muchos, sin embargo, están viviendo en las edificaciones temporales que el Gobierno ha puesto su servicio. Son personas que aún no han podido reparar los daños que el tsunami causó a su hogar, o que se quedaron sin él y están a la espera de que un nuevo edificio sea construido.

Muchos de estos afectados encontraron apoyo y ayuda en los voluntarios y organizaciones que durante los meses posteriores a la catástrofe llegaron de todos los rincones de Japón y del mundo, para ayudar en las labores de limpieza y reconstrucción de la región de Tôhoku. Pero con el paso de los años ese voluntariado ha abandonado el lugar y solo unas cuantas organizaciones siguen en las diferentes zonas afectadas. Es el caso de INJM (Is’it Not Just Mud) una ONG sin ánimo de lucro que persiste en su labor tres años después del tsunami.

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INJM fue creada en otoño del 2011 por  Jamie El- Bann, un joven británico de 27 años que dejó su acomodada vida en Osaka para ayudar en la zona. A Jamie se le unieron poco después varios extranjeros más y juntos formaron el grupo de voluntariado. Todos intentan ayudar en las tareas diarias a los vecinos, que pueden ir desde la limpieza inicial de lodo que se llevó a cabo durante los primeros meses, a la organización de los comedores populares, reconstrucción de viviendas e incluso el cultivo de algas. «Hay que dejar a un lado las nociones preconcebidas en casa […] Lo que crees que sabes, probablemente no es mucho si alguien dice: ‘Por favor, haga esto […]’  entonces debes hacerlo» dice El- Banna,  afirmando que seguramente ellos conocen mucho mejor la razón que tú. «La vida es dura aquí, y no siempre es todo bueno», sigue El- Banna en las declaraciones al diario japonés Asahi Shimbun «[…] pero nadie quiere sentirse como si estuviera roto. Nadie quiere terapia. Esto no es Estados Unidos o el Reino Unido , nadie dice nunca que tiene estrés post- traumático

Minna no Ie ( Home- for-All)

Como ya hemos mencionado, muchos de los evacuados han sido reubicados en casas provisionales que les dan cobijo hasta que las definitivas sean reconstruidas de nuevo. Para aquellos pueblos más afectados, el arquitecto Toyo Ito de Toyo Ito & Associates ha estado construyendo las “casas para todos” (Minna no Ie). Unas sencillas construcciones amuebladas con mesas, sillas, estufas y otros artículos básicos, que funcionan como refugios en comunidades rurales.

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Estas casas están pensadas para ser un punto de encuentro con el resto de la comunidad, vecinos, ONG’s de la zona o los mismos constructores de la estructura. Un lugar donde todos puedan compartir un té, una experiencia o simplemente no estar solos. Según el Sr. Hirayama , presidente de la asociación de residentes en viviendas temporales locales y afectado por el tsunami, “estas estructuras son una parte esencial de nuestras vidas… las estructuras de viviendas temporales (en las que viven actualmente) aíslan a los residentes de los demás… si no fuera por Home-for-All , no habría suficiente interacción humana.» Según informa la web del gobierno japonés “Made in new Japan”, dedicada a dar a conocer las labores de reconstrucción de la zona arrasada por el tsunami, las casas de Ito son una ayuda para mantener a flote a los residentes evacuados de la cara de la depresión, una de las dolencias más comunes que sufren los evacuados, como ya se comprobó en el Gran Terremoto de Hanshin, que devastó Kobe el 17 de enero de 1995.

Curiosa línea de apoyo a los jóvenes

Entre sus muchas líneas de ayuda a los afectados, el Gobierno japonés creó un programa de apoyo a los jóvenes supervivientes en las áreas afectadas por el desastre. Muchos de ellos habían visto truncada de la noche a la mañana su educación por la pérdida de sus padres, su familia, amigos o la escuela superior en la que estudiaban. “Ese 11 de marzo hizo crecer de golpe a muchos jóvenes que comenzaron a pensar casi prematuramente sobre su rol en la sociedad[…] La historia demuestra que las grandes dificultades crean grandes líderes«, dijo Minami Tsubouchi , director ejecutivo del Fondo Mundial con sede en Tokio para la Asistencia a la Educación.

La idea principal con la que se ha creado este programa ha sido la de buscar los futuros líderes de Japón.

Mapa de rutas dañadas

Gracias a la asociación sin ánimo de lucro ITS Japón se ha podido crear un mapa con las carreteras útiles en las zonas afectadas por el tsunami. Este estudio fue, y es, de gran importancia a la hora de reconstruir los puntos clave para la comunicación por carretera, así como para hacer llegar ayuda y materiales de construcción a las diferentes poblaciones. Este proyecto ha sido posible gracias a los sistemas de transporte inteligente de los que cada empresa de automóviles dota a algunos de sus modelos. Estos sistemas ofrecen información detallada y a distancia sobre los diferentes movimientos del vehículo, incluyendo los datos de frenado y las rutas realizadas.

Aunque cada compañía tiene su sistema, incompatible con el resto, ITS se ha dedicado desde las primeras semanas tras el desastre a agrupar todos estos datos colaborando con todas las compañías de automoción para, de esta forma, confeccionar un mapa conjunto que ha resultado imprescindible a muchos niveles durante estos tres años. En la actualidad siguen con su labor, actualizando continuamente el mapa de carreteras.

¿Ayudar? Cómo, cuándo y dónde

Como veis, la situación de las personas afectadas por el tsunami y la zona de exclusión está lejos de poder llegar a la normalidad. Esperamos que os hayáis podido hacer una idea de su situación actual con todo lo que os hemos contado hasta ahora. Para aquellos que estéis pensando en ir unas semanas o unos meses a ayudar en las tareas de reconstrucción de la región de Tohoku, os damos a continuación algunas recomendaciones, ideas y ONG’s a las que podéis acudir.

Según Cruz Roja Internacional, Japón es un país considerado del primer mundo, con suficientes medios económicos para hacer frente a un desastre natural. Por lo que sólo operan en la zona ONG’s niponas o pequeñas asociaciones privadas sin ánimo de lucro que se han creado con un fin específico, como el caso que os hemos contado antes de ITS Japón. Por este motivo, si queremos trasladarnos un tiempo a Japón para ayudar tendremos que buscar organizaciones que operen ya “on side”, donde seguramente el idioma será la mayor barrera para poder acceder a ellas.

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La ONG It’s not just mud es una buena opción, ya que está formada en su mayoría por extranjeros que han dejado de lado sus profesiones y su vida cotidiana para dedicar todo su esfuerzo a ayudar a los afectados que los necesiten. Puedes contactar con ellos desde su web en inglés.

Cruz Roja Japón (Red Cross Japan) también realiza trabajos en la zona, aunque tendrías que tener cierto conocimiento del idioma para poder comunicarte con su sede japonesa, la única delegación que tiene algún proyecto activo en el lugar.

Las recomendaciones que nos ofrece nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores son bastante básicas: desaconsejan entrar en la zona de exclusión situada actualmente a 20 kilómetros de la central nuclear, así como a las zonas que registran mayor índice de radiactividad. También indica que debemos tener cuidado con los alimentos que tomemos, pese a que los diferentes análisis de científicos sobre la radiación en ellos indican que son plenamente seguros.

Sobre los proyectos de colaboración y ONG’s no se menciona nada, aunque podemos encontrar una serie de enlaces internacionales con noticias sobre la central nuclear, así como un mapa con el nivel de radiación de la región.

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Otra de las opciones que os aconsejamos Japan Platform, ideal para aquellos que quieran aportar su granito de arena sin tener que trasladarse a la misma zona afectada. Japan Platform es una plataforma de soporte que agrupa más de 200 proyectos de donativos y ayuda creados por las ONG’s locales. A través de ellas se puede buscar información sobre las ONG’s, sus trabajos activos, donar o buscar un proyecto al que unirte.

Estas son algunas de las opciones que nosotros hemos podido encontrar o que nos han recomendado desde diferentes fuentes. Pero existen muchas más opciones. Como se suele decir: quién busca encuentra. Si estáis interesados no dudéis en llamar a cualquier ONG o fundación, nacional o internacional, para buscar más información. Tenemos que recalcar que en nuestro caso todas a las que hemos acudido nos han tratado maravillosamente y nos han ofrecido todo tipo de facilidades. Nos hemos encontrado siempre con gente encantadora tras el teléfono.

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La sociedad japonesa ha demostrado en muchas ocasiones ser un pueblo orgulloso y con una gran determinación por levantarse de sus cenizas para renacer con fuerzas renovadas, como si del majestuoso Ave Fénix se tratara. Eso no significa que el sufrimiento sea menor o ni que no se agradezca un poco de ayuda en algunas ocasiones. Pues tal y como nos comentó Takashi Sasaki, autor del libro Fukushima. Vivir el Desastre, publicado en España por Satori Ediciones: “Aquellos que quieran venir para ayudar darán aliento y coraje a muchas personas, pues hasta nuestros compatriotas parece que nos están olvidando. Espero firmemente que en su aventura, la amistad nazca entre los jóvenes de ambos países” añade Sasaki emocionado “sería un final muy adecuado para el Año Dual España-Japón que estamos celebrando”.

Agradecimientos y fuentes: Ryoichi Wago / Satori Ediciones / Wikipedia / La Tetera / It’s not just mud / Global Voices Online / Made in new Japan/ Cruz Roja / MAEC / reportaje de Sophie Knight para Asahi Shimbun /

Fuentes de imágenes: Domusweb / It’s not just mud Facebook / Cruz Roja Japón Flick / Nydailynews / Takashi Sasaki