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Fukushima, Vivir el desastre, el libro de la editorial Satori que analizamos ayer mismo en Tallon4, nos descubrió a un autor fuera de lo común: Takashi Sasaki, un profesor de español jubilado que decidió, durante los días tras el tsunami, mantener una ventana abierta al mundo a tan solo 25 kilómetros de la central nuclear de Fukushima Daiichi, donde reside en la pequeña ciudad de Minamisôma, y a través de su blog “Monodialogos” lanzó su mensaje al mundo.

Takashi Sasaki a sido protagonista de varios reportajes en la prensa local y nacional japonesa, también ha hecho apariciones en algunos medios de televisión internacionales, convirtiéndose en una de las voces del pueblo japonés más críticas con su Gobierno y con TEPCO, por la gestión de la crisis tras el tsunami y el accidente nuclear.

En Tallon4 hemos tenido el placer y el honor de que Takashi Sasaki nos concediera una entrevista, para que todos vosotros podáis conocer un poco mejor a este japonés tan especial, gran amante de la cultura y la literatura española.

(Esta entrevista ha sido traducida del japonés, disculpar las posibles incoherencias que no hayamos podido solventar)

Tallon4: Buenas noches señor Sasaki, muchas gracias por dedicarnos unos minutos de su tiempo, en primer lugar nos gustaría preguntarle, ¿qué sintió cuando se publicó por primera vez uno de sus libros fuera de las fronteras de Japón? ¿Nos podría explicar como ha sido la experiencia?

Takashi Sasaki: Creo que la vida es la principal epidemia. Yo jamás pensé que mi libro se traduciría al chino, al coreano ni al español, pero siendo honesto, mi mensaje fue recibido muy profundamente, en especial, por la mayoría de los lectores de España.

Tal y como escribí en el autorretrato del libro, la cultura española y su idioma han influenciado mis pensamientos debido a la grandeza de sus ideas, valores y su visión del mundo. Estoy seguro de identificarme y entender el humor y la ironía de los españoles.

T4: ¿Su nieta Ai (la cual se menciona mucho en su obra) sabe que su abuelo tiene un libro publicado en un país tan lejano como España?

T.S.: Mi querida nieta tiene solo 5 años, pero enseguida le mostró y habló a a sus amigos de las personas de diferentes países que visitan nuestra casa. Fue una buena oportunidad para interesarnos todos (toda su familia) por el resto del mundo desde mi casa en este pueblo rural. Mi deseo es que algún día ella pueda ir a estudiar a España.

T4: ¿Ha recibido algún comentario o mención desde España que le haya emocionado especialmente?

T.S.: Cuando desde la televisión en España comentaron mi libro y lo describieron como un texto con humor ácido e ironía me sentí feliz. Dije… ¡Exactamente!

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T4: A lo largo de todo el libro se ha mostrado muy crítico con la decisiones que tomó su Gobierno en las primeras semanas después del terremoto. Según su opinión, ¿ha mejorado la actuación en estos 3 años?

T.S.: Como ustedes saben, un accidente nuclear es como si hubiese un embargo en cuanto a exportaciones nucleares a países extranjeros se refiere. Esto ha sido así hasta que se han reactivado los trabajos de la administración de Abe.

Pero, de hecho, la convergencia del accidente está lejos de solucionarse, pues el tratamiento de las aguas contaminadas ni siquiera es posible. Creo que se ha ganado la candidatura olímpica y trasladado así el foco de atención hacia otro lado en un momento vergonzoso.

T4: ¿Cree que su opinión es una idea compartida por muchos japoneses de la zona afectada?

T.S.:  Creo que los japoneses piensan de la misma manera que yo, y muchos, pero por desgracia no se corresponde con su política en las elecciones. Incluyendo el sistema de elección. En definitiva, sería necesaria una revisión fundamental y una reforma del camino de la política en sí misma. Debemos estar preparados para realizar una larga y perseverante lucha.

T4: Sobre los medios japoneses más importantes, tanto en la TV como en los periódicos, ¿cree que están manipulando información para tranquilizar o alterar la opinión pública?

T.S.: Los periodistas que conocí después del terremoto eran personas que se dieron cuenta del verdadero problema de fondo, aunque parece ser, por desgracia, que son una minoría dentro de la organización. Al igual que en Japón, los medios de comunicación se desvían del verdadero camino que deberían seguir como prensa, distrayéndose con caminos secundarios.

T4: ¿Qué le diría a aquellos lectores que están pensando en viajar como voluntarios a Japón para ayudar en las labores de reconstrucción? ¿Les animaría a hacerlo?

T.S.: Igual que Okinawa, que ha sufrido el problema con la base militar de Estados Unidos, estamos a punto de ser olvidados por nuestros propios compatriotas, también por aquellos que están sufriendo el accidente nuclear en Fukushima. Aquellos que quieran venir a ayudar ganarán un cálido apoyo del pueblo japonés, y darán aliento y coraje a muchas personas. Espero firmemente que, en su aventura, la amistad nazca entre los jóvenes de ambos países. Sería un final muy adecuado para el Año Dual España-Japón que estamos celebrando.

T4: ¿Ha cambiado su visión del desastre desde los primeros meses hasta ahora? ¿Habría cambiado alguna de las decisiones que tomó en las primeras semanas y que aparecen reflejadas en su libro “Fukushima Vivir el desastre”?

T.S.: Lo que hice en esos días fue decirme y repetirme a mí mismo que la radiactividad no era como el gas sarín ni como el bacilo del ántrax, que causan la muerte instantáneamente, ni tampoco era contagiosa. Y que si era poco a poco (y con bajas intensidades), uno podía enfrentarse a ella dedicándole tiempo y paciencia (lo cual a muchos sonará todavía más terrorífico). Por supuesto, circunstancias como tener una esposa necesitada de cuidados o la presencia de mi madre, ya muy mayor, en casa contribuyeron a que descartarse la posibilidad de correr a refugiarnos a algún otro sitio, no obstante comprendí que si el accidente nuclear era más grave de lo que se decía, en un país insular y tan pequeño como Japón no íbamos a tener escapatoria. En vez de ir sumando nuevos miedos, acumulándolos, opté por suponer de entrada lo peor y, de ahí, ir restando.

Aquella decisión que tomé tan de golpe resultó un acierto y me colocó en posición de observar los movimientos de mis conciudadanos, que eran juguete de aquel invisible monstruo de la radiactividad. Ahora lo que quiero para esta que es mi tierra, es encontrar la esperanza en mi nueva forma de vida. Decidí quedarme aquí para cuidar y luchar por hacer volver a ver la ver la luz en mi hogar, ver florecer las flores en la explosión de olores de la primavera. Tal y como dijo el poeta Horatius (Horacio) de Roma “Carpe Diem”, quiero vivir el ahora y valorar mi tiempo.

T4: Por último, ¿cree que hemos olvidado algo importante? ¿Desea compartir o añadir alguna cosa más con nuestros lectores?

T.S.:  Haría nuevamente hincapié en lo que hemos estado insistiendo hasta ahora, pero después de un largo aislamiento hemos aceptado sin críticas los valores llegados desde la moderna Europa y América. Japón ha estado viviendo una época de crecimiento vertiginoso, pero sin avance. La comodidad y la conveniencia de la vida se ha convertido en el valor supremo. No faltará una máquina expendedora en cualquier punto de la ciudad, ni el SkyTree más alto del mundo. Creo que el accidente nuclear es una consecuencia evidente de este hecho.En pro de la modernización, Japón ha olvidado su cultura y tradiciones, excelentes durante tanto tiempo.

Creo que España y Japón son países que han adoptado posturas contrapuestas ante la modernidad. España asume el papel del mayorazgo desheredado de esta modernidad y Japón es el más hábil de sus hijos adoptivos. Mientras que España decidió mantenerse a respetuosa distancia de valores modernos como la priorización de la eficiencia o la incansable búsqueda del progreso, Japón se lanzó sin titubear un instante a la persecución de esos mismos valores, en una jadeante carrera que continúa en nuestros días. Yo creo que si Japón quiere realmente conocerse a sí mismo, tiene mucho que aprender de España, sirviéndose de su ejemplo como nos servimos de esos juegos de espejos para contemplar nuestras espaldas.

De parte de todo el equipo de Tallon4 le enviamos un abrazo fuerte al señor Sasaki, y a toda su familia, esperando podernos conocer todos algún día en persona.