OutLast

Hacía ya mucho tiempo que los amantes del suvival horror no podíamos satisfacer nuestras ansias de sentir el terror en estado puro con sangre nueva en el mercado. El género, que ha tenido grandes títulos en sus años dorados como Alone in the Dark, Clock Tower o Project Zero, ha sido repudiado por el mercado y lanzado como si de un trapo viejo se tratara en el cajón más oscuro y profundo de las desarrolladoras. El hueco que ha dejado en él ahora lo llenan shooters mediáticos, dirigidos a un público más mayoritario aunque mucho menos fiel.

Pero el survival horror no solo no está muerto, sino que parece que en este 2014 va a regresar con fuerzas renovadas, con nuevos y esperados juegos como The Evil Within o el título que hoy nos ocupa: OutLast. Y es que los chicos de Red Barrels han decidido desempolvar el género y hacernos volver a sentir de nuevo cómo el miedo se cuela por cada uno de los poros de nuestra piel. Bueno, el hecho es que OutLast no es una novedad de este año, pues salió a la venta en septiembre del 2013 para PC. Pero el éxito en las ventas y el clamor popular ha hecho que, desde el pasado enero, podamos disfrutar de su adaptación a consolas de sobremesa, más concretamente en PS4.

OutLast

En OutLast podremos “disfrutar” de una ambientación escalofriante, que poco le tiene que envidiar al mejor de los Silent Hill, donde sentiremos el terror y el desamparo mientras recorremos los pasillos del psiquiátrico Mount Massive con la única ayuda de nuestra videocámara, intentando descubrir qué se esconde detrás de unos extraños experimentos sobre el sueño. Pero no eres el único ser que merodea por el hospital: antiguos pacientes y doctores convertidos en seres escalofriantes y muy peligrosos se nos cruzarán en el camino en los momentos más inesperados y harán de nuestra misión una auténtica pesadilla.

Talonianos, ¿os atrevéis a adentraros con nosotros en el interior del terrorífico manicomio de Mount Massive?

 

Miles Upshur, un periodista muy inconsciente

En OutLast nos meteremos en la piel de Miles Upshur, un periodista freelance que ha recibido un chivatazo sobre las turbias actividades que la organización Murkoff está llevando a cabo en el hospital psiquiátrico Mount Massive. Como nuestro protagonista es todo un machote, decide colarse en el interior del manicomio en una oscura noche de tormenta, con la única ayuda de una cámara de vídeo domestica con la que pretende obtener las pruebas necesarias para sacar a la luz todas las macabras investigaciones que su confidente le asegura se practican en el interior de sus muros.

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Es de esta forma que nos encontraremos en el interior un hospital en avanzado estado de abandono, donde los cadáveres de los guardias están por todas partes y grandes manchas de sangre salpican paredes y suelos. Pronto los desgarradores gritos que bañarán la oscuridad del edificio harán que se nos hiele la sangre. ¿Su procedencia? De un guardia de seguridad, el cual con su último aliento nos advertirá que debemos escapar para poder conservar la vida. Para nuestra desgracia, no tardaremos en comprobar que no estamos solos. Pero ya es tarde, nos han descubierto y no van a dejar que nos vayamos tan fácilmente. Comienza tu angustiosa huida hacia la libertad.

 

Solo ante el peligro

Cuando decimos que en OutLast el jugador está solo ante el peligro no nos marcamos un farol para asustar al personal, realmente nuestro intrépido pero descuidado protagonista no tiene más que una simple videocámara casera con visión nocturna para sobrevivir en un hospital psiquiátrico lleno de locos con ansias de sangre. Bueno, en especial les encanta TU sangre.

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El jugador no dispondrá en ningún momento de armas o herramientas para atacar a sus enemigos o para defenderse, ni de hierbas o botiquines para curarse (aunque en este caso la cura es automática y si aguantamos unos segundos a salvo nos podremos recuperar). Es más, ni siquiera tendremos a mano un triste mapa para orientarnos. Estamos SOLOS ante el peligro.

 

La cámara, tu única ayuda

La cámara será una fiel amiga y compañera de viaje que tendrá dos utilidades: por un lado será la herramienta que debemos utilizar para grabar escenarios y situaciones que permitan a Miles obtener anotaciones para su libreta de notas. De esta forma y junto con los dossiers que encontraremos repartidos por todo el centro psiquiátrico a lo largo de nuestra aventura, podremos descubrir todo lo que ha ocurrido en el interior del hospital y obtener las pruebas que vinimos a buscar. La segunda utilidad, y la más valiosa, es la visión nocturna de la cámara, ya que será nuestra única ayuda para ver y guiarnos en los oscuros y tenebrosos pasillos del edificio. Pero no es todo tan maravilloso como parece, si es que en algún momento lo ha parecido, pues nuestra cámara funciona con pilas y no son de las que duran y duran y duran… en especial con la visión nocturna activada. Si se nos agotan, apenas podremos ver un metro por delante nuestro con la luz piloto, por lo que es recomendable estar siempre atentos al indicador de batería y no abusar de esta característica cuando no sea necesaria.

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A lo largo de todo nuestro recorrido en Mount Massive iremos encontrando pilas tiradas por cualquier estancia del edificio, pero muchas de ellas no estarán ni mucho menos a la vista. Por ello, es recomendable salirse un poco de los recorridos marcados por la trama principal y aventurarse por pasillos sin salida o habitaciones que no parecen tener la menor utilidad, ya que algunas veces encontraremos un poco más de energía para nuestra cámara.

Ante el panorama que te estamos contando, ¿te imaginas qué puede suceder si pierdes la videocámara?

 

Una ambientación terroríficamente brillante

No sé si es la falta de survivals horror en la actualidad o que el recurso del hospital psiquiátrico es algo que encaja a la perfección con el género, pero la ambientación de OutLast roza lo sublime para el aficionado a este tipo de títulos.  La alternancia entre luces y sombras está muy bien implementada y juega continuamente con la mente del jugador, haciéndole sentir el desamparo y la ansiedad de no saber que hay más allá de lo que sus ojos alcanzan a ver.

Técnicamente el título es bueno, aunque sin llegar a ser excelente. Con ello no queremos decir que se vea mal, pixelado, demasiado perfilado o con dientes de sierra, sino que logra lo que se propone, que es trasladar al jugador a una atmósfera tensa sin grandes alardes técnicos. De hecho, OutLast no es un juego con muchos detalles a nivel gráfico, así que olvidaros de las típicas motas de polvo en el aire y el aliento del protagonista tan característicos en los shooters más punteros de la actualidad.

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La decoración de los escenarios es perfecta, con velas que iluminan rincones macabros, manchas y letras escritas en sangre, paredes ennegrecidas por el deterioro del edificio, etc. Y es que en un escenario tan terrorífico como un hospital psiquiátrico abandonado lo mejor es no tocar la clásica imagen del subconsciente colectivo.

Sonoramente OutLast es lo que cabe esperar de un survival horror, con poco fondo musical instrumental, fuertes ruidos repentinos para hacernos dar botes en el sofá y muchos crujidos y gritos lejanos que inquietarán al jugador y lo sumergirán en el juego de una forma excelente. Cabe destacar la respiración del protagonista, que se acelera en momento clave o por la cercanía de algún peligro. Aunque a veces, en la tranquilidad de un pasillo iluminado, comenzará a jadear inquietantemente sin señal de peligro, algo que pondrá los pelos de punta a los jugadores más sensibles en busca del peligro inminente que no se deja ver.

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Los malos

En Mount Massive ha habido una masacre, pero aún quedan supervivientes, algunos inofensivos y otros no tanto. Algunos de los pacientes que sobrevivieron son como marionetas de cuerdas rotas que dominados por su instinto de supervivencia están escondidos en los rincones más insospechados del edificio. La mayoría de ellos son inofensivos si no se les provoca demasiado, pero encontrarnos con ellos en la oscuridad de una esquina o bajo una cama nos hará pegar algún que otro berrido.

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Con los que tendremos que tener más cuidado son con los que han sobrevivido y tienen sed de sangre: los llamados «variantes». Como ya hemos mencionado anteriormente, no tenemos posibilidad de derrotarlos, por lo que si queremos sobrevivir tendremos que ir con sumo cuidado, vigilando siempre nuestros pasos para no encontrarnos frente a frente con uno de estos terroríficos monstruos de aspecto medio humano, pero con instintos animalescos. Esta mecánica de juego recuerda muchísimo a la saga Clock Tower de Capcom, aunque en lugar de llevar a una niña inocente y mona encarnaremos a un periodista cuarentón que no es precisamente un Brad Pitt en potencia.

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Volviendo con nuestros queridos variantes, para evitar encontrarnos con ellos a lo largo de juego veremos que existen objetos que nos servirán de escondite: unas taquillas, debajo de las camas de hospital, tras los escritorios o dentro de las chimeneas son algunos de estos lugares. También podremos aprovechar el juego de luces y sombras a nuestro favor para ocultar nuestra presencia agazapados en rincones oscuros, aunque la probabilidad que nos descubran y nos corten en juliana va a ser mucho mayor.

 

Controles y jugabilidad

Los controles de OutLast son bastante sencillos por la limitación de acciones y herramientas. Caminar, correr, escondernos, sacar la cámara, poner visión nocturna, cambiar las pilas y esquivar son casi todas las opciones de que dispone el jugador, además de consultar los documentos que encontramos a lo largo de la historia.

Podemos afirmar que el jugador se adaptará enseguida a las pocas combinaciones de botones que se pueden realizar, tales como correr y mirar hacia atrás o cambiar la visión de la cámara. Como punto negativo destacaríamos que es terriblemente fácil pulsar por error el botón asignado para cambiar las pilas a nuestra cámara, hecho que causará más de un cabreo por descartar una pila antes de que se agote.

Jugablemente hablando, OutLast es muy competente. El personaje camina fluidamente y no se atasca ni realiza movimientos toscos, y la IA de los enemigos es lo suficientemente buena como para poder seguir temiendo sus reacciones incluso cuando estés llegando al final la aventura. De hecho, de este punto destacamos los momentos en que nos tenemos que esconder en taquillas o bajo las camas del hospital, pues los enemigos te buscan y puede ser que te encuentren por casualidad abriendo taquillas al azar o mirando bajo alguna cama, sin necesidad de haber realizado ninguna acción o ruido con el que te hayan descubierto.

 

Conclusiones

OutLast es el retorno por la puerta grande del survival horror, siendo un título que hará vibrar de nuevo a los amantes del género con sustos imprevistos e impactantes, terroríficos escenarios y un control sencillo que no enturbia la jugabilidad ni saca al jugador de la ambientación. Pese a no tener un argumento muy original ni el nivel de detalle técnico de una superproducción, OutLast logra con creces su cometido: poner al jugador en la piel del protagonista Miles Upshur y rodearlo de la atmósfera de terror y ansiedad que se respira en el centro psiquiátrico Mount Massive.

Personalmente, como acérrima seguidora del género, considero que OutLast es el mejor título al que he tenido el gusto de jugar desde que saliera a la venta el potable Silent Hill Downpour. Los creadores han sabido dar al jugador de survival horror exactamente aquello que quiere: vivir su propia historia de miedo desde la comodidad y seguridad del sofá de casa, y mejor aún, han logrado que la tensión no desaparezca a lo largo del juego, algo que suele pasar con muchos títulos similares.

OutLas es un título que te hará ver el pasillo de casa con otros ojos. Y tú, taloniano ¿te atreves a adentrarte en el terrorífico manicomio Mount Massive?

Outlast

A favor

  • La tétrica ambientación
  • Los escenarios están muy bien recreados y cuidados
  • El fácil manejo del control

En contra

  • Es corto (apenas 5 horas de juego)
  • El botón para cambiar las pilas nos puede dar un disgusto

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