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En 1980 muchos conocieron el alto valor de la gasolina. Otros lo hicimos más adelante y, comprendimos que, sin combustible, no había manera de avanzar en los niveles de Rally X. Si no hubiese sido tan necesaria no habríamos aprendido a recoger banderitas de una manera estratégica y a realizar las mejores maniobras para despistar a los agresivos coches rojos.

Rally X, por suerte, contó con un combustible escaso, lo que le hizo convertirse en una apuesta de lo más divertida para pasar el rato. Desde su aparición en 1980, gracias a Namco, pocas plataformas pudieron resistirse a acogerlo. Además de disfrutar de él en los recreativos, pudimos verlo en múltiples versiones y recopilatorios de los mejores clásicos en PlayStation, Xbox, GameCube, Game Boy Advance, PSP y, por supuesto, en PC y en juegos web.

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Si formó parte de vuestros juegos de la infancia, recordaréis muy bien los laberintos tan complicados y, por supuesto, su dificultad. El objetivo no era otro que subir de nivel y, para ello, debíamos recoger las diez banderitas que se encontraban en cada circuito. Sin embargo, unos coches rojos nos perseguían a toda velocidad, nos encerraban entre ellos y nos hacían perder los nervios y acabar chocándonos con las rocas. Si los coches nos rozaban o si chocábamos contra enormes piedras, perdíamos una de las escasas vidas, tan necesarias para no tener que volver a empezar la aventura.

Para esquivar a estos coches, podíamos lanzar bolas de humo, que hacían que estos se quedasen algo aturdidos, dando vueltas sobre sí mismos durante unos segundos. Sin embargo, dado que lanzar esta humareda implicaba un enorme gasto de gasolina, casi que era mejor mantenerse alejados de ellos y llevar a cabo planes inteligentes con el objetivo de esquivarlos, ya que la gasolina era fundamental para avanzar. No sólo perdíamos una vida al chocar contra coches y rocas. También lo hacíamos al quedarnos sin combustible.

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La gran dificultad de Rally X hizo que el objetivo fuese avanzar de nivel, más que recoger puntos para obtener el récord. Las banderitas amarillas nos daban puntos, las rojas los duplicaban y, si acabábamos un nivel, conseguíamos puntos según la gasolina que no hubiésemos consumido. Estaba muy bien ver como aparecíamos en el récord, pero era preferible, si éramos primerizos, no arriesgar para llevarnos la máxima puntuación y controlar muy bien cada lugar del laberinto.

Para ello, contábamos con un práctico mapa, que, a través de unos puntos, nos indicaban en qué lugares se encontraban las banderas y, por supuesto, los coches rojos. Podría decirse que Rally X fue de los primeros juegos en los que se introdujo este radar, tan importante para orientarnos en buena parte de los videojuegos actuales. ¡Qué haríamos sin él! Pero volvamos al mapa de Rally X. Con él, podíamos planificar hacia qué lugares ir primero e intentar no dejarnos ninguna bandera en la parte superior para no tener que volver más adelante.

Y es que, aunque los controles fuesen tremendamente sencillos (cruceta o botones de dirección para girar el coche y un botón para soltar la nube de humo), íbamos en desventaja. Nuestro coche era el que menos corría y teníamos a varios automóviles en nuestra contra. Además, no podíamos perder ojo al radar ni al nivel de combustible. Con todo ello, podría decirse que Rally X fue un juego bastante estresante, pero, sin lugar a dudas, tremendamente adictivo. Además, su modalidad para dos jugadores lo convertía en un título aún más emocionante.

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Prueba de ello es que, al poco tiempo de lanzarse Rally X, llegase su secuela: New Rally X. Su jugabilidad era igual, pero tenía mucho más colorido y, como es lógico, mejores gráficos. Además, los coches rivales iban bastante más relajados, lo que significó que su dificultad bajase considerablemente si ya éramos adictos al clásico. ¿Sería por esto por lo que consiguió incluso más popularidad que su antecesor en Japón?

Por desgracia, algunos no pudimos probarlo hasta muchos años después, a través de recopilaciones lanzadas en algunas plataformas. Este juego fue otro de los que dividió a los aficionados en dos: los amantes del primero y los amantes de la secuela. Otra prueba de su éxito fueron algunas remasterizaciones que se llevaron a cabo y que, a pesar de sus gráficos modernos, siguieron conservando la esencia de este gran arcade de conducción.

http://www.youtube.com/watch?v=t58JDM2njrk

Probablemente algún que otro jugador de las sagas Gran Turismo, NASCAR, Forza Motorsport, F1 o Need for Speed, vea a Rally X como un título simple o sin vida. Sin embargo, hay que recordar que fue uno de los primeros juegos de conducción y que, además, consiguió mantenerse vivo en el tiempo, teniendo hoy en día a miles de jugadores tan enganchados a él en sus ratos libres como el primer día.

Bueno talonianos, nos leemos en dos semanas con el próximo Retromanía. Si os han entrado ganas de volver a jugar a Rally X no os viciéis mucho y recordad que la música que lo acompaña puede llegar a ser bastante perjudicial para nuestras cabezas. ¡Hasta la próxima!