Knack

Se nota que Knack no es la estrella de la nueva PlayStation 4. Sony da mucha importancia en relación a su nueva consola a títulos multiplataforma, como es el caso de Assassin’s Creed IV: Black Flag, Battlefield 4, Call of Duty: Ghosts, NBA 2K14 o FIFA 14. No se puede dudar que los gráficos en todos ellos ponen los pelos de punta, pero ¿ofrecen originalidad en relación a otras consolas? He aquí el dilema de si Knack, un juego en exclusiva para PS4, merece la pena o no.

Hace unos meses, cuando supe de la existencia de Knack, me llamó bastante la atención: gran colorido, buenos gráficos, un argumento consistente y una misión clara. Sin embargo, algo fallaba. ¿Escasa duración? ¿Estética algo infantil? Por suerte, la demo de Madrid Games Week estaba ahí para despejar dudas. Os contamos todos los detalles.

 

Impresiones de la demo

En Madrid Games Week, las colas entorno a la nueva PlayStation 4 se centraban en las grandes estrellas multiplataforma, protegidas por una especie de cordón policial en las que se controlaba el tiempo exacto que podíamos jugar a ellas. A su alrededor, ya sin ninguna vigilancia, había un par de consolas en las que se podía disfrutar de Knack. Como mucho, nos llevaría un par de minutos hacernos un hueco para probarlo.

Empezamos bien con una presentación así por parte de Sony… Pero bueno, no hay mal que por bien no venga. Esta falta de favoritismo por parte de la gran compañía nos permitió probar y requeteprobar Knack, completando la demo en su totalidad. Empecemos por el argumento…

Knack

Knack es una especie de héroe, creado artificialmente, que servirá para salvar a la humanidad de todo tipo de goblins y trolls. Para ello, deberá luchar contra todos ellos, a lo largo de mundos muy diferentes, que pasan desde escenarios cerrados, con palancas, algún que otro puzle y rayos láser que acabarán con nuestro héroe hasta mundos nevados y helados y ciudades con todos sus elementos (al menos estos son los escenarios disponibles en la demo). A lo largo de estos lugares, Knack irá encontrando piezas, que deberá incorporar a su cuerpo para volverse más fuerte, más grande y adquirir nuevas habilidades. No olvidemos que Knack está hecho a base de piezas.

A lo largo de estos escenarios, será imprescindible cambiar el aspecto del protagonista. Pulsando el botón de triángulo, éste volverá a ser un pequeño aparatejo con una bonita sonrisa que podrá acceder por los sitios más pequeños. Al volver a pulsarlo, tendremos a un gigantesco Knack, capaz de luchar con los enemigos, llegar a las palancas más altas y dar los saltos más grandes. Esta habilidad también nos permite encontrar otro tipo de piezas en los rincones más estrechos y escondidos y conseguir ataques especiales. Por su parte, cuando Knack se convierte en piezas de hielo o de madera, las luchas se vuelven completamente diferentes.

Knack

Así, el objetivo del juego es simple, pero definido: recorrer todos los mundos para acabar con los goblins, consiguiendo piezas para convertir a Knack en un fuerte héroe. Como hemos podido comprobar, los controles también son muy sencillos, lo que será una ventaja para jugadores no muy acostumbrados a los juegos de acción y plataformas y una desventaja para aquéllos que acostumbran a pulsar tropecientos botones a la vez para llevar a cabo los ataques más espectaculares. Con un botón saltamos, con otro atacamos y con otro nos transformamos. Con el stick analógico izquierdo avanzamos y con el derecho evitamos los ataques. Fáciles, ¿verdad? Aunque suficientes para avanzar por la historia y para realizar otro tipo de acciones como coger coches para lanzarlos contra las naves enemigas, para esquivar los disparos a toda velocidad, para romper todo tipo de objetos y para introducirnos en rincones escondidos. Y eso que sólo hemos probado la demo.

¿Y qué ocurre con los gráficos? El realismo no está demasiado presente en Knack. Las caras de los protagonistas se encuentran muy lejos de parecer reales y del resto de juegos multiplataforma de las nuevas consolas. Por su parte, los escenarios tampoco se asemejan a los que podemos encontrar en el resto de títulos, ni tampoco las expresiones, los movimientos y las texturas de los materiales. Sin embargo, tiene algo que suele estar alejado de los juegos «ideales» en las consolas de nueva generación: mucho colorido y simpatía. Knack es un juego que llena de optimismo con sus grandes colores y que, a pesar de no contar con este realismo, nos hace decir “¡Qué gráficos!”. Los escenarios se encuentran en 3D y están cargados de detalles, mientras que cada pieza que conforma a Knack está llena de vida, dando lugar a un increíble personaje. Así, aunque se apuesta por otro modelo, los gráficos están muy trabajados, siendo un aspecto fundamental del juego.

Knack

 

Modo cooperativo y compatibilidad con PS Vita 

Con estos tres aspectos, ya podemos darnos cuenta de que Knack es un juego especial pero sencillo, diferente a los más comerciales. Sin embargo, estas características le convierten en una de las mejores apuestas que podemos encontrar dentro de PS4 y al que Sony debería empezar a valorar más. No es el juego del año, pero divierte mucho. No se convertirá en un superventas, pero es original y está trabajado. Además, cuenta con un modo multijugador.

Aunque son varias las campañas que se empeñan en que el modo cooperativo es la ocasión ideal para que los padres acompañen a sus hijos en las misiones, ayudando a Knack en su deseo de salvar el mundo, hay mucha más vida en este modo. En él, el segundo jugador no sólo deberá ayudar al primero, sino que ambos tendrán el mismo protagonismo, siendo igual de útiles tanto para luchar, como para atravesar todo tipo de rincones. Este modo no volverá más fácil a este juego, pero sí mucho más divertido, aunque generará varias discusiones. En Madrid Games Week no era difícil escuchar frases al estilo “¡No, tenías que haber ido por el otro camino, idiota!” o “Hemos muerto por tu culpa”. Si somos capaces de no pelearnos demasiado con nuestro compañero de juego, probablemente le echemos de menos cuando volvamos a optar por la campaña individual.

Volviendo a este modo individual, aunque sin salir del cooperativo y al que también muchos se han empeñado injustamente en adjudicar a los más pequeños de la casa, la portátil de Sony desempeñará un papel importante. Podremos, en cualquier momento de la partida, sustituir el mando tradicional por la PS Vita. Aunque los controles serán los mismos, poder ver en la pantalla de esta consola los escenarios viene muy bien cuando estamos algo alejados de la televisión o cuando queremos un ángulo de visión más preciso. Así, funcionará al igual que el GamePad de Wii U, aunque con un tamaño menor.

Knack

 

Impresiones finales

Tras haber jugado a Knack durante varios ratos (he de reconocer que tras haber probado los juegos de Madrid Games Week, una fuerza sobrenatural me hizo regresar hasta dos y tres veces), he descubierto un pequeño pero gran juego. ¿Existirá alguien en el mundo que vaya corriendo el día del lanzamiento de PlayStation 4 para comprar Knack? Probablemente no demasiadas personas, pero sí que será un título especial entre los amantes del género, que no pueden disfrutarlo con tanta frecuencia como les gustaría en esta plataforma.

Quizás para muchos jugadores, su simplicidad les eche para atrás a la hora de jugarlo y es totalmente comprensible con la cantidad de títulos complejos que existen en el mercado. Su dificultad tampoco resulta muy alta una vez que nos conocemos un poco el recorrido (además, el suelo se vuelve rojo en varias ocasiones para avisarnos de dónde van a parar los disparos de las naves enemigas). Y bueno, tampoco es un juego realmente largo, ni que nos haga crear todo tipo de combos. Y por supuesto, Sony tampoco ayuda demasiado en su promoción. Pero, como ya he explicado antes, es altamente divertido, emocionante y tiene esa chispa que nos hace no despegarnos del mando.

Su demo era lo bastante completa como para captar la esencia del juego a la primera, pero si no conseguimos pillarle ese punto, resultará muy difícil que llegue a gustarnos. Si por el contrario ese primer contacto es bueno, no podremos volver a despegarnos nunca de Knack.