Aladdin

En el mercado de Agrabah, todos se fijan en él. Los guardias se empeñan en apuñalarle. Los elefantes se divierten lanzándole vasijas desde las ventanas. Las ascuas en el suelo le queman los pies. Por suerte, existen las manzanas y el sable. Las frutas sirven para atacar desde la distancia, mientras que el sable permite un apuñalamiento de cerca, aunque sin derramamiento de sangre (¡lástima!).

Su vida depende de una lámpara. Con cada ataque, quemadura, golpe o corte, la maravillosa lámpara se vacía. Si esto ocurre, el simpático héroe de pantalones anchos y turbante desaparecerá cual fantasma para retroceder en la aventura. Sin embargo, Aladdin tiene vida de sobra para aguantar en altos niveles sin necesidad de volver a sus inicios de ladrón y suficiente vitalidad para formar parte de los mejores clásicos de Game Boy.

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Disney’s Aladdin nació en los años 90, con diferencias importantes dependiendo de la plataforma en la que se jugase (ya podía seguir manteniéndose esta fórmula en los idénticos títulos multiplataforma actuales). Sega Mega Drive, NES, Game Boy, Game Boy Color y, más adelante, Game Advance, con una fiel remasterización, son algunas de las consolas que se unieron al “mundo ideal”, con sus más que significativas diferencias. Como no podía ser de otra manera, no faltó en los cartuchos piratas, convirtiéndose en una gran estrella en un Super 8 en 1.

Esta versión para Game Boy, que más tarde vio la luz también en Game Color con una enorme diferencia gráfica, fue desarrollada y distribuida por Virgin Interactive, en colaboración con Disney. En blanco y negro, con unos personajes algo borrosillos y con algunos elementos que costaba reconocer, Disney’s Aladdin narra linealmente la historia de Aladdin, con un argumento completamente fiel a la película. De esta manera, lo que los gráficos no consiguieron, lo aportó la ordenada historia y, por supuesto, la jugabilidad.

Aladdin

¡Y menuda jugabilidad! Los controles permitían a Aladdin saltar, lanzar manzanas, luchar con el sable, subir por cuerdas movedizas, agacharse, avanzar a través de cuerdas colgantes, mantenerse en lo alto de las palmeras, montar en la alfombra mágica… ¡Y realizar malabarismos con las manzanas para entretenerse cuando lo dejamos olvidado! Por supuesto, además de acabar con los guardias, podía terminar, de un cuchillazo, con los loros y con las serpientes (¡qué gran amor y respeto por los animales!).

Los escenarios por los que se desarrolla la historia se encuentran llenos de detalles. El Mercado de Agrabah, La Cueva de las Maravillas, las pertenencias del Sultán o el mismo Palacio de Agrabah contienen tenderetes, cuerdas de tender la ropa (con calzoncillos con dibujitos incluidos), hombres haciendo malabares con cuchillos y los socorridos botijos que parecen encantar a los desarrolladores de los juegos de plataformas. Estos botijos, así como las caras del genio, nos permitían además acceder a un bonus al final de cada nivel con el objetivo de obtener más vidas o manzanas para el siguiente escenario.

Aladdin

Por su parte, los enemigos, aunque se caracterizan siguiendo unos mismos modelos, son bastante variados para su época: existen los guardias extremadamente gordos, los musculosos, los delgaduchos y los encargados de hacer malabarismos con los cuchillos, además de los jefes finales, incluido el malvado Jafar que, en la versión en blanco y negro, era más parecido a la madrastra de Blancanieves.

Sin embargo, a pesar de sus variados escenarios y personajes, de su fidelidad a la famosa película de Disney y de sus completos controles, tiene algunos aspectos a mejorar (lo sentimos, pero los títulos más perfectos de Super 32 en 1 ya se van agotando). En primer lugar, el número de enemigos en cada nivel es bastante elevado y para acabar con algunos de ellos son necesarios muchos ataques con manzanas (en algunos casos, tras haber luchado con unos veinte guardias a lo largo del nivel, nos encontrábamos con un guardia-jefe final al que había que lanzar hasta diez manzanas. Y aquí se encuentra el segundo aspecto negativo: la lentitud de los ataques.

Para acabar con un guardia normal, son necesarias dos manzanas. Sin embargo, no pueden lanzarse seguidas, sino que Aladdin tiene que esperar a que el guardia deje de parpadear para lanzar la segunda manzana, algo que llevará unos segundos. En caso de querer lanzar todas las manzanas de golpe, harán falta hasta ocho o diez para acabar con cada hombrecillo. El cuchillo es más efectivo, ya que normalmente sólo requerirá de un golpe, pero es completamente inútil con los guardias que se encuentran en las zonas más altas. Hablando de las zonas altas, Aladdin también es bastante deficiente en los saltos

Así, algunos movimientos como los saltos son lentos. La poca agilidad de Aladdin para saltar hace que, en ocasiones, resulte muy complicado matar a los enemigos que se encuentran situados en los lugares más altos. Por último, el hecho de que al perder todas las vidas podamos volver a empezar hasta en tres ocasiones más desde el escenario en el que nos habíamos quedado, puede significar un esfuerzo menor.

A pesar de estos aspectos, Disney’s Aladdin es un juego de plataformas altamente recomendable. Además, si morimos a mitad o a final de uno de los largos niveles, no tendremos que volver a empezar al comienzo de éste, sino que podremos continuar desde casi donde hemos perdido la vida. Si a esto le acompaña una bonita banda sonora, que también respeta a la de la película, nos encontramos con un título entretenido, largo, diferente y de dificultad bastante alta.

Aladdin

Aunque no roce la perfección, como ocurría en los capítulos anteriores, forma parte de los muchos buenos juegos que aún quedan por mostrar en Super 32 en 1. ¡Hasta dentro de dos semanas, talonianos!