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Mientras un servidor disfrutaba como un enano de DuckTales Remastered la semana pasada, no podía dejar de pensar en lo endiabladamente genial que sería que Capcom hiciese remakes de otros clásicos Disney de NES, como Rescue Rangers (Chip & Chop, rescatadores), Talespin (Aventureros del aire, con el amigo Baloo convertido en piloto), y mi favorita, Darkwing Duck (el Pato Darkwing, parodia de héroes pulp de los años 30 como la Sombra, Doc Savage o el mismísimo Batman). Así pues, ni corto ni perezoso, hace unos días me dispuse a disfrutar de la versión de NES de este último (en su día jugué al port de Game Boy), por lo que hoy vamos a conocer cómo aguanta el Pato Darkwing el paso del tiempo.

Soy el chicle que se pega a tu pelo, soy la llamada que te despierta de madrugada, soy la bola de pelos que tapa tu cañería, soy la batería que no viene incluída, soy… ¡el Pato Darkwing! Con frases para la posteridad como estas se presentaba esta parodia de superhéroe, nacido como spin-off de la propia DuckTales (y con Joe McQuack como compañero de Darkwing tras ser despedido por Gilito). La serie de animación aguantó en antena de 1991 a 1995, con casi 100 capítulos a sus espaldas. Pero las tontadas de la serie y las mofas continuas a Marvel y DC  permitieron que siguiéramos disfrutando de sus aventuras en los cómics de la editorial BOOM!, terminando finalmente la andadura de este desastroso vigilante en octubre de 2011.

Debido al éxito del programa, Capcom se puso manos a la obra una vez más y en 1992 nos regaló un estupendo plataformas de acción para los sistemas de 8 bits de Nintendo. Y lo cierto es que, poniendo los puntos sobre las íes, la compañía de Osaka no se rompió la cabeza a la hora de desarrollarlo, ya que estamos ante un clónico de Mega Man, lo cual no es en absoluto algo negativo si tenemos a Keiji Inafune, padre del robot azul, a la cabeza del desarrollo del juego. Lo que sería un juego del montón más, se convierte en un juego notable repleto de momentos memorables, enemigos descacharrantes, secciones de plataformas con las que tirarse de los pelos y mucho, mucho carisma.

Ya antes incluso de comenzar la aventura, el propio Darkwing aparece con sus ridículas frases para meternos en una aventura tan simple como divertida. Numerosos de los villanos del personaje, comandados por Steelbeak, están causando el terror en St. Canard, versión pajaril de Gotham City, y la agencia secreta S.H.U.S.H (burla directa a la S.H.I.E.L.D de Marvel) se pone en contacto con Darkwing para que salve la ciudad.

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Tras esta pequeña introducción se nos abre un mapa de la ciudad con tres niveles a seleccionar con su correspondiente jefe final. Una vez completados se nos abrirán tres niveles más, y finalmente se desbloqueará la zona final como último escollo antes de terminar el juego. Y ahora pasemos a lo que todos estáis deseando conocer: su dificultad. ¿Es Darkwing Duck tan difícil como el mismo DuckTales? Permitid que os diga antes de nada, que Darkwing Duck es un juego trol. Tal y como lo leeís, talonianos. Y es que de los tres niveles iniciales, uno de ellos es sumamente sencillo, mientras que los otros dos cuentan con una dificultad media-alta. La siguiente tanda de niveles se ríe en nuestra cara con numerosas zonas de pinchos y muerte automática, enemigos que reaparecen continuamente y la total ausencia de regeneradores de vida (de hecho, no me ha sorprendido encontrar por la red unanimidad de opiniones al calificar a Darkwing Duck como el juego de Disney más difícil de NES debido a estos niveles). Y por último, como broma final, resulta que el último jefe es el más sencillo de todo el juego. ¿Mal equilibrio de juego? ¿Ganas de pitorrearse del jugador? El que escribe estas líneas opina que hay un poco de ambas por parte del amigo Inafune y su equipo, ya que ni la continuación extra con la que cuenta el juego (todo un lujo por aquel entonces) nos servirá en muchos casos. Terminar el juego de una sentada nos llevará aproximadamente una hora, pero hasta que lo consigamos por primera vez, nuestras muertes se contarán por decenas. Y es que como en todo buen juego de NES, la victoria no se sirve en bandeja.

A nivel técnico el juego cumple con creces, ya que estamos ante uno de los títulos del último ciclo de vida de NES (no en vano, Super NES ya llevaba un tiempo pisando fuerte). Los escenarios son muy coloridos, con un buen nivel de detalle y los personajes cuentan con bastantes animaciones para la época. Lo mismo se puede decir del apartado sonoro, que explota el chip de sonido de la consola y nos regala las clásicas canciones que terminaremos tarareando inconscientemente como idiotas tras varias partidas.

En definitiva, Darkwing Duck es un plataformas de acción divertido y desafiante, y que al igual que DuckTales, es hijo de su tiempo, una época en la que los juegos eran cortos pero condenadamente complicados, algo que en absoluto impedía que los usuarios de por aquel entonces pasaran incontables horas disfrutando de sus flamantes cartuchos.

Nos vemos dentro de dos semanas, talonianos, y no os preocupéis, lectores amantes de la testosterona, porque a partir de ahora dejaremos la temática Disney aparcada por un tiempo.