DuckTales

Hablar de DuckTales (o Pato Aventuras, como le decimos por estos lares) en Tallon4 son palabras mayores. Y es que el Tío Gilito, sus sobrinos y el resto de personajes de la mítica serie de televisión de finales de los ochenta y principios de los noventa llevan con nosotros casi desde el inicio de nuestra andadura en la Red. El año pasado le dedicamos un especial al juego original de NES en nuestra recién resucitada Retromanía, y en el Retroanuncio tampoco ha faltado a la cita con un vídeo la mar de flipado.

Así que imaginad cómo nos pusimos cuando nos enteramos en marzo de que Capcom iba a lanzar un remake del juego en agosto de este mismo año. Conociendo a la compañía de Osaka actual, nos temíamos lo peor, pero nada más ver en movimiento al Tío Gilito, no pudimos hacer otra cosa que tararear emocionados esta canción, de escucha imprescindible para el presente análisis:

No es algo muy habitual en nosotros, pero a modo de excepción diremos ya a modo de veredicto lo que nos ha parecido este DuckTales Remastered: Una maldita genialidad y sin lugar a dudas uno de los mejores remakes de esta generación. Nada de ports HD cutres hechos sin ganas como el de JoJo’s Bizarre Adventure o Darkstalkers. Aquí estamos ante un auténtico remake, un lavado de cara que tiene el objetivo de demostrarnos por qué el DuckTales original era uno de los títulos third party más mítico de NES y Game Boy. Por eso mismo agradecemos a Capcom que se haya acordado del juego y lo haya tratado como es debido, pero especialmente hay que aplaudir a los chicos de WayForward, que con joyitas como Contra 4, Batman: The Brave and the Bold y ahora este DuckTales Remastered, se revelan como genios en el arte de las 2D.

¿Y por qué nos ha parecido tan genial el juego? Pues simple y llanamente porque respeta aquello que hizo grande al original y además lo expande hasta nuevos niveles. Su jugabilidad sigue siendo tan simple y adictiva como lo era en su momento: controlamos al Tío Gilito a lo largo y ancho del globo consiguiendo tesoros mientras sorteamos trampas y numerosos enemigos, únicamente mediante nuestra habilidad para saltar e impulsarnos con el bastón. El original no necesitaba más para entretenernos durante horas (su infame dificultad hacían que el juego nos durara horas y horas, pese a su aparente corta vida).

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DuckTales Remastered sigue siendo un juego corto, pero afortunadamente se le han añadido bastantes extras para mantenernos enganchados durante largo rato. Para empezar, el juego cuenta con un nivel inédito nada más empezar, ambientado en la mansión de Gilito, donde da comienzo la aventura. Aquí es donde nos hacemos con los controles y la mecánica del juego, pero no os llevéis a engaño. Ya en su modo de dificultad normal el juego es igual de desafiante que el original, y eso son palabras mayores. El modo fácil es perfecto para principiantes, ya que cuenta con vidas infinitas. Y por último, los modos difícil y extremo son solo aptos para los masocas que se conozcan al milímetro el juego original de NES y quieran nuevas experiencias dolorosas. Les reto a completar el juego en este último nivel de dificultad y que me manden luego una foto suya para ver en qué estado han quedado.

Una vez terminado este nivel introductorio nos encontramos ante la mítica pantalla de ordenador con la que seleccionábamos niveles en el original. De este modo, volveremos al Amazonas, Transilvania (con infernales niveles de vagoneta incluido), las minas de África, el Himalaya y la Luna. Todo un chute de nostalgia para los que se criaron con el cartucho de NES. Pero ojo, no os creáis que el diseño de los niveles será igual que en el original. Nuevos caminos secretos, enemigos donde antes no los había (se mantiene la desesperante reaparición continua de los mismos), bosses totalmente nuevos con mecánicas diferentes y las tronchantes frases de Gilito (ese «Children and millionaires first!» mientras una gigantesca roca le persigue es impagable).

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Por cierto, la partida únicamente se guarda entre nivel y nivel, y no hay continuaciones en sí. Si perdemos las tres vidas que tenemos y no hemos completado el nivel en el que nos encontramos, nos tocará reiniciar dicho nivel desde cero. Sin contemplaciones. ¿Y qué podemos hacer una vez terminado el juego? (aparte de rejugarlo cuantas veces queramos). Pues desbloquear numerosos extras con las monedas ganadas, que van desde las clásicas galerías de imágenes, bandas sonoras, fondos de pantalla o incluso nadar en la piscina de monedas del Tío Gilito, un pequeño detalle que nos permite emular uno de los momentos más recordados de la serie.

Como todos habréis visto a estas alturas, visualmente parece que estamos ante un episodio de la serie de televisión, con un apartado gráfico precioso y que deja en ridículo al resto de remakes y ports de Capcom vistos en esta generación. El juego cuenta con unas carismáticas voces en inglés y subtítulos en español, y el propio Gilito cuenta con un acento escocés cerrado con el que nos partiremos de risa a cada rato (junto con la peculiar traducción de los subtítulos, ya que veremos palabras tan inesperadas como «milongas» y otras perlas similares). Y como era de esperar, su banda sonora es todo un homenaje a la del juego original, comenzando por el tema principal de la serie, que escuchamos en el menú de inicio, con esos acordes de NES que van poco a poco actualizándose según transcurre la mítica canción. ¡Pato, Wooo oooh!

Ya puestos a criticar algo del juego, os contamos que incluso en PC (versión que hemos probado), jugar con un mando es la opción más recomendable, ya que a veces la tecla de salto nos dejará vendidos. Y puestos a ser tiquismiquis, nos hubiera gustado que como extra o bien hubieran incluido el DuckTales original de NES (no cuenta esa mastodóntica edición con el cartucho para la prensa yanki), o que incluso se hubieran atrevido a realizar un remake de su segunda parte, que apareció en NES y Game Boy en 1993. Pero no nos vamos a quejar más, porque por 13,99 euros de nada podéis disfrutar de uno de los mejores plataformas tanto de la actualidad como de la época de los 8 bits. Un precio de chiste para rememorar las aventuras del Tío Gilito, sus sobrinos y el resto de personajes de DuckTales con un lavado de cara increíble.

Lo mejor:

  • Uno de los plataformas más recordados de NES y Game Boy vuelve por todo lo alto a las consolas actuales, demostrando que los juegos buenos de Disney aún pueden existir.
  • Capcom demuestra que cuando quiere puede sacar remakes en condiciones, alejándose del detritus de sus habituales ports HD.
  • Es igual o más difícil que el original, llegando a ser un desafío para los grandes conocedores de la versión de NES.
  • Los niveles cuentan con numerosos caminos y recovecos secretos que aumentarán su jugabilidad
  • Precio de chiste para uno de los mejores remakes que podéis encontrar en la actualidad.

Lo peor:

  • La versión para PC requiere de un mando para no morir en las situaciones más inoportunas.
  • Puestos a pedir, podría haber incluido como extra el juego original o su secuela.

Nota-Talion-9

*El análisis se ha realizado en base a la versión de PC.