Más allá del maltrato

Una de las sagas más maltratadas en Occidente es Shin Megami Tensei (a partir de ahora SMT), que nació en 1986 para MSX y NES. De la mano de Atlus, los jugadores nipones se introducían en una franquicia JRPG bastante diferente de otras grandes vacas sagradas como Final Fantasy, Dragon Quest o Phantasy Star. Desde el primer momento se dotó a los Megaten (nombre por el que también son conocidos por sus fans) de una atmósfera muy diferente a la de sus competidores. A saber: la trama suele ambientarse en el Japón actual, o bien en un futuro muy cercano, y una catástrofe global llama a sus puertas. Un sistema de moralidad y de toma de decisiones, numerosos finales y un fuerte componente religioso (reinterpretando todo credo que caiga en las manos de sus desarrolladores) son también sus grandes bazas, a la vez que que determinantes para que durante años los SMT no llegaran a Occidente.

Sin embargo, la llegada del spin-off Persona, permitió a los usuarios americanos conocer una franquicia que no debía ser desdeñada, sino todo lo contrario. Poco a poco comenzaron a llegar los juegos, y si bien en Europa han venido retrasos adicionales y con cuentagotas (el primero que vimos por aquí fue SMT III: Lucifer’s Call en 2005, título que originalmente vio la luz en 2003), su legión de fans va afianzándose cada vez más.

Con el boom de los ya citados Persona, Atlus decidió centrarse en ellos, mientras dejaba un poco de lado la serie principal, pero eso no impidió que lanzaran joyitas como SMT: Strange Journey para Nintendo DS, así como una nueva serie de spin-offs: Devil Survivor.

Demonios arriba, demonios abajo

El Devil Survivor original vio la luz a principios de 2009 también en Nintendo DS, siendo un soplo de aire fresco, no solo a la veterana franquicia, sino al género en el que se asentaba. Y es que Devil Survivor abandona el JRPG para abrazar la estrategia por turnos y la novela visual, convirtiéndose así en un juego absorbente, exigente y que quedó grabado a fuego para todo aquel que le echó el guante en su momento… que aquí en Europa fuimos poquitos, ya que solo vio la luz en Japón y Estados Unidos. Afortunadamente, la DS original y sus revisiones no contaban con el infame bloqueo regional de su hermana tridimensional, lo que permitió que gracias a la importación de títulos como este o el citado Strange Journey, tuviéramos nuestra ración de SMT en la portátil de Nintendo.

Avancemos dos años en el tiempo. Atlus anuncia como lanzamiento para 3DS SMT: Devil Survivor: Overclocked, versión mejorada y cargada de extras del título original, equivalente a Persona 4 Golden en PS Vita. El título ve la luz en Japón y Estados Unidos tal y como estaba previsto, pero aquí como buenos PALetos que somos, no hemos sabido nada de él, hasta ahora, porque por fin, tras mil y un retrasos, rumores acerca de una posible cancelación, así como problemas de distribución por parte de Ghostlight (encargada de llevar muchos juegos de Atlus al viejo continente) y BadLand Games (la distribuidora española), por fin, SMT: Devil Survivor: Overclocked, ha llegado nuestro país. Tras estos casi dos años (cuatro si lo comparamos con el original), por fin podemos hacernos con él de manera oficial. ¿Habrá valido la pena tanta espera?

Sobreviviendo en Tokio

Devil Survivor nos presenta a tres jóvenes japoneses, Atsuro, Yuzu y el personaje principal (el nombre se lo ponemos nosotros), terminando sus vacaciones de verano. Los tres viven cerca de Tokio, pero actualmente se encuentran en la capital nipona disfrutando de sus últimos días de asueto. Lo que no saben es que esos pueden ser también los últimos días no solo ya de su vida, sino de todos los tokiotas, ya una extraña cadena de acontecimientos se pone en marcha cuando Naoya, siniestro genio informático y primo del protagonista, les entrega una especie de consola portátil llamada Communication Player (COMPs para abreviar, y de sospechoso parecido a la propia Nintendo DS). Al poco tiempo, este desaparece y comienzan a ocurrir numerosas tragedias en la ciudad: asesinatos, accidentes de coche, revueltas, siendo lo más siniestro de todo el hecho de que son predichos por las propias COMPs. Para seguir sumiendo en el terror a los tres muchachos, han comenzado a surgir demonios por todos los rincones de la ciudad, asesinando a la población y obligando a las Fuerzas de Autodefensa de Japón (JSDF en sus siglas en inglés) a aislar la ciudad, levantando barricadas e impidiendo que población y los demonios puedan escapar por igual, disparando a matar a cualquiera que ose salir de la ciudad.

Ante lo que poco a poco va convirtiéndose en una lucha de proporciones bíblicas por la supervivencia, ¿cuál es el destino que aguarda a nuestros protagonistas?

Luchar contra el tiempo es lo más importante en Devil Survivor. «Gracias» a las COMPs, los personajes pueden ver el tiempo de vida que les queda (de forma similar a los Ojos de Shinigami en Death Note), y generalmente este será exiguo, por lo que la tensión no nos abandonará en todo momento. A lo largo de los ocho días que dura la aventura, deberemos movernos por toda la ciudad, conversando con otros supervivientes (el plantel de secundarios es enorme y cuentan con un trasfondo realmente trabajado), investigando las causas de todo lo que está ocurriendo, realizando misiones secundarias, estableciendo alianzas…, o incluso traicionar a la humanidad y unirnos a la conquista con los demonios. Realizar estas acciones nos costará media hora de nuestro valiosísimo tiempo, por lo que habrá que saber a quién ayudar y cuándo hacerlo. Pero, ¿cómo podemos sobrevivir en una ciudad infestada de demonios y de gente que está perdiendo la cabeza por momentos? Fácil, haciendo pactos con los propios seres del averno.

Hazte con todos

Una de las señas características de todo SMT es la relación con los demonios. Podemos combatir con ellos, sí, pero para ello debemos a su vez tener a otros demonios a nuestro lado. En Devil Survivor esto se hace de varias maneras. Los primeros con los que contaremos se unirán a nosotros tras vencerlos en combate, pero lo habitual será obtenerlos a través de la casa de subastas incluida que viene como aplicación en nuestra COMP. Aquí competiremos con otros humanos que buscan la ayuda de los demonios para sobrevivir, los cuales se ofrecen al mejor postor como si de mercenarios se tratase. Total, a ellos solo les importa el derramamiento de sangre. De este modo, pujaremos contra varias IA para aumentar nuestra colección de monstruos. También podemos comprarlos directamente, pero a un precio mucho más elevado. Sin embargo, si queremos controlar a los demonios más poderosos, entonces lo que tendremos que hacer es fusionar a los que ya tenemos, sacrificarlos en pos de una mayor fuerza de ataque. Tenemos hasta un total de 116 monstruos para combinar, mezclar y personalizar a nuestro antojo (el sistema de personalización de habilidades otorga mucha libertad, pudiendo asignar tres habilidades activas, tres pasivas y una automática a demonios y humanos por igual, teniendo cada uno de ellos ventajas y debilidades ante ciertos ataques o magias o elementos).

Por cierto, los monstruos que han invadido la ciudad, pese a ser viejos conocidos para los curtidos en la franquicia, sorprenderán a más de uno por unir seres de múltiples mitologías y reinterpretarlos en su vertiente más oscura (hay «bichejos» extraídos de la literatura bíblica, griega, hindú, shinto e incluso algún cameo de los Mitos de Cthulhu).

Todo esto está muy bien, pero ¿aquí cómo se combate? Pues de una forma muy fácil de aprender pero difícil de dominar. Cuando las palabras dan paso a la acción, abandonamos la estética de novela visual  para sumergirnos en mapas por cuadrículas a lo Fire Emblem en los que podemos controlar hasta cuatro equipos. Cada uno de ellos  está dirigido por un humano que puede tener hasta dos demonios a su lado. De modo tenemos a una docena de docena de personajes a la vez, teniendo siempre en cuenta que si muere el líder, el resto del equipo también desaparece. La experiencia se gana como es habitual en el género, derrotando enemigos, pero esta puede aumentar o incluso disminuir dependiendo de nuestra pericia en combate (no sufriendo heridas, eliminando a todo un equipo contrario en el mismo turno…).

A su vez, los protagonistas contarán con la función de «crackear» las habilidades de sus oponentes. Antes de cada combate, elegiremos con cada humano una habilidad de los enemigos en el mapa. Si le damos el golpe de gracia con dicho humano, entonces ganaremos la habilidad para nosotros, la cual podremos cambiar en ese momento o hacerlo más tarde.

Como buen Megaten que se precie, la dificultad del título es uno de los aspectos que echará para atrás a más de uno. En este aspecto es donde el título es más irregular, puesto que el poder de muchos enemigos es exagerado hasta decir basta. Más nos vale aprendernos las inmunidades y debilidades de cada uno, porque si no lo pasaremos realmente mal. Afortunadamente existe la posibilidad de realizar combates libres que no influyen en la historia y no consumen tiempo que permiten obtener más experiencia y habilidades, combates que en más de una ocasión habrá que realizar sí o sí. La dificultad también se disparará con los objetivos de algunas misiones, puesto que no todo será derrotar a los enemigos en pantalla: escoltar a civiles, aguantar la posición en un lugar, escapar de una horda de personas que han perdido toda esperanza y se dedican a la violación y al saqueo. Devil Survivor no es un juego fácil, aunque su estética manganime algo aniñada nos quiera engañar.

Pocas mejoras técnicas y más apocalipsis de por medio

Todo lo que hemos dicho hasta ahora sobre Devil Survivor se aplica tanto al original de Nintendo DS, como a este Overclocked. Entonces, ¿qué es lo que trae nuevo el cartucho? La principal novedad está en que se ha añadido un día adicional, el octavo, que sirve a modo de epílogo (pero que no por ello será un paseo, tenedlo en cuenta). Sin embargo, no estamos ante unas pocas horas de juego adicionales, todo lo contrario. El juego posee seis rutas diferentes en función de las decisiones que vayamos tomando a lo largo de la historia, con sus respectivos finales (totalmente diferentes entre sí, y a cada cual más perturbador). Si en el título original, los días seis y siete ya eran completamente distintos en cada ruta, ahora tenemos un día más en nuestro haber para cada camino. Nuevos y más peligrosos jefes finales no están esperando a la vez que el argumento llega a su clímax final.

Todo esto confiere a Devil Survivor una rejugabilidad altísima. Su primera partida nos durará entre 50-60 horas, y desvelar el resto de tramas nos llevará también largo rato (afortunadamente, al completar el juego, podemos conservar todos nuestros demonios para futuras partidas). Del mismo modo, habrá jefes finales secretos que solo aparecerán una vez hayamos completado el juego, por lo que estaremos pegados a la portátil durante semanas.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce en Overclocked. Gráficamente apenas ha cambiado (algo más de resolución y detalle en los personajes, ya está), el uso del stylus es inexistente (el original tampoco lo utilizaba, aunque no le hace falta), y el efecto 3D se utiliza únicamente en las escasas escenas de vídeo que tienen lugar en los momentos clave de la aventura. Lo que sí que ha mejorado es el apartado sonoro, y no porque las estupendas melodías a golpe de guitarra eléctrica y cantos corales hayan cambiado lo más mínimo, sino porque ahora el juego cuenta con voces en todos los diálogos, algo muy de agradecer, aunque sean en inglés y se hayan desechado las originales japonesas. Precisamente el lenguaje de Shakespeare es aquel en el que se encuentra Devil Survivor. Desgraciadamente, ese es otro de los precios que hay que pagar por el hecho de que SMT siga siendo bastante desconocido en Europa, y es que prácticamente ninguna entrega de la franquicia ha venido localizada a nuestro idioma, algo que echará para atrás a más de uno. De acuerdo con la distribuidora BadLand Games, es prácticamente imposible crear una traducción para juegos minoritarios como el que estamos reseñando (algo semejante pasó hace poco con el también brillante Virtue’s Last Reward, secuela de 999: Nine Hours, Nine Persons, Nine Doors, también distribuido en nuestro país por esta pequeña compañía).

 

 

¿Salvación o condenación?

Poco más podemos decir a estas alturas de SMT: Devil Survivor: Overclocked. Pese a todos los problemas que ha tenido para llegar a nosotros, sus escasas mejoras técnicas y el hecho de que se encuentra en inglés, es una compra obligada para todo aficionado al rol, la estrategia y las buenas (y siniestras) historias. Eso en caso de que no lo catarais en su momento, porque en caso de haber disfrutado ya de la versión de 2009, salvo el octavo día y las voces de los personajes, poca novedad más vais a encontrar, por lo que solo lo recomendaríamos a los fans más acérrimos. Siendo realistas, el juego pasará bastante desapercibido, y seguramente aquellos que ya lo estuvieran siguiendo desde hace tiempo serán sus compradores potenciales. ¿Por qué? Ni más ni menos por el hecho de que otro peso pesado del rol táctico nipón está al caer: Fire Emblem Awakening (con otro sonado retraso de por medio). Si a ello le sumamos un «roba vidas» como puede ser Monster Hunter 3 Ultimate, entonces, no es de extrañar que SMT: Devil Survivor: Overclocked tenga todas las papeletas para vender pocas unidades pese a sus virtudes. Sin embargo, si con este análisis hemos conseguido que os pique el gusanillo y atraer vuestra atención sobre el juego, entonces, el que escribe estas líneas puede darse por satisfecho.

 

A favor:

  • Por fin llega a Europa uno de los mejores Tactics de Nintendo DS/3DS.
  • Personajes carismáticos y desarrollados.
  • Argumento adulto y complejo, alejado de los clichés del género.
  • Largo y muy rejugable. Nos mantendrá pegados a la consola durante semanas.
  • La personalización de humanos y demonios es muy alta, pudiendo no estando sujetos a restricciones a la hora de configurar nuestras habilidades.
  • Pese a no contar con las voces japonesas, el doblaje al inglés cumple con creces.

 

En contra:

  • Apenas hay mejoras técnicas si lo comparamos con el original de 2009.
  • Los textos en inglés echarán para atrás a los que tengan poco dominio del idioma.
  • La altísima dificultad nos obligará en más de una ocasión a «levear».