Un género que resiste impasible

Si bien es cierto que el momento de gloria de las aventuras gráficas ya está muy lejos (a algunos casi nos parece ayer cuando probamos por primera vez The Secret of Monkey Island o el primer Leisure Suit Larry), el género menos frenético de la historia de los videojuegos no está tan muerto como parece. De tener los días contados hace menos de diez años, ha logrado sobrevivir y ya no es ese zombi con los días contados ante la avalancha de títulos que apostaban más por la acción directa que por la narración de historias. Así, hoy encontramos títulos como la trilogía Runaway, Sherlock Holmes y sus múltiples entregas, el regreso deSam & Max o las grandes propuestas de Quantic Dream, que aun con un toque muy cinematográfico, tienen en las clásicas historias de diálogos y puzzles su base más primaria.Uno de los elementos curiosos de este género es que donde más se ha cultivado es en Occidente. Japón apenas ha facturado títulos de este estilo, siendo lo más próximo a ello las visual novels, que básicamente son eso, novelas con ilustraciones y con una jugabilidad casi inexistente salvo alguna decisión que tomar de vez en cuando. Frente a estos títulos, encontramos propuestas más en sintonía con títulos occidentales como Snatcher oPolicenauts, (ambas de Hideo Kojima), o la exitosa franquicia Ace Attorney (Gyakuten Saiban en su versión original), cuya primera entrega, Phoenix Wright: Ace Attorney es el objeto este retromanía.

¿Queríais originalidad? Pues tomad dos tazas

El contexto de Ace Attorney resulta muy peculiar: ponernos en la piel de un abogado. Lo que en un principio podría parecer como una propuesta aburrida y anodina, se convierte de repente en una de las ideas más originales que ha parido el género, y raro es que un jugador que haya decidido darle una oportunidad no esté enamorado de sus encantos. Así pues, si sois aficionados a las historias de crímenes,  a los enigmas y al humor japonés que destilan muchos mangas, seguid leyendo y disponeos a adentraros en un mundo en el que los tecnicismos legales y las sutilezas del lenguaje son fundamentales para determinar quién es inocente y quién es culpable.

En primer lugar, hay que dejar claro que pese a haber nacido en Game Boy Advance y PC en 2001, las aventuras de este picapleitos pelopincho no salieron de Japón hasta 2006, año en el que comenzaron a ser adaptadas las tres entregas existentes por aquel entonces a Nintendo DS.

De hecho, la versión que llegó a nuestras tierras supone más que un simple port, pues es casi un remake de la versión original de GBA, no tanto en el apartado técnico, sino con ciertos añadidos jugables y de contenido que le permiten brillar con luz propia dentro del extenso catálogo de la portátil.

Mi nombre es Wright, Phoenix Wright

Ese es el carismático nombre del joven abogado al que interpretaremos en este juego. Nada más empezar el juego, Wright tendrá que enfrentarse a su primer caso, bastante enrevesado para un novato, pero en el que es ayudado por su mentora, la voluptuosa Mia Fey. No obstante, por cuestiones del argumento que obviamente no revelaremos, a partir del segundo caso nuestra compañía más fiel será la hermana pequeña de Mia, Maya, joven e inexpertamedium, que aunque de buen corazón, desesperará tanto a Wright como a nosotros en más de una ocasión debido a su actitud infantil.

El juego nos propone cinco casos distintos (el último creado en exclusiva para Nintendo DS), cada uno con su propia historia, cada vez más complicada y llena de giros argumentales, junto con un plantel de secundarios casi igual de carismáticos que el sarcástico Wright (especial atención merece Miles Edgeworth, fiscal y rival por antonomasia de nuestro protagonista, el torpe inspector Gumshoe, o la furibunda Wendy Oldbag, guardia de seguridad octogenaria capaz de poner firme a un batallón en cuanto abre la boca).

Como es obvio, el objetivo de Wright no es otro que el de relucir la verdad y darle la vuelta al caso, demostrando la inocencia de nuestro cliente. Eso es lo que deberemos hacer a lo largo de los cinco casos que forman el título.

¡Orden en la sala!

La jugabilidad de la que hace gala Phoenix Wright es un híbrido entre las aventuras gráficas “occidentales” y las visual novels japonesas. Esto se concibe mediante dos tipos de escenas: investigación y juicio. En las primeras nos moveremos por numerosos escenarios desde una perspectiva en primera persona con la idea de inspeccionar el lugar del crimen, interrogar a personajes, conseguir pistas y testimonios para el Acta del Juicio… En definitiva, lo habitual del género.

De esta manera lograremos poco a poco ir desbloqueando nuevos lugares a visitar hasta que Wright piense que ya tiene todo lo que le hace falta para el cara a cara con el fiscal. Pese a que las investigaciones no son tan sesudas y complicadas como en otros títulos del género, lo cierto es que deberemos revisar exhaustivamente cada recoveco de la pantalla, pues en caso contrario no podremos avanzar.

Una vez en las escenas de juicio, el juego cambiará a una perspectiva alternante entre los distintos personajes que rondan el tribunal: abogado, fiscal, juez, acusado y testigos. Por increíble que parezca, esta parte, la más conversacional y a priori parsimoniosa del título, es la más entretenida y peligrosa. Nuestro cometido aquí consistirá en analizar bien las pruebas y evidencias obtenidas la investigación, y emplearlas durante las declaraciones de los testigos para demostrar que mienten, olvidan detalles o distorsionan la realidad de los hechos. También podremos presionarles sobre algo que hayan dicho intentando que amplíen su veredicto y quizás así consigamos la declaración que tan desesperadamente necesitamos para encontrar al verdadero culpable. Todo ello mientras nos enfrentamos en unas charlas dialécticas con los fiscales que nos dejarán de piedra más de una vez.

Mucho cuidado habremos de tener en estas largas escenas, pues si fallamos un determinado número de veces, el juez nos penalizará, pudiendo perder el juicio si metemos la pata demasiadas veces. Mientras que en las investigaciones podemos rectificar si nos equivocamos al tomar una decisión, en los juicios esto podrá costarnos muy caro, así que, tal y como nos recomienda el magistrado bonachón: “¡Piensa bien tus opciones antes de hablar a la ligera!”. Afortunadamente podemos salvar nuestros progresos en cualquier momento.

Un apartado técnico continuista e innovador a partes iguales

Esta aparente contradicción viene dada por el carácter del juego, a medio camino entre el port y el remake. Por una parte los controles hacen uso de la pantalla táctil e incluso de nuestra voz, aunque eso no es estrictamente necesario y podemos usar los tradicionales botones. Sin embargo, es todo un detalle encontrarse en mitad de un juicio y proferir el mítico ¡Protesto! (Objection!) de Wright, el cual se ha convertido en toda una broma a lo largo y ancho de Internet.

Además de esto, para el caso exclusivo de esta versión tendremos que analizar las huellas dactilares de los sospechosos y los restos de sangre  soplando a la pantalla táctil o deslizando el stylus.

Gráficamente el título no es nada del otro jueves: Nos moveremos por pantallas estáticas y hablaremos con personajes que cuentan con distintas animaciones dependiendo de como les afecte la conversación. Todo ello a través de una estética anime muy colorida y marcada, que junto con los chisposos diálogos hará que nos riamos de lindo, especialmente cuando Wright mete la pata (aunque luego esto nos perjudique como jugadores).

Una vez más, es en el caso exclusivo donde aparecen las mejores animaciones y los escenarios más elaborados. Quizás si se hubiera aplicado el mismo mimo al resto de casos, el apartado gráfico sería aún más redondo.

Respecto al apartado sonoro, hay que reconocer que estos son de gran calidad, pues aunque los temas musicales no son muy numerosos, no tardaremos en estar tarareándolos o deseando que aparezcan, especialmente en los momentos de tensión en los juicios. Por otra parte, el juego cuenta con voces digitalizadas, las cuales fueron dobladas al español, pero que son únicamente tres: “Protesto” (Objection), “Un momento” (Hold it),  y “Toma ya” (Take That). Pese a que este doblaje es todo un detalle para aquellos que quieran escuchar a los personajes en español, lo cierto es que las voces inglesas cuentan con muchísima más garra y credibilidad, superando incluso al doblaje japonés original. Se trata de un pequeño detalle que no puede ser modificable en su versión española, pues el juego carece de selector de idioma.

¡Se levanta la sesión!

Llegados a este punto, únicamente podemos dar las gracias a Capcom (algo raro estos días) por crear un título que satisfará durante horas (aproximadamente veinte), nuestras ansias de aventura sesuda e investigadora, pues este Phoenix Wright: Ace Attorney  puede codearse tranquilamente con lo mejorcito del género.

A raíz del éxito del título, Wiiware y Ipad también recibieron su versión correspondiente, y lo más importante, dio lugar a una vorágine de cinco secuelas para Nintendo DS. En la cuarta entrega, el protagonismo pasa a Apollo Justice, joven abogado que recoge el testigo de un maduro Wright, mientras que en el quinto y sexto título, controlaremos al fiscal Edgeworth, cambiando totalmente la jugabilidad y aportando aún más originalidad si cabe. Lamentablemente, la sexta entrega no ha salido de Japón y parece no tener planes de hacerlo, pese a las numerosas protestas de los fans occidentales.

Por último, tan solo haceros saber que a lo largo de estos años Phoenix Wright ha contado con adaptaciones a manga, musical, película live-action (recientemente estrenada en Japón y licenciada en nuestro país) e incluso cameos en videojuegos como SNK vs Capcom: Card Fighters DS, Ultimate Marvel vs Capcom 3 y hasta un crossover con el Profesor Layton para Nintendo 3DS.

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Parece que con Ace Attorney, Capcom tiene otra mina de oro en sus manos. Esperemos que no la explote más de lo habitual para no gastarla antes de lo previsto.